Las escalofriantes aventuras de Sabrina

Sabrina (Kiernan Shipka) en Las escalofriantes aventuras de Sabrina, posando con Salem. Fuente: Netflix. Edición: Bárbara Gálvez
Sabrina (Kiernan Shipka) en Las escalofriantes aventuras de Sabrina, posando con Salem. Fuente: Netflix. Edición: Bárbara Gálvez

Sabrina, cosas de brujas (España) o Sabrina the Teenage Witch (Estados Unidos) fue una comedia estadounidense que se estrenó en 1996 en la ABC (American Broadcasting Company), y es la predecesora de Las escalofriantes aventuras de Sabrina.

Basada en el cómic de Archie Comics La bruja adolescente, esta serie cuenta las aventuras de una joven que descubre sus poderes (a los dieciséis años, según la serie de televisión y mucho antes según el cómic) y que vive con sus tías de seiscientos años, Hilda y Zelda, y con su gato Salem.

Desde el momento en que empieza a descubrir sus poderes, Sabrina compaginará su vida de aprendiz de bruja con la del instituto, lo que le llevará a vivir situaciones peculiares.

Exceptuando el hecho de que Sabrina tiene poderes y que vive con un gato parlante, todo lo demás en Las escalofriantes aventuras de Sabrina no es más que otra serie de instituto, con sus animadoras populares, sus jugadores de fútbol americano que entran en la universidad por el deporte y no por sus logros académicos; la amiga incondicional de la protagonista y Sabrina.

Hasta ahí todo es normal y se puede entender que quienes viviéramos nuestra preadolescencia con esta serie esperáramos impacientes cada nuevo capítulo de estas mágicas aventuras. Y por si lo estabais pensando, también hubo varias reposiciones que alentaban a dejar de ver una y otra vez las veraniegas de Rompecorazones. Los más jóvenes lo veréis extraño, pero antes no teníamos Netflix, Youtube ni internet para ver la serie que quisiéramos: lo que Antena 3 reponía era lo que mandaba.

Dejando de lado mis arrebatos nostálgicos ahora que están los 90 tan de moda, he de decir por qué Las escalofriantes aventuras de Sabrina de Netflix se ha vuelto una serie insufrible.

Todo empezó un otoño de 2018, cuando apenas Netflix iba calando entre nosotros con series como La casa de papel y llegaba a nuestras casas para quedarse con otras como Élite. Se acercaba la fecha de Halloween y muchos aprovechamos para ver Sabrina porque pintaba que, lejos de ser lo que su título en España indica, parecía apta para todos los públicos en una noche así.

Cuando vi el primer capítulo quise continuar con el segundo, y en un fin de semana ya había terminado la serie. Mi puntuación, y la de los asistentes, fue de un 4 sobre 5.

Las escalofriantes aventuras de Sabrina es una versión similar a la de los 90, más oscura y con cambios en la trama que han ido ampliándose a lo largo de cuatro temporadas. Salem existe, pero no es parlante, por lo que tanto de la ayuda inestimable que le presta a Sabrina como de los comentarios punzantes se encarga su primo Ambrose (Chance Perdomo).

Hilda (Lucy Davis) y Zelda (Miranda Otto) son más jóvenes en apariencia, y los amigos de Sabrina no son dos, sino tres: Harvy (Ross Lynch), Rosalind (Jaz Sinclair) y Theo (Lachland Watson). Aquí se ven grandes avances entre una serie del siglo XX y otra del XXI: Sabrina es claramente feminista, Rosalind es, además, activista; Theo es un chico atrapado en el cuerpo de una mujer que mantendrá una relación sentimental con otro chico; Zelda y Ambrose también tendrán relaciones con ambos sexos, y Hilda pasará de ser la esclava de su hermana a una mujer empoderada. En Harvy no veo evolución, salvo que, en lugar de ser un jugador popular, es un artista innato.

También están todos los personajes que viven en el infierno y en la Academia de Artes Oscuras, donde hay de todo: amigos, enemigos, parejas, profesores y padres. Podría profundizar mucho más en esto, pero me arriesgaría a revelar más de la cuenta para aquellos que todavía no la hayáis visto.

A pesar de la evolución abismal que hay desde Sabrina, cosas de brujas a Las escalofriantes aventuras de Sabrina, creo que esta última ha ido decayendo por cada nueva temporada, al igual que lo hizo su predecesora.

En la cuarta temporada he encontrado sinsentidos, vuelcos de guion que parecen pegados con cinta adhesiva de mala calidad y la inexplicable pero extraordinaria aparición de Beth Broderick (Zelda) y Caroline Rhea (Hilda), las tías de Sabrina en la serie de los 90, como despedida.

Desafortunadamente, esta serie que parecía la gran apuesta de Netflix ha acabado convirtiéndose, literalmente, en una copia más oscura de la Sabrina que conocimos hace ya veinticinco años, con elenco y desaciertos incluidos.

El resumen de sus últimas temporadas es que sus guionistas han acabado haciendo una gran bola de desorden y confusión que ni ellos mismos consiguen salir de este embrollo sin enredarlo todo aún más, justo como ocurrió con Sabrina, cosas de brujas y con cualquier otra serie de la sobremesa que deja indiferente a cualquiera.

De hecho, la última mitad de la cuarta temporada de Las escalofriantes aventuras de Sabrina me irritó tanto que no pensaba que fuera a terminarla. Entre otras cosas porque, si quisiera oír canciones penosamente versionadas, me pondría un musical de los malos. Y hasta aquí puedo leer.

Por su parte, Sabrina es un «quiero y no puedo» del tipo de personaje que Netflix quiere hacer llegar a sus espectadores.

Con un final muy criticado que sigue la misma línea de estolidez, Netflix ya ha confirmado que no habrá quinta temporada, aunque las aventuras de Sabrina continuarán en formato de cómic.

Sabrina Lucero del alba y Sabrina Spellman, en Las escalofriantes aventuras de Sabrina. Fuente: Netflix
Sabrina Lucero del alba y Sabrina Spellman, en Las escalofriantes aventuras de Sabrina. Fuente: Netflix

¡Sígueme en Instagram!

Share on facebook
Facebook
Share on whatsapp
WhatsApp
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Share on pinterest
Pinterest

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

BUENAS PRÁCTICAS PARA ESCRIBIR CORRECTAMENTE EN BLOGS

Suscríbete a La Palabra Púrpura y obtén de regalo el ebook

BUENAS PRÁCTICAS PARA ESCRIBIR CORRECTAMENTE EN BLOGS