Cuidados que hay que darles a los conejos. En la foto, Bolita y Rayitas. Imagen de la cuenta de instagram @bolitayrayitas.
Cuidados que hay que darles a los conejos. En la foto, Bolita y Rayitas. Imagen de la cuenta de instagram @bolitayrayitas.
Cuidados que hay que darles a los conejos. En la foto, Bolita y Rayitas. Imagen de la cuenta de instagram @bolitayrayitas.

Muy buenas a todos y todas. Soy Alicia Hertz y hoy he venido a explicaros qué cuidados necesitan nuestros amigos peludos conejiles. Gracias a la revista La Palabra Púrpura, puedo usar este espacio para hacer terapia y ayudaros en la decisión de adoptar a uno o dos conejos. 

Esta semana, Boli ha tenido un incidente, muy normal cuando hay una pareja de chico y chica en las misma casa. ¿Y cómo lo hemos detectado? Muy fácil. Siempre los tenemos que peinar y revisamos si tienen alguna herida. Y esta vez fue lo que pasó. Pero os cuento los cuidados principales y a qué tenemos que estar atentos para saber si están enfermos:

En primer lugar, si nuestro conejo no come ni bebe… ¡ATENCIÓN! Podría estar muy enfermo. También si no hace caca, puede tener alguna obstrucción en el aparato digestivo y es peligroso.

Sin embargo, la orina de estos animales puede ser de distintos colores, dependiendo de lo que coman y cuánto beban, así que, si encontramos orina roja, ¡tranquilos! Es normal, siempre que no sea muy espesa. 

Ten en cuenta sus patitas y su piel. Para darles los mejores cuidados, siempre hay que revisárselas, al igual que los dientes, ya que estos no dejan de crecer nunca y necesitan desgastarlos 24 horas 7 días a la semana.

Para ello, tenemos que suministrarles heno continuamente y juguetes de madera. Nosotros en casa tenemos ahora un paquete de 5 kilos de heno de la marca Cunipic y una mazorca y una zanahoria de madera. ¡Les encanta morderlo y romperlo!

Entonces tenemos para los cuidados de los conejos: heno, madera, controlar dientes, patas, piel… ¿Qué nos falta? Pues las orejas, ya que se pueden formar tapones de cera, y la nariz y boca, que no debe salivar ni moquear. 

Ya veis que no da mucho trabajo fijarse en las cosas físicas, pero tened en cuenta que, si los veis apáticos, chillan (ya que no suelen hacerlo) o empiezan a comportarse de una manera extraña a la que no estáis acostumbrados… tenéis que llevarlos al veterinario. Seguramente tendrán dolor (si chillan es que tienen un dolor insoportable), o están enfermos. 

Ahora os contaré nuestra experiencia con nuestro veterinario la primera vez que lo conocimos, y no fue agradable, por la situación en sí. Antes de Rayitas tuvimos a Manchitas, que, lamentablemente, se nos murió a las dos semanas de traerlo para casa.

¿El por qué? Clostridiosis. Es una enfermedad con la que no cuentas y no puedes hacer nada, ya que los conejos (y otros animales), tienen una toxina que los ayuda a hacer la digestión, el problema viene cuando se les dispara y se convierte en venenosa. 

Con esto no quiero decir que todos los conejos vayan a morir de eso, para nada, pero sí que nos llevamos un gran disgusto cuando nos pasó. No mostró síntoma alguno y por eso no pudimos hacer nada por él. 

Ahora, nuestros veterinarios, Óscar y Diego, ya vacunan de esto a todos los conejos que les entran por la puerta, ya que han visto los casos suficientes como para darse cuenta de que es algo necesario y más frecuente de lo que pensamos. 

Así que, si tienes un conejo, pregúntale a tu veterinario por esta vacuna, que ayuda a que esto no pase. Pero hay que mirar el lado positivo, si Manchitas no hubiese fallecido, Rayitas no hubiese entrado en nuestra casa y, la verdad, nos hace reír muchísimo y nos da millones de mimos, lamiéndonos como si no hubiese un mañana y subiéndose a nuestro sofá como si fuese Indiana Jones. 

Nuestros amigos peluditos no necesitan mucho más. Si queréis más información acerca de cómo proporcionarles los mejores cuidados, contactad conmigo en @aliciahertzescritora y os daré toda la información acerca de cuidados, mimos, sobornos, etc.

Aunque seguiré contándoos nuestras experiencias y visitas a la clínica Karuvé de A Coruña (hay más por toda España), que son más habituales de lo que me gustaría, porque son muy cafres. Y gracias a @lapalarapurpura por dejarme escribir sobre mis dos mascotitas preferidas. ¡Nos leemos en la próxima!

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