Madre por elección 1: La clínica de fertilidad

Clínica de fertilidad. ¿Hablamos de cómo nos sentimos? Imagen: Pixabay.
Clínica de fertilidad. ¿Hablamos de cómo nos sentimos? Imagen: Pixabay.

Este es un blog personal acerca de un tratamiento en una clínica de fertilidad con el que esperamos que, si hay mujeres que nos leen en la misma situación, se puedan sentir identificadas y se planteen hablar de cómo se sienten, al menos con sus círculos más cercanos.

Tras un largo proceso de 2 años, hoy llegamos a la clínica de fertilidad. En realidad, miento porque esta no es nuestra primera cita. Hace como un año hablé con mi doctora sobre los problemas para concebir y, en el momento en que le comenté que podría sufrir de endometriosis, ella misma me refirió a la clínica de fertilidad de un hospital muy cercano a casa. Este hospital es un público, y aunque no tiene la mejor fama, frente a la posibilidad de tener que desembolsar una cantidad muy importante de dinero en un momento de pandemia y de crisis social y económica, preferí darle una oportunidad.

La primera carta de la clínica de fertilidad llegó en unas semanas con una explicación bastante detallada de cómo sería el proceso. Primero, una cita para hacerme un escáner interno para ver si ovulaba, puesto que el procedimiento cambia mucho si no se ovula, seguido de prueba de semen a mi pareja. Luego, harían una resonancia magnética con contraste, que es básicamente un líquido que se introduce en el organismo para que los órganos se iluminen y así poder tener mejores resultados de qué es lo que pasa en el organismo. 

Los plazos se pueden hacer interminables

Entre la primera prueba y esta otra que os comento pasaron perfectamente 3 o 4 meses, algo que consideramos normal considerando que estábamos en plena pandemia por el COVID. Hay algo que me llamó bastante la atención: que la técnica que realizó la resonancia cometió un error garrafal cuando me medio confesó que tenía cita para hacerme una laparoscopia, algo que mi doctora no me había comentado. Una laparoscopia que es una prueba que se efectúa bien para detectar o bien para tratar una endometriosis, entre otros aspectos. No me molestó saber que tenía que hacerme otra prueba, sino la falta de comunicación.

Esta ha estado latente durante todo el proceso, algo que, tanto a mí como a mi pareja, nos han molestado muchísimo, y más viniendo de una clínica de fertilidad, por muy pública que sea. Aclaro que vivo en Reino Unido, que aquí el sistema es diferente, pero cabe esperar que el respeto a las pacientes y a los pacientes tenga un mínimo de calidad y que la gente sepa esperar qué es lo que va a obtener.

Además, perdieron los resultados de los análisis de mi pareja y tuvo que recurrir a un banco de donación de esperma. El objetivo era encontrar un lugar donde obtener los resultados rápidos de manera gratuita, porque ambos estábamos de acuerdo en que no queríamos embolsar una cantidad importante de dinero si podíamos hacerlo por la pública, ya que defendemos unos servicios públicos de calidad.

¿Por qué nos decantamos por la clínica de fertilidad privada al final?

La última consulta que tuve con la doctora fue aproximadamente el mes pasado y esta duró dos minutos de reloj. ¿Lo único que me pudo decir? Que aún no había fecha para la laparoscopia y que todo estaba bien. Dado que confío en el personal médico, no quería cuestionar lo que me estaban diciendo. No obstante, en un momento dado, mi pareja y yo decidimos que esperar 4 o 5 meses entre prueba, cita y tal no iba a ser factible a la larga si realmente queríamos resultados, y ya llevábamos dos años casi de proceso.

Entre estos durante estos dos años me han hecho pruebas de distintos tipos y descubrieron también, por ejemplo, que tengo problemas de corazón, lo cual puede afectar al estado anímico general y, por supuesto, a la hora de buscar un embarazo. Lo que tengo se llama bradicardia y arritmia, que consisten básicamente en que el corazón es lento e irregular, y también lo es el flujo sanguíneo.

Todo en el cuerpo está conectado

A nadie, ni a la doctora de la primera clínica de fertilidad, pareció darle importancia y hoy, en la consulta de la pública de la clínica privada, el doctor, tras hacerme una evaluación, se ha dado cuenta de que en realidad sí podría ser un problema para el tratamiento. Tras una conversación con él, decidimos, que vamos a hacer un tratamiento de fecundación in vitro lo antes posible. ¿Por qué lo antes posible? Porque hay algo que la primera doctora no dijo. De hecho, ella mencionó que todo estaba perfecto.

¿Qué es esto, pues? Que el número de folículos que tengo después de ovular está en el nivel bajo dentro de lo que se considera normal. Para que os hagáis una idea, mi nivel es de 8 cuando se espera que sea de entre 12 y 20. Eso quiere decir que las probabilidades de quedarse son menores si cabe, y cada año que pasa estas probabilidades bajan, así que hay que empezar muy pronto. 

¿Qué opciones de tratamiento hay?

También nos ha hablado de otras opciones, como esperar a los resultados, de la laparoscopia, pero para que te den la cita para la laparoscopia hay que esperar bastante. Se supone que ya estoy en lista de espera. No obstante para obtener los resultados hay que esperar más tiempo aún, y eso es tiempo que pierdes de seguir intentándolo. Por lo tanto, el proceso se alarga más aún.

Otra opción es una inseminación intrauterina, que tiene menos probabilidades de resultados exitosos que una in vitro, aunque es más barata. Hay una 4ª opción, que es simplemente tratar de quedarse de manera natural, que no ha funcionado durante 2 años, lo cual no es viable a estas alturas. Estos no son los únicos médicos que he visto durante todo este proceso y, sin ánimo de ofender ni de desprestigiar a nadie, siento que el doctor que me ha visto hoy posiblemente sea de los más competentes.

Hoy mismo me acordé de que, cuando era más joven le tenía un pavor impresionante a la idea de quedarme embarazada. A los veintipocos llegué a pensar en que, si algún día me quedaba, quería que me dieran morfina o anestesia general para no enterarme del parto. Hoy en día, y esto es muy personal, porque cada cual está en una situación muy diferente (esto quiero que eso quiero dejarlo claro desde ya) creo en la necesidad de hablar de estas cosas porque no estamos solas.

No estáis solas

Os cuento mi proceso solamente porque espero que os anime a daros cuenta de que no es vuestra culpa, de que hay soluciones de tratamiento, y de que hay que hablar de ello porque si no lo hacemos no vamos a solucionar nada. Todos los sentimientos que podáis tener son perfectamente válidos. No sois ni menos mujeres ni menos de nada. Sois perfectamente capaces de todo y de ser felices. Pero no hay que callarse si una no se siente bien.

Cuando estaba en la clínica de fertilidad, después de los análisis, me tuve que ir a la cafetería a tomar algo porque no había desayunado y me moría de hambre. Enseguida, entró un hombre con una niña pequeña, su hija, y no pude evitar ponerme a llorar porque sentía que no llegaría a tener eso. El hombre me miró como indicando si se podía sentar en la mesa al lado, a lo que le dije que por supuesto. La niña, de unos 2 años, pareció darse cuenta de no estaba bien y se acercó a mí para hacerme reír y, ¿para qué mentir? Lo consiguió. 

El proceso a seguir en la clínica de fertilidad no es fácil, y la decisión de desembolsar miles y miles de euros, o libras en mi caso, por supuesto, no es fácil. No todo el mundo tiene ese dinero e, incluso, si lo tienes, probablemente te plantees cuáles son las probabilidades de lograrlo. Cada persona está en una situación diferente. Cada una de vosotras estáis en una situación diferente, pero con este blog intentaré que os animéis a no cerraros en vosotras mismas, a hablar de vuestro proceso y a hablar de cómo os sentís, porque no estáis solas.

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