Alemania - Bosque bávaro. Fuente de imagen: Pixabay,
Alemania - Bosque bávaro. CC BY-SA 1.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=1029031
Alemania – Bosque bávaro. CC BY-SA 1.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=1029031.

El Bayerischer Wald, o el Bosque bávaro, es una región de Alemania de montañas bajas, ríos y pastos; de lobos, gatos monteses y búhos. De pueblos tranquilos e iglesias católicas de los últimos años del barroco, así como de leñador@s y pequeñ@s empresari@s que hacen también de alcaldes del principal partido político de Bavaria, la conservadora Unión Social Cristiana de Baviera.

El bosque, que se encuentra en una esquina del sureste de Alemania, entre Chequia y Austria, y el Danubio pasa por la región a cámara lenta.

Hace algunos fines de semana visité el Bosque bávaro por motivos personales y con la esperanza de poner el pasado más reciente de Alemania en un mayor contexto que el de Berlín, donde vivo. Berlín, a cinco horas y media en tren, es una ciudad dinámica y en expansión. En términos políticos, es la capital más importante de Europa, y en términos culturales y geográficos, está a un mundo de distancia del Bosque bávaro.

Me hospedé en casa de Ursula, una amiga bávara que había cuidado de mí cuando era un niño mientras trabajaba de au pair en mi hogar en Londres, pero de eso hace muchísimo tiempo.

Uno de los recuerdos más fuertes que Ursula tenía era elde mi padre llevándola a ella junto a toda la familia a visitar Cliveden, la casa en la campiña inglesa donde se dio el Caso Profumo. Este era el escándalo sexual y de espionaje que sacudió la política británica en 1963, dos años después de que el partido comunista que gobernaba en la Alemania del Este construyera el Muro de Berlín.

Retrocediendo en el tiempo, Ursula y yo coincidimos en que uno de los motivos por los que mis padres la invitaron a Londres debió ser la voluntad de hacer una contribución, por muy pequeña que esta fuera, para la reconciliación entre Gran Bretaña y Alemania después de la Segunda Guerra Mundial, que había terminado menos de 20 años atrás.

Su estancia en el Reino Unido, sin duda, hizo de ella una anglófila de por vida, al igual que mi educación con Ursula y otras au pairs alemanas me encaminó para devenir un ferviente admirador de Alemania.

Al llegar a Berlín, me sorprendió el hecho de que la historia personal de Ursula tenía un significado aún más profundo. Ursula, en sus 70, ha vivido la mitad de los 150 años que han pasado desde la unificación de la Alemania moderna bajo la dirección de Otto von Bismark, entre 1870 y 1871. Durante gran parte de los primeros 75 años de ese periodo, Alemania estaba bajo un regimiento semiautoritario o tiránico. A sus dirigentes les gustaban las aventuras militares, y la cultura política estaba moldeada por la dominación de Prusia del territorio.

No obstante, durante la segunda mitad de ese periodo, la historia de Alemania se caracterizaba por la democracia, la estabilidad política y un compromiso firme de aprender de los crímenes del pasado.

Alemania - Bosque bávaro. Fuente de imagen: Pixabay,
Alemania – Bosque bávaro. Fuente de imagen: Pixabay,

La Alemania del Este, bajo el comunismo impuesto por l@s soviétic@s, era una importante excepción.

Pero el estado de autocompasión de l@s trabajador@s y de l@s agricultor@s no duró más de cuatro décadas. El 9 de noviembre se celebrará el 30º aniversario de la caída del Muro de Berlín, seguido por la reunificación de Alemania.

La relevancia del idioma alemán se desinfla de las escuelas británicas más rápido que la espuma de una cerveza desatendida durante el Oktoberfest

Durante esta segunda mitad de 75 años, una característica que define a la sociedad alemana es el pacifismo. De hecho, algunos de los aliados de Alemania en la OTAN y la UE llevan tiempo sintiendo que el país debería invertir más en materia de defensa. 

No obstante, los políticos son cautos con ir más allá de lo que quiere la opinión pública. Es por esto que resultó triste, estúpido y repugnante que Bill Cash, un miembro conservador del Parlamento británico a favor del brexit,sugiriese en un tweet el pasado mes de julio que es una “gran preocupación” que una exministra de defensa, Ursula von der Leyen, haya sido elegida como la próxima presidenta de la Comisión Europea.

Una manera de incinerar tales prejuicios sería mejorar, y especialmente ampliar, la enseñanza de la historia alemana en el sistema educativo británico.

Los niños, si es que aprenden algo sobre Alemania, estudian la dictadura nazi y la Segunda Guerra Mundial, pero aprenden nada y menos sobre la recuperación política y moral de la Alemania del Oeste en la segunda parte del siglo XX, o sobre la historia de Alemania en los siglos precedentes. 

En lo que a la lengua alemana respecta, olvídense, ya que la relevancia del idioma alemán se está desinflando de las escuelas británicas más rápido que la espuma de una cerveza desatendida durante el Oktoberfest.

La experiencia de Ursula en el Bosque bávaro sugierencómo debería un@ aclarar la historia alemana desde otra perspectiva. 

Durante su larga vida, ella ha visto al menos tres olas de refugiad@s cruzar las fronteras hacia la región de la que procede.

Alemania - Libro en idioma alemán. Fuente de archivo: Pixabay.
Alemania – Libro en idioma alemán. Fuente de archivo: Pixabay.

Primero, unos 12 millones, o más, de personas de etnia alemana fueron expulsadas de la antigua Checoslovaquia, Polonia y otras partes de Europa Central y del Este después de 1945. La propia Ursula se casó con uno de es@s refugiad@s. 

Después, en la década de los 90, otro grupo de refugiad@s de etnia alemana, que habían estado viviendo en Rusia desde los tiempos de los zares, llegó a Alemania después del colapso de la ex Unión Soviética.

También hubo refugiad@s de las guerras en la antigua Yugoslavia.

Por ultimo, entre 2015 y 2016, un millón de refugiad@s y migrantes llegaron a Alemania desde Afganistán, Irak, Siria y otras partes, por iniciativa de la canciller Angela Merkel. Las consecuencias políticas y sociales a largo plazo de la decisión de Merkel aún están por ver, pero integrar a un número tan grande de recién llegad@s en un plazo de tiempo tan corto es de todo menos sencillo. 

No obstante, la vida en el Bosque bávaro continúa. El aire es fresco, suena la campana de la iglesia y el Danubio fluye, como lo ha hecho durante todos estos años.

Este artículo fue publicado originalmente por Tony Barber, comentarista europeo para Financial Timesen la publicación semanal de dicho medio, el 22 de agosto de 2019. Se puede consultar en línea en inglés en el siguiente enlace: https://www.ft.com/content/5090dd82-c388-11e9-a8e9-296ca66511c9.

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