¿Por qué el movimiento Black Lives Matter es tan importante?

Black Lives Matter. Pixabay.
Black Lives Matter. Pixabay.

En esta ocasión quiero utilizar la oportunidad que esta revista me brinda para hablar de la importancia del movimiento Black Lives Matter

Puede que el movimiento Black Lives Matter parezca una nueva moda del 2020, o algo más de lo que hablar para dejar de pensar en el coronavirus, pero nada más lejos de la realidad. Ni es una novedad ni es una moda más. 

El movimiento Black Lives Matter surgió a raíz del asesinato a tiros de Trayron Martin en 2013 como una organización activista que lucha por acabar el racismo presente en el sistema y la violencia gratuita contra la población negra, especialmente en Estados Unidos. No obstante, este fue solo el detonante, pero no era el primer caso (ni el último), y es que recientemente tuvimos el caso de George Floyd, entre otros, que llegó a los titulares de todo el mundo.

Algunos nombres relevantes que son prueba de por qué el movimiento Black Lives Matter es necesario son: 

Rosa Parks 

Nacida en Montgomery, Alabama, en 1913, Parks plantó cara a un conductor de autobús que le indicó que tenía que sentarse en la parte especialmente indicada para personas negras y se negó a hacerlo. Fue uno de los pilares del movimiento Boicot a los autobuses de Montgomery y de la lucha contra la segregación racial en EE. UU. Murió en 2005 en la ciudad de Detroit.

Martin Luther King Jr.

Lideró junto a Parks el movimiento Boicot a los autobuses de Montgomery y luchó por los derechos civiles. King ganó el premio Nobel de la Paz en 1964 por su lucha por acabar con la segregación racial y su propuesta de protestar de manera pacífica. Uno de sus discursos fue el de la Marcha de Washington por el Trabajo y la Libertad, en 1963, donde pronunció la mítica frase “I have a dream” (tengo un sueño), en relación con sus aspiraciones de hacer de EE. UU. un país mejor para la comunidad negra. Murió asesinado en 1968. 

Marsha P. Johnson

Nació en Nueva Jersey en 1945 con el nombre de Malcolm Michaels Jr en un hogar fervientemente católico y se fue de casa a los 16 años después de declarar a su familia que era gay con 15 dólares y una bolsa de ropa. Sufrió acoso en su infancia por parte de otr@s niñ@s de su barrio e incluso fue sexualmente asaltada por un varón adolescente. Viajó hasta el Estado vecino de Nueva York y trabajó de camarera y posteriormente se dedicó a la prostitución. 

Participó en el movimiento Stonewall, que tuvo lugar en el local Stonewall Inn de Manhattan (un local frecuentado por hombres gay) donde se dieron varios enfrentamientos entre la policía y l@s asistentes, en tiempos en que era habitual que l@s dueñ@s de los locales perteneciesen a la mafia y la policía arrestase a la gente por su condición sexual. 

Marsha fue también activista por la causa del VIH y fundó, junto a Sylvia Rivera, la organización STAR. En 1992, Marsha fue arrojada por un puente por su acosador y murió ahogada en el río Hudson. Su caso fue calificado por las autoridades como el de “otro hombre negro gay”.

Ruby Bridges 

Nacida en el Mississipi de 1954, Ruby se convirtió a la edad de 6 años en la primera niña negra en acudir a una escuela pública en el sur de Estados Unidos, y su caso se sumó a los muchos que formaban la causa por los derechos civiles en 1960. Aunque en el año de su nacimiento la Corte Suprema de EE. UU. se pronunció a favor del fin de la segregación racial en las escuelas públicas, aún eran muchos los Estados sureños que eran reticentes a acatar la nueva decisión.

No solo sufrió Ruby, que tuvo que ser escoltada por cuatro oficiales junto a su madre durante todo el año, sino que su familia también se vió afectada (sus abuelos perdieron la granja que habían trabajado desde hacía 25 años, su padre perdió su empleo y su madre tuvo dificultades para adquirir alimentos porque algunas tiendas se negaban a venderle nada) y sobrevivieron con donativos que recibían de familias del norte que apoyaban su causa.

Solo hubo una maestra que aceptase darle clase, de modo que durante un año Ruby fue la única alumna en su clase. Más tarde Ruby se convertiría en una activista para promover la tolerancia y el cambio a través de la educación y escribió dos libros para contar su experiencia.

George Stinney Jr.

Nació en 1929 en Carolina del Sur y su caso fue uno de los más polémicos durante muchos años. Fue acusado de haber violado y asesinado a dos niñas blancas de 7 y 11 años y condenado a morir a la edad de 14 años en la silla eléctrica. 

En 2004, 70 años después de su muerte, un estudio de la Facultad de Derecho de la Universidad Northeastern de Boston demostró que fue coercionado para que confesara (aunque no exista ningún documento firmado por el joven) y que no se le permitió defenderse. 

El joven no pudo ver a sus padres (ni tener representación legal) durante el proceso judicial, su padre despedido y la familia perdió la casa donde vivía. Según el juicio que se celebró entre 2013 y 2014, con ayuda de la Facultad de Derecho de la Universidad Northeastern de Boston, entre otras instituciones, se probó que no había suficientes pruebas para demostrar que George tenía relación alguna con los hechos. 

The Charleston Nine 

Este caso hace referencia a un tiroteo que tuvo lugar en una iglesia de Charleston, Carolina del Sur, el 17 de junio de 2015, cuando un hombre blanco entró en el edificio durante una sesión de estudio de la Biblia y disparó contra l@s asistentes. 9 personas de entre 26 y 81 años murieron.

Sus nombres son:

Clementa C. Pinckney.

Cynthia Marie Graham Hurd 

Susie Jackson 

Depayne Middleton-Doctor

Tywanza Sanders

Daniel L. Simmons

Sharonda Coleman-Singleton

Myra Thompson 

La iglesia donde tuvieron lugar los hechos es una de las iglesias negras más antiguas de EE. UU. y un centro donde tradicionalmente se han organizado eventos relacionados con la lucha por los derechos civiles. 

Además, el nombre de este caso coincide con el de otro acontecimiento en que nueve bomber@s fallecieron en un incendio que se dio en una antigua fábrica de sofás en la misma ciudad en 2007.

Los microracismos no se pueden justificar nunca.

A pesar de que, afortunadamente, el esclavismo y la trata de personas son ilegales desde hace algunas décadas en Estados Unidos y en Europa, podemos afirmar, en base a las historias que acabamos de presentar, que aún hay mucho que conseguir para que podamos hablar de una verdadera igualdad. 

Por eso mismo, el movimiento Black Lives Matter no va a desaparecer, y lo mínimo que podemos hacer las personas que nunca hemos tenido que sufrir este tipo de experiencias en carne propia es callar, escuchar, y apoyar al movimiento.

Y no, el movimiento All Lives Matter no es más inclusivo, sino que le resta importancia a la lucha contra el racismo.

En pleno siglo XXI hay claros ejemplos de que la sociedad aún tiene que aplicar grandes cambios para que los microracismos desaparezcan. Aún se dan casos de discriminación en base a la raza (al igual que pasa con las mujeres).

La brecha salarial, el porcentaje de personas negras que son contratadas en determinadas empresas, especialmente en puestos de responsabilidad, y hay muchos tipos de puestos de trabajo donde resulta casi imposible ver a una persona negra, más aún en países conservadores. 

Por esto mismo, en La Palabra Púrpura creemos que hay que el movimiento Black Lives Matter está aquí para quedarse y que es necesario seguir luchando por un mundo más justo.

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