Película «Vice»: El vicepresidente que cambió el mundo

Os presentamos la película «Vice», con Christian Bale y Steve Carell. Fuente de imagen: Amazon.
Os presentamos la película «Vice», con Christian Bale y Steve Carell. Fuente de imagen: Amazon.

La película Vice (en español, «El vicio del poder» o «El vicepresidente») cuenta los orígenes y alcances de uno de esos hombres grises de despacho, uno legendario, Dick Cheney, vicepresidente omnipotente de la era de George W. Bush en la Casa Blanca

La imagen mental que se nos puede ocurrir al imaginar a un burócrata de la Casa Blanca puede ser la de un hombre blanco, tradicionalista, sin más fondo que el que pueda mostrar su fachada. “Vice” (“El vicio del poder”) cuenta los orígenes y alcances de uno de esos hombres grises de despacho, uno legendario, Dick Cheney, Vicepresidente omnipotente de la era de George W. Bush en la Casa Blanca. Este, según la película, gobernó de facto los EEUU de primera década del 2.000, cuando la potencia sufrió los ataques del 11-S, y como pretexto invadió Iraq y Afganistán.

Se puede pensar que construir una historia cimentada en las venturas de un personaje protagonista tan plano, como puede parecer un burócrata de Washington, puede conducirnos directamente al fracaso y el aburrimiento. Sin embargo, bastan unos minutos de visionado para admirar cómo se puede construir una gran trama, incluso aunque el protagonista sea alguien soso y sin carisma, como Dick Cheney.

Solo unos minutos son necesarios para entender que el estilo audiovisual que empleará el director de esta película huye a gritos de lo convencional, pero sin abandonar el terreno de lo mainstream, lo industrial y lo popero.

La película «Vice» tiene un estilo que le sonará a quien haya visto «La Gran Apuesta» o «Don’t Look Up», la esencia que explica por qué su director, Adam MacKay ya tiene un Óscar, y su serie «Succession» es una de las revelaciones de los últimos años.

Analizando algunos elementos de su estilo, se pueden identificar ciertos rasgos que están presentes en los grandes títulos de su filmografía. En su caso, la narrativa va sobre raíles en una sucesión ágil de escenas elaboradas en un montaje impecable, cosida con un guion bien cerrado, sin ninguna fisura.

Para que la máquina funcione, son imprescindibles los primerísimos planos, el uso tarantinesco de la música, y ciertos plot twists que salpimentan la historia de maneras insospechadas. Un caso aparte son las elipsis hechas por los propios personajes, rompiendo la cuarta pared narrativa en los momentos menos esperados, así como unas cuantas sorpresas más.

En conjunto, esto se traduce en la potencia audiovisual necesaria para transformar una historia de pocos atractivos en un relato apasionante que se mueve, casi, a ritmo de videoclip.

Hace falta una gran habilidad para saber cómo manejar tanta pirotecnia narrativa sin afectar la seriedad y verosimilitud de la historia. Si has visto «La Gran Apuesta», sabrás que el resultado es más que satisfactorio. Igualmente, ocurre en la película «Vice», un film bien cuidado, de una edición impecable y una joya en cuanto a guion.

«Vice» es un filme que experimenta, pero que conoce sus límites, un matiz que evidencia la madurez de la voz narrativa de MacKay, que se perfila como un director que consigue en cada escena lo que busca, y sin dejar de experimentar.

A diferencia de los otros dos grandes largometrajes de MacKay, la de «Vice» es una historia que reposa principalmente sobre la relación del protagonista con su pareja, sus hijas, y las debilidades y fortalezas de un hombre que gobierna la mayor potencia del siglo XX., sin demasiados créditos para él.

Partiendo de una sinopsis tan cruda, es cuando se hace evidente el mérito absoluto para este director, quien en cierto modo patina en «Don’t Look Up», pero que sigue haciendo gala de su estilo. Tiene un gran mérito traducir la historia de un triste y sobrio hombre de despacho en un relato apasionante y frenético, y sobre todo trascendente a nivel histórico.

El reparto tampoco tiene desperdicio. Ante un contenido Christian Bale que interpreta a Dick Cheney se enfrenta Steve Carrell, como Donald Rumsfield, quien deja increíbles momentos de hilaridad.

Todo esto tiene lugar en la pantalla, mientras se habla de asuntos tan serios como las violaciones de los DD. HH. por parte de EE. UU., la invasión a Irak, bajo la conocida mentira de las armas de destrucción masiva, o la legalización de las torturas en lugares como Afganistán o Guantánamo.

La película «Vice» es la constatación de que contar una historia compleja, al ritmo de la generación TikTok no es un obstáculo para contar una historia trascendente sobre el impacto social, económico y político, como la que cuenta MacKay a través del circunspecto Dick Cheney.

Más bien al contrario: las leyendas y la voz en off de su narrador, además de convertirse en piezas imprescindibles para desarrollar esa pretendida narrativa veloz, documentan la deriva de un sistema político y de un país que hace 20 años no daba señas de tambalearse en el tablero político global, sino todo lo contrario.

Trailer de la película «Vice»

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