Casco antiguo de Varsovia, Patrimonio de la Unesco. Fuente de imagen: Archivo.

Anécdotas y curiosidades del viaje a Varsovia. 

Bandera de Polonia. Fuente de imagen: Archivo.
Bandera de Polonia. Fuente de imagen: Archivo.

Llegamos a Berlín Tegel a eso de las 15:30, buscamos la puerta de embarque, subimos al avión y, hasta ahí, todo normal. Pero, ¿qué tipo de viaje sería si no hay metidas de pata? Estábamos a punto de aterrizar en Varsovia y, cuando nos disponíamos a buscar los billetes de autobús para ir a la ciudad… (redoble de tambores) ¡habíamos volado a un aeropuerto (Varsovia Chopin, WAW) y el bus salía desde el otro (Modlin, WMI)! Cliché, ¿ah?

Varsovia es una ciudad conocida por la música clásica y por las artes, y no podría ser menos, ya que está a solo 50km del lugar de nacimiento del compositor Frédéric Chopin. ¿A que no lo sabíais? (el nombre del aeropuerto no da pistas ni nada XD).

Tratamos de cambiar los billetes, pero la oficina estaba cerrada, así que fuimos a sacar dinero para los billetes de bus de línea. Una vez teníamos el dinero en la mano, mi madre preguntó a una azafata que dónde estaba la salida. La mujer, muy amable, le dijo que había unas indicaciones en naranja y que solo había que andar en línea recta y girar a la derecha. ¿Pregunta de mi madre? “¿Y qué pone en el cartel?”. Respuesta: “¿Salida?”. 

Ya teníamos zlotis (moneda local) y los tickets para el bus, que costaron 4,40 zlotis (1 euro aproximadamente) cada uno. Además, encontramos el bus muy fácilmente y en media hora estábamos ya en la zona centro. De camino al hotel, mi madre descubrió algo que le hizo más ilusión que el viaje todo junto: ¡un pub irlandés en Varsovia! 

Zlotis, moneda local polaca. Fuente de imagen: Archivo.
Zlotis, moneda local polaca. Fuente de imagen: Archivo.

No os hacéis idea de lo que me costó convencerla para dejar las maletas al hotel.

Lo logramos. Llegamos al hotel, y tras media hora de diálogo en spanglishcon la recepcionista el que me tocó intervenir por problemas de comunicación, conseguimos las llaves. Después de sacar fotos de la habitación como si no hubiéramos estado en un hotel nunca, fuimos a cenar a un restaurante de comida tradicional local que había en la misma esquina del hotel.

En Polonia son muy habituales la sopa caliente de tomate, los pierogi hervidos o fritos (una especie de empanadillas rellenas de verduras o carne a elegir), las carnes ahumadas, o la patata. 

Después de cenar, fuimos a pasear y a hacer fotos, pero perdimos de vista el pub, así que nos decantamos entrar a una cafetería y tomarnos un chocolate caliente. ¿Qué se le va a hacer!

Lunes: De paseo por Varsovia

El lunes por la mañana, después de desayunar, comenzamos el tour en la Plaza del Castillo (placZamkowy), donde se encontraba nuestro hotel.

De ahí, fuimos al Palacio de cultura y ciencia (Pałac Kultury i Nauki w Warszawie), donde estaba la oficina de Modlinbus (la empresa con la que contratamos los billetes de traslado al aeropuerto para intentar cambiarlos). 

La historia de este edificio, terminado en 1955, es algo controvertida, puesto que fue un regalo de Stalin a la ciudad. 

Varsovia, al igual que Berlín, tiene grandes influencias comunistas, pero también otras centroeuropeas, ya que fue invadida en varias ocasiones por Prusia, la Francia de Napoleón, Rusia y Alemania. Además, el rey Sigismundo (quien tiene una columna dedicada a él en la Plaza del Castillo) era rey de Suecia y de Polonia, y Dinamarca también tenía enclaves en zonas del báltico correspondientes a la actual Polonia.

Después de comprar los billetes de nuevo, y casi de casualidad, encontramos la sinagoga Nozyk, muy cerca del antiguo muro que solía rodear el gueto judío de la ciudad durante la 2ª Guerra Mundial, y del Museo del Alzamiento de Varsovia, dedicado a recordar esta realidad. 

En una de las paredes de la sinagoga encontramos este mapa con los puntos clave de la zona judía de Varsovia, incluido el zoo de la ciudad, donde los propietarios escondieron a cientos de judíos durante la guerra. 

¿Sabíais que hay una película al respecto? Se llama The zookeeper’s wife (o La casa de la esperanza, en español).

De la sinagoga, a ver monumentos y de vuelta a… buscar el pub perdido.

Por el camino, no obstante, vimos varios monumentos y edificios llamativos, como estos:

Cabe decir que encontramos el pub. “¡Por fin!” – pensó mi madre. Aunque había un pequeño detalle: ¿habéis visto alguna vez un pub abierto un lunes a las 11.30 de la mañana? Evidentemente no.

No contentas con ello, mi madre y su amiga preguntaron a un hombre en la calle si había algún sitio donde tomarse una cerveza. “Solo de viernes a domingo, me temo”, respondió el hombre en inglés. ¡Una pena!

Después de comer en otro restaurante polaco, decidimos quedarnos un rato por la Plaza del Castillo e incluso ir a comprar algunos recuerdos de artesanía local. ¿A que son adorables?

Mercadillo en Varsovia. Fuente de imagen: Archivo.
Mercadillo en Varsovia. Fuente de imagen: Archivo.

De tour por el casco antiguo de Varsovia

Lo que me sorprendió es que el casco histórico, pese a que el 85 % había sido destruido en la Segunda Guerra Mundial, lo reconstruyeron tal cual estaba gracias a la información recopilada entre 1939 y 1944 por historiadores y arquitectos, y no es de extrañar que en 1980 fuese declarado Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.

¡Oops!

Esa misma tarde, al intentar sacar dinero de un cajero automático, me di cuenta… ¡de que no tenía mi monedero!

Iba a quedar con una compañera traductora polaca a tomar café, aunque los planes se trucaron. Tras media hora buscando el monedero por todos lados y llamando al aeropuerto y a la policía con ayuda de la recepcionista del hotel, opté por ir a comisaría. No obstante, caí en una cosa: no hablo el idioma local, ¡y allí no todo el mundo habla inglés!

Al final, llamé a mi amiga, quien muy amablemente me acompañó a la comisaría y esperó hasta que, con ayuda de una intérprete de polaco a inglés que solicitaron en la comisaría, pude hablar con un agente y poner una denuncia.

MARTES: Día de relax y de trabajo desde el aeropuerto

Mi madre voló el martes por la mañana y yo, como volaba por la tarde a Londres, me quedé durmiendo en el hotel. Desayuné tranquila, me di un baño relajante y me fui al aeropuerto a trabajar en tareas administrativas porque de igual modo no tenía dinero para gastar.

He de decir que Varsovia no es demasiado grande, así que es fácil verla casi entera en un día o dos.

Eso sí, con calzado cómodo, de relax, y con cuidado de no perder de vista el monedero. “¡Quien avisa no es traidor@!”.

A pesar de todo, volvería sin pensarlo, ya que es una ciudad encantadora y con mucha historia de la que se puede aprender un sinfín de cosas. 

Esto es todo por ahora, y espero que os haya gustado el post. ¡Espero vuestras fotos y vuestros comentarios!

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