¿Qué significa en realidad ser freelancer en 2019?

Freelancer trabajando en un sillón. Imagen de Pixabay.
Freelancer trabajando en un sillón. Imagen de Pixabay.

Ser un@ trabajador@ freelancer, o autónom@, puede tener ventajas, pero también algunos inconvenientes. Pero, ¿qué significa realmente y qué nos aporta en el día a día?

El término freelancer, según el diccionario definición.de, implica que un “trabajador desarrolla su actividad de manera autónoma: es decir, sin una relación fija y de dependencia con un empleador”.

Para quienes decidimos decantarnos por esta vía, las circunstancias de este modelo varían dependiendo del país de residencia.

España, por ejemplo, exige un pago mensual de 283,3 euros (datos de 2019) más los correspondientes impuestos al cabo del año (en torno al 20 %), mientras que en países como Reino Unido no existe la cuota mensual, solo la anual.

Una de las ventajas, por otro lado, es que prácticamente puedes elegir las empresas con las que trabajas en función de las condiciones que estas traten de establecer para aquellas personas que establezcan una relación profesional con ellas. 

Esto es especialmente útil en campos como la traducción, en el que nos especializamos una parte importante del equipo de La Palabra Púrpura, donde la cantidad de trabajo y el nivel de creatividad necesario fluctúan mucho en función del proyecto.

Otra de las ventajas es que puedes trabajar desde distintos lugares, como desde casa, desde alguna cafetería, o simplemente irte de viaje y trabajar al mismo tiempo.

Un inconveniente, no obstante, es que, como profesional freelance, no estás cubiert@ por los seguros médicos de tus clientes. Esto significa que, si te ocurre algo que te impida trabajar durante una temporada (¡esperemos que no sea el caso!), tienes que seguir haciendo frente a pagos de facturas.

Frente a esto, hay cada vez más aseguradoras médicas que tienen en cuenta el hecho de que una persona trabaje como freelancer, con lo cual podemos decir que hay una mayor consideración hacia este colectivo por parte de la sociedad, y esto es bueno, puesto que no siempre ha sido así.

Much@s freelancers solemos tener también un trabajo a tiempo parcial, en nómina, con el fin de poder demostrar una solvencia económica de cara a, por ejemplo, alquilar o comprar una casa, aunque no es obligatorio.

Aunque la sociedad ha ido cambiando con el paso de los años, siempre hay quien piensa que ser freelancer y trabajar de casa implica estar en frente del ordenador o “estar en Facebook” todo el día, como mi madre.

Mi respuesta a ese tipo de comentarios es: “no, no y no”. Podemos pasar mucho tiempo en las redes sociales. Eso es cierto. Pero, ¿sabías que las redes sociales como Facebook, Instagram o LinkedIn son herramientas estupendas para conocer a otr@s profesionales de tu mismo campo e incluso a potenciales client@s?

¿Qué no deberías decirle nunca a una persona que trabaja como freelancer?

Hay ciertas frases que, como profesionales, porque al fin y al cabo somos profesionales que pagamos impuestos igual que tú, consiguen que nos subamos por las paredes, aunque, por respeto, no digamos nada en ese momento. Estas son algunas:

¿Por qué estás en casa sin hacer nada?

Contestación: no estoy sin hacer nada. Posiblemente sea más eficiente y productiva trabajando desde casa, en pijama y a mi ritmo. ¿No lo habías pensado?

¿No crees que es hora de quitarte el pijama y salir a la calle a que te dé el sol? 

Contestación: cuando acabe lo que estoy haciendo y se lo mande a mi client@, responderé a tus tonterías.

No pagas impuestos.

Contestación: la evasión de impuestos es delito en cualquier país y nadie con dos dedos de frente quiere ir a la cárcel. Si Google o Facebook se libran es su problema, no el mío, pero yo, como trabajadora freelancer, pago impuestos. Solo porque no me lo descuenten cada mes de lo que gano no significa que no los pague.

¿Por qué no te tomas unas vacaciones? ¡Siempre estás enchufad@!

Contestación: si no trabajo no cobro, y yo no tengo derecho a vacaciones pagadas como quien cobra una nómina. Se hace lo que se puede, y si un año tengo que llevarme el portátil a la playa o de picnic a la montaña, lo voy a hacer.

¿Y tú? ¿Qué ventajas y qué inconvenientes crees que tiene ser freelance? ¿Lo probarías alguna vez?

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