Lampedusa y Lesbos: Candidatos al Nobel por la paz

LAMPEDUSA 

La propuesta que el cineasta Gianfranco Rosi hizo en el festival de cine La Berlinale, en el que ganó el Oso de oro con su documental Fuocoammare, en el que hablaba sobre la realidad de la inmigración que llega a Europa, tanto por el estrecho como por Turquía, a Lesbos, y sobre la generosidad de los habitantes de Lampedusa y Lesbos para ayudar a los recién llegados, llegó tanto a internet como a oídos de artistas y personalidades de la cultura, que en su mayoría le respaldaron.

De hecho, el mismísimo director del diario italiano L’Espresso, Bruno Manfellotto, lanzó en octubre de 2013 una campaña en internet titulada «Lampedusa Nobel de la Paz», y que logró recoger más de 30000 firmas.

Se trataba de una prueba gráfica del drama de aquellos que arriesgan su vida cada vez que toman la decisión de subirse a una patera para viajar a Europa. Un drama que Europa se empeña en seguir ignorando a pesar de que cada semana, cada mes, cada año, miles de personas se arriesgan a perder la vida para escapar de la guerra. Eritreos, afganos, iraquíes, sirios… son sólo cuatro de las nacionalidades que tratan de salir de países en guerra y que buscan ayuda en nuestro continente. 

La respuesta del director del diario Avvenire, Marco Tarquinio, a una lectora de su periódico que fue, de hecho, la primera persona que, en 2011, propuso la idea de proponer a Lampedusa como candidata al nobel de la Paz, defendía esta propuesta cualificando el premio Nobel para Lampedusa como un «Nobel comunitario, elocuente, emblemático y altamente educativo».

En 2014 el Premio Nobel de la Paz fue a partes iguales a Malala Yousafzai, la joven paquistaní que fue disparada en la cabeza por los talibanes en 2012 y que utilizó la educación para reivindicar la lucha por la universalización de la educación entre las mujeres y por su oposición frente a los talibanes, y el activista hindú Kailash Satyarthi, quien dejó su empleo como ingeniero informático para denunciar la explotación de menores por parte de las multinacionales.

Parece mentira que en 2012 fuera la Unión Europea quien ganara el Nobel de la Paz por contribuir a la reconciliación, a la democracia y al fomento del respeto de los DDHH. Esa misma Unión Europea que hoy, 20 de junio de 2016, que coincide además con el Día Mundial del Refugiado, hace oídos sordos a los gritos que, desde el sur, llegan en forma de petición de ayuda humanitaria y de fondos comunitarios para auxiliar a los recién llegados.

Es precisamente esa actitud de indiferencia por parte de las autoridades europeas la que ha hecho que ONGs como Médicos sin Fronteras hayan rechazado fondos procedentes de Bruselas por sus políticas de asilo y por el acuerdo al que ésta ha llegado con las autoridades turcas. En cuanto a nuestro país, varias ONGs han lanzado una petición al gobierno saliente de las nuevas elecciones del próximo 26 de junio para que cumplan con la cuota de refugiados que España se comprometió a acoger en dos años, que llega a los 17.680. 

Los candidatos para el Premio Nobel de la Paz de 2016 son, entre otros, Snowden, el Papa Francisco, los mediadores del conflicto entre Colombia y las FARC, Angela Merkel, el ginecólogo Denis Mukwege, que se dedica a operar a mujeres que han sido violadas en la República Democrática del Congo, o Nadia Murad, que escapó de los yihadistas.

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