Sergio Cragnotti: El Kaleil Tuzman de la Serie A – Parte 2

Lo que hay detrás del fracaso empresarial de Cragnotti

Foto de la SS. Lacio en la temporada 1999-2000 (arriba desde izquierda: Sensini, Negro, Mihajlovic, Nesta, Pancaro, Marchegiani, abajo: Conceicâo, Nedved, Mancini, Salas, Verón).
Foto de la SS. Lacio en la temporada 1999-2000 (arriba, de izquierda a derecha: Sensini, Negro, Mihajlovic, Nesta, Pancaro, Marchegiani, abajo: Conceicâo, Nedved, Mancini, Salas, Verón).

Previamente hemos mencionado algunas causas endógenas y exógenas de la crisis del equipo del Lazio al hablar del final de la burbuja telemática, infelices decisiones técnicas y la crisis de la empresa holding.

Si la primera fue una crisis que involucró todos los equipos, la segunda responde a un claro error de la gestión en la campaña de fichaje que sí hasta entonces había sido siempre acertada.

Govworks se le reprochó el hecho de invertir grandes cantidades de dinero en una decepcionante y criticada campaña publicitaria contra el gobierno. Mientras, el descontento con el Lazio estaba ligado con la sustitución de uno de los mejores mediocampistas del mundo, Juan Sebastián Verón (involucrado en el escándalo de los pasaportes falsos), por la estrella del Valencia, y mejor jugador de la Champions League de la temporada 2000/2001, Gaizka Mendieta, que decepcionó las expectativas.

La búsqueda de inversores de confianza  fue la mayor comedura de cabeza de Sergio Cragnotti, al igual que lo fue para Kaleil Tuzman, especialmente a raíz de la crisis del grupo Cirio.

El problema para el presidente fue precisamente su banco, que, en aquel entonces, también gobernaba el territorio romano. Capitalia se echó atrás una vez surgieron los problemas financieros de las empresas de Cragnotti y, por tanto, no consideró la amplia visión del grupo de empresas ni su equipo de fútbol como una fuente de valor. 

De aquí no solo emergen las carencias del mundo industrial y financiero italiano, acostumbrado a pensar en pequeño, sino que esa decisión respondía a un modus operandi de las finanzas, más notable si cabe en la década siguiente: actuar como un fondo buitre en lugar de socio en negocios en compás con la lógica de las ganancias a corto plazo.

Otro elemento que, bajo mi punto de vista, influyó, fue la victoria de Berlusconi en 2001, entonces presidente de Milán, sobre Rutelli, antiguo alcalde de Roma y aficionado del Lazio. 

En aquel entonces no se consiguió atraer inversiones extranjeras debido a una postura proteccionista en ciertos sectores, como las televisiones, y al hecho de que no se había entendido la crucial importancia de impulsar medidas que modernizaran el fútbol a partir de la construcción de estadios de propiedad privada.

Y como la política en el país transalpino está metida en todo, podríamos sospechar que, casualmente, durante los últimos años del gobierno de centro-izquierda, Roma era también la capital de esa corriente política.

No obstante, esto cambió a raíz de las victorias del título por parte del Lazio en 2000 y del AS Roma en 2001. Así pues, tras el cambio de gobierno, el scudetto volvería a ser un equipo del norte en donde el bloque de centro-derecha tenía su centro de negocios.

Es curioso que, en plena era de transformación del fútbol, en una verdadera industria con carácter internacional, haya ganado el provincialismo exasperado típico de los equipos de pueblo. 

Romanticismo aparte, el mismo modelo de negocio se aplicó con éxito en el Real Madrid de Florentino Pérez, por lo que fácilmente podemos deducir  que, tanto para el fútbol como para el mundo empresarial italiano, esta fue una ocasión perdida.

En conclusión, si Govworks tuvo una gran idea (y más aún si pensamos que su nombre fue recuperado en 2018 para abrir una empresa de expedición de documentos de viajes y pasaportes) pero no supo ponerla en marcha de una forma adecuada, el Lazio de Cragnotti no solo se enfrentó a los mismos problemas, sino que además estaba operando en medio de un entorno hostil. 

Estos dos empresarios han sido detenidos por conductas financieras engañosas.

Tuzman, años después, logró resurgir de las cenizas y siguió afirmándose como un dinámico hombre de negocios. Sin embargo, hace unos años ha sido condenado por estafar a muchos inversores que compraron acciones de su empresa Kit Digital, ya liquidada, e infló el precio de dichas acciones con ingresos de ventas que no existían.

En cambio, Cragnotti, en 2004, como consecuencia de la quiebra del grupo Cirio, fue condenado por bancarrota fraudulenta. Entre las conductas engañosas había una estafa que afectó a más de 30 000 ahorradores que habían comprados títulos y obligacionales y luego perdieron todo o gran parte de su dinero.

Si tratamos de poner entre paréntesis los escándalos financieros de estos dos personajes, me gustaría recalcar el hecho de que estos dos exitosos hombres de negocios tuvieron una gran idea que,al ser muy innovadora para la época, no tuvo el suficiente respaldo. 

Si en el caso de Tuzman el público aún no había descubierto las posibilidades de las compras en línea, en el caso de Cragnotti, ni la política ni la banca estaban preparadas para el fútbol moderno.

Si el primero encarna el “sueño estadounidense”, basado en que precisamente una buena idea puede abrirte mil puertas, el segundo representa el sueño de cualquier aficionado del fútbol, dado que tomó un equipo modesto con hacer provincial para convertirlo en uno puntero a nivel mundial. 

Cabe decir que el  sucesor de Cragnotti (Claudio Lotito), pese defender un fútbol moralizado y didáctico, a tener las simpatías de la federación y a llevar a cabo una gestión de las finanzas del equipo más prudente y casi siempre en superávit, ha obtenido muy pocos resultados en la cancha de juego y tampoco ha dejado de verse envuelto  en conductas ilegales (véase el escándalo Calciopoli).  Además, Lotito siempre se le ha notado muy distante con los jugadores y con los aficionados, la relación con los cuales se ha deteriorado tanto que el estadio a menudo está medio vacío.

Si hoy en día en la grada aún se oye el coro: “solo hay un presidente” es porque solo Sergio Cragnotti, en toda la historia del equipo Lazio, ha sabido regalar un sueño a sus aficionados: un fútbol más dinámico y romántico que ha sacrificado el entretenimiento para convertirse en puro negocio.

El emperador Cragnotti nos ha llevado a la victoria - Lagrinta.fr.
Pancarta en el estadio del Lazio donde se lee «El emperador Cragnotti nos ha llevado a la victoria«. Imagen de Lagrinta.fr.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.