¿Por qué ese pavor a los juguetes sexuales?

Juguetes sexuales. Imagen: Pixabay.
Juguetes sexuales. Imagen: Pixabay.

Los juguetes sexuales son, para muchas personas, algo que no se animarían a probar nunca, y el porcentaje de gente reacia es mayor en hombres que en mujeres. ¿Por qué? 

Según una encuesta publicada recientemente a 1000 personas de entre 16 y 54 años en España, un 65 % de ellas afirmaba haber usado juguetes sexuales, mientras que con ellos el porcentaje era significativamente menor, del 50 %.

¿Es posible que los hombres (especialmente los heterosexuales) no admiten sentir placer porque los usan mayormente para dar placer a su pareja y no para experimentar con sus propios cuerpos como nosotras? Eso es lo que defiende Psychology Today, que apunta también que aquellos hombres heterosexuales que no habían probado los juguetes sexuales con sus parejas sentían más placer al usarlos que aquellos que sí.

Algunas fuentes apuntan a que los hombres con «masculinidades débiles» tienden a pensar que son dueños del placer femenino y que consideran que los juguetes sexuales suponen una amenaza para sus relaciones.

Esto solo refleja una vez más que no todas las relaciones sentimentales se establecen con base a la igualdad y que las mujeres quedamos en ocasiones a la merced de lo que quieran los hombres. Por supuesto, esto no debería ser así, ya que es muy importante que nos sintamos bien con quien estamos. De lo contrario, no es una relación sana ni justa.

Este aspecto puede influir y mucho en el grado de involucración que existe por parte de cada parte de la pareja, por más que a veces se intente fingir lo contrario, especialmente en relaciones donde las mujeres son jóvenes o no tienen estudios, en el grado de aceptación y autoestima que tenemos de nosotras mismas, lo que acabará repercutiendo en la pareja y, por consiguiente, en si obtenemos o no placer con las relaciones sexuales.

No obstante, no es raro escuchar que las mujeres tendemos a llegar al orgasmo solas o con juguetes sexuales y sin embargo nos cuesta lograrlo con nuestras parejas.

Esto se debe a varios motivos, tanto físicos como psicológicos, como por ejemplo la dificultad de muchas personas para encontrar el clítoris (sin lo que resulta prácticamente imposible llegar al orgasmo), problemas íntimos, experiencias traumáticas en el pasado, estrés o incluso una falta o insuficiencia de comunicación en la pareja.

Por eso, quizá, somos nosotras quienes tendemos a usar juguetes sexuales con mayor frecuencia que ellos, y no tiene nada de malo.

Ya hace unos años, Charlotte de Sexo en Nueva York hablaba de esta temática y se quejaba de que sus relaciones sexuales con su entonces pareja sentimental no la satisfacían. Para solucionarlo, se compró un vibrador en forma de conejo rosa, y su única vergüenza fue acabar tan enganchada a él que sus amigas la tenían que sacar casi de los pelos de casa.

¿Sabías que el distanciamiento social causado por la pandemia ha hecho que se disparen las ventas de los juguetes sexuales?

Pese a que al principio de la pandemia se bromeaba con que, con tanto tiempo en confinamiento, se iba a producir otro baby boom, lo cierto es que desde Italia o Francia hasta Estados Unidos y Canada o incluso China han vivido un repunte en las ventas de estos artilugios de entre el 40 % (Francia) al 135 % (Canadá).

Hay una gran variedad de juguetes sexuales en el mercado, aptos para todos los gustos, pero lo que sí que podemos recomendaros es que no los compréis salvo que tengan el símbolo de homologación indicado en vuestro respectivo país de residencia (en España, el de la Comunidad Europea) y a poder ser de tiendas especializadas.

¿Y tú?, ¿te has animado alguna vez a probar un juguete sexual con o sin tu pareja?

¿Nos contarías cuál?

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