Los daneses al sol

El sol, entre otras energías renovables, tiene una importancia crucial en Escandinavia

El sol, además de dejarnos imágenes increíbles en los atardeceres y amaneceres, es una de las principales fuentes de energía en Europa. Es tal su importancia que hasta los países nórdicos, que atrás estarían de ser reconocidos por su turismo de sol y playa (aunque los tengan), implantan placas solares en los edificios de nueva construcción, o emplean materiales en los tejados y paredes que retengan el calor, porque otra cosa no, pero eficientes son.

En el sur, por otro lado, parece, no sólo que no apreciamos lo que tenemos sino que además lo estamos tirando a la basura sin leer si quiera la etiqueta de reciclaje. ¿Qué creéis que le diría un ministro finlandés, sueco o danés a un ministro español si se entera de que en España se ha creado un impuesto a las energías renovables para fomentar la dependencia de las grandes eléctricas? Pues, y eso sí, siempre desde la postura más políticamente correcta, actitud predominante entre los daneses, aunque piensen que lo que escuchen es una sandez, “loco” sería lo más suave que saldría de sus bocas.

El viento, por otro lado, no falta en Escandinavia. De hecho, sólo en Sjælland (la isla donde se encuentra Copenhague, la capital danesa), dos personas murieron a causa del huracán Xavier y otras 500 personas tuvieron que pasar la noche en centros habilitados en la capital y sus alrededores en octubre de 2013. Y si hay algo en lo que los daneses son especialistas es en sacar un beneficio económico de los desastres.

Así pues, mientras que en el sur dependemos de la energía y el combustible que importamos de otros países, la energía que se produce en Dinamarca viene principalmente de cuatro fuentes naturales (solar, eólica (para qué luchar contra los huracanes si puedes convertirlos en tus aliados, ¿no?), biomasa (es decir, la comida sobrante de restaurantes y hoteles se lleva a las granjas de cerdos de todo el país y el estiércol se convierte en biomasa para producir electricidad) y geotérmica (agua caliente subterránea).

Ilustración 1: Imágenes del huracán Xavier a su paso por el norte de Europa en 2013.

¿Y en España? Pues parece que a nuestros políticos no se les puede dar un nobel en innovación, sino más bien el premio al tonto más tonto. El gobierno de Rajoy, en vez de valorar nuestros innumerables fuentes de energía natural como pueden ser la biomasa, el sol y el agua de los pantanos, y en lugar de promover el autoconsumo mediante las placas solares, tan populares con las subvenciones durante el gobierno de Zapatero, decide seguir recurriendo a las energías fósiles, como el petróleo o el gas natural, lo que implica pagar dos veces, una por importar estas fuentes de energía que no tenemos, y dos, por los derechos de emisión de dióxido de carbono.

No obstante, no todo es malo y también hay que señalar que la organización WWF espera que en 2030 se llegue a producir por medio de las energías renovables el 45% del consumo energético en España, frente al 30% actual, y que se reduzcan las emisiones de CO2 en hasta un 55% respecto a los niveles de 1990, además de un 40% de ahorro y eficiencia energética respecto a los niveles de 2005.

Parece que al gobierno de Rajoy no le importa que la factura eléctrica de uno de los países con mayor potencial para sobrevivir sólo a base de renovables sea hasta un 80% más cara que en el resto de nuestros vecinos europeos. Pese a que tenemos una de las mayores crisis de la historia y de que haya gente que vive en una situación de pobreza energética, es decir, que no puede hacer frente a la factura de la luz y de la calefacción, ha optado por castigar mediante un nuevo tipo de impuestos sacados de la manga del señor ministro a aquellos ciudadanos que traten de reducir sus facturas de luz utilizando las placas solares que subvencionó el anterior gobierno.

Cabe mencionar, además, que Dinamarca exporta parte de su excedente energético y el resto se almacena y se transporta entre las distintas regiones, puesto que el viento no sopla igual en todos los puntos del país. Sí señores, mientras en España los gobiernos regionales se pelean por el agua, hay países donde se han dado cuenta de que todas las regiones que componen su territorio tienen igual derecho a desarrollarse, puesto que de lo contrario, arrastrarían a la economía nacional al desastre.

¿Sabéis? Cada vez que los políticos dicen eso de “hay que parecerse a Dinamarca” me da la risa. Me recuerda al caso de un pueblo andaluz donde quisieron copiar el modelo educativo finlandés, construyeron una escuela teniendo en mente un colegio típico del país nórdico y copiaron hasta los bancos donde los niños aparcan sus trineos. Sí, lo habéis oído bien, trineos en Andalucía.

¿Cuándo los van a usar? ¿Cuándo tengan 43 grados a la sombra en verano? Con esto quiero decir que, ya que queremos copiar el modelo nórdico, y si realmente queremos hacerlo bien, deberíamos partir de lo que ya disponemos, y no por copiar y pegar todo lo que viene de fuera de mala manera vamos a salir de ésta. Eso sí, si se copia el modelo energético, no estaría de más basar el nuestro en las renovables y en hacer llegar el excedente energético de unas regiones a otras.

Al fin y al cabo, en el campo también se ve la televisión, ¿no?

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