¿La música disco murió o ha evolucionado?

Música disco en Fiebre del sábado noche. Portada.
Música disco en Fiebre del sábado noche. Portada.

La música disco es el género de música que marcó la década de los años 70, representa el estereotipo de la música de baile y precede a la música electrónica, al house, al techno y al resto de estilos que se distinguen actualmente. 

La música disco no solamente compitió directamente con el rock en las preferencias juveniles en su época, sino que revolucionó la música de baile, marcó el mundo de la moda (el pelo muy largo y rizado los típicos pantalones acampanados, las camisas bohemias elegantes de túnicas sueltas y flotantes y la chaqueta americana blanca) y trajo una serie de cambios en los hábitos de diversión que todavía permanecen hoy en día.  

Uno de estos es el invento de la discoteca que, como dice la palabra misma, es el lugar en el que se baila la música disco. Esta nueva forma de entretenimiento se convirtió en el lugar símbolo de la evasión, de la diversión y de la inclusividad. La discoteca era sitio donde no había distinciones de edad, clase social, raza, grupos étnicos, sexo, orientación sexual, identidad de género etc., y además se la consideraba el lugar perfecto para socializar y ligar.

Las producciones cinematográficas en aquellos años y en los venideros se subieron a la ola de la popularidad de la música disco, de baile y de las discotecas, y se hicieron producciones como La fiebre del sábado noche (foto de portada) o Gracias a Dios es viernes, cuyo guión se basa esencialmente en las historias personales, costumbres y expectativas de gente que iba a las discotecas, y representaba estos lugares precisamente como una válvula de desahogo de la ajetreada y problemática vida diaria.

Nacimiento y boom: los años dorados de la música disco

La música disco nace en los EE. UU. a finales de los años 60 como una mezcla de funk, soul, swing y música psicodélica en la que, a menudo, había elementos de música afroamericana y latina. 

En la música disco domina el aspecto rítmico, que permanece constante en toda la duración de la canción, y el timbre, o sea la cualidad del sonido acústico, que permite diferenciar un sonido del otro.

Los instrumentos típicos son el teclado, la batería, la caja de ritmos, el sintetizador, la guitarra eléctrica, el bajo, el órgano Hammond, el clavinet, el piano, el violín, el saxofón y la trompeta. A estos a menudo los acompañaba un coro de voces soul, y los cantantes debían tener ciertas dotes vocales, ya que a menudo se exhibían en largos tramos agudos o en farseto.  

Cabe remarcar que las canciones pioneras del género en los años 60 todavía no podían definirse propiamente como música disco, sino que más bien podían ser clasificadas como canciones de varios estilos con elementos discos como, por ejemplo la canción country rock Venus, de los Shocking Blues, o el pop-soul You keep me hanging on, de las Supremes, ambos temas del 1966. Otro ejemplo es el tema funk de Think, de Aretha Frankleen, en 1968, temas que eran frecuentemente bailados especialmente por la comunidad afroamericana al toque de los juke box en los dance club y en los cafés

Pero para que el fenómeno desembocara naturalmente en la música disco con el nacimiento de las primeras discotecas había que esperar en los primeros años 70, cuando, gracias a artistas como Issac Hayes, Stevie Wonder, George McCrae o O’jays, se estrenaron las primeras canciones de música disco.

Desde entonces, el género experimentó un aumento de producciones, la atención mediática y la popularidad, de modo que, ya para el trienio 1974-76, la música disco lideraba el panorama musical estadounidense. 

Música disco - Gloria Gaynor.
Música disco – Gloria Gaynor.

Precisamente en 1976 los sencillos de música disco venían marcados con la etiqueta Disco Explosión para identificar la pertenencia al género. Los años 1977 y 1978 fueron los mejores años de la música disco, no solo en cuanto al número o a la calidad de producciones sino también al éxito mundial que tenía este género musical.  

En estos dos años se estrenaron canciones culto que aún hoy siguen llenando las pistas de bailes de todos el mundo: Le Frick, de los Chic, cuyo giro de bajo es un verdadero manifiesto del género; Staying Alive, de los Bee-Gees, banda sonora de la película Fiebre del Sábado Noche; Don’t let me be misunderstood, de Santa Esmeralda (que en realidad es una versión disco-rumba de la popular canción del grupo Animals del decenio anterior); I Will Survive, de Gloria Gaynor, un himno a la emancipación femenina y de la comunidad LGTBI+, y muchos otros.

Fueron también los años del club más famoso del mundo: el Studio 54 en Nueva York, conocido por ser frecuentado por muchos famosos, representar el típico estereotipo de las discotecas (el trinomio sexo, droga y música disco) y por el hecho de que, para entrar, había que respetar ciertos requisitos de apariencia y estilo, independientemente de si eras más famoso o menos (una noche se excluyó a Cher, lo que provocó un escándalo en la prensa).

En Europa, la música disco llegó un poco tarde, pero cuando el grupo pop Abba estrenó en 1975 en Suecia su álbum homónimo con sonidos más disco y el productor alemán Frank Farian lanzó a los Boney M, la ola de la música disco llegó también a Europa. A ellos les seguirían artistas icónicos, como el grupo Silver Convention en Alemania, el músico y productor Cerrone en Francia y los hermanos La Bionda, que en Italia lanzaron el subgénero spaghetti disco y fueron capaces de desbancar al mercado americano.  

Desafortunadamente, después de esa etapa de auge que se dio a partir del 1979, la música disco sufrió un lento declive esencialmente a causa del resurgimiento del rock y la aparición de otros géneros musicales que les sacaron la puntilla en cuanto a tendencias. Además, como en cada burbuja, hubo un exceso de inversión por parte de los productores frente a las ganancias. Como resultado, hubo quienes quebraron, quienes invertieron en nuevos estilos y quienes tuvieron que viajar a EE. UU., donde todavía había inversores interesados en el producto música disco, o más bien post disco.

Música disco - Andy Warhol y Jerry Hall en Studio 54. Fuente: https://myspace.com/studio54club/mixes/classic-my-photos-368762/photo/97365416
Música disco – Andy Warhol y Jerry Hall en Studio 54.
Fuente: https://myspace.com/studio54club/mixes/classic-my-photos-368762/photo/97365416

Los años 80: la música disco no muere, sino que se transforma

La música disco pura y dura setentera en los primeros años 80 lentamente se fue desvaneciendo, y lo hace dejando subgéneros e influencias que marcaron los primeros años de la nueva década. Los géneros post disco o garage (que no hay que confundir con el garage house) son sus descendientes más directos.

No faltaría mencionar el rap en sus orígenes, cuya base musical es precisamente un remix de músicas funk o disco. La música disco también contribuyó, junto con el glam rock y el pop en la creación en Reino Unido de unos de los géneros más populares de toda la década: el new romantic, mientras el subgénero disco espacial (o sea, la música disco tradicional mezclada con sonidos computarizados), tan popular en los años 1979 y 1980, evolucionó en el synth pop y en la dance high energy.

Vinilo del sencillo Just an Illusion, de Imagination (1982). Fuente: https://www.amazon.com/Heat-Night-IMAGINATION/dp/B01N5T3RFM
Vinilo del sencillo Just an Illusion, de Imagination (1982). Fuente: Amazon.

En los años 80, los géneros musicales que tenían su origen en la música disco, aunque desmantelaban a las grandes orquestas (al fin y al cabo, los productores buscaban abaratar los costes), mantenían una cierta base musical en que el bajo, y a menudo también la guitarra y el coro de voces soul, acompañaban a los cada vez más empleados sintetizadores, playback y sonidos computarizados que podían sustituir el sonido de algunos instrumentos típicos, como el violín.

 El uso del playback a diferencia de la década anterior, hizo que tampoco se requiriera una voz muy poderosa como la de Barry White o la de Gloria Gaynor para grabar canciones pop disco. Aunque la música disco perdiera en calidad por este mismo motivo, por otro lado asumió un carácter más experimental (además de los ya citados sonidos electrónicos, tenía elementos de música reggae, ska, rock y latino que acompañaban a las melodías e instrumentos típicos de la música disco). Esto nos hace pensar que la música disco en los años 80 todavía resultaba llamativa pero que tenía que adaptarse a los tiempos. 

No es casualidad que, en los primeros años de esta década, en las discotecas se tocara esencialmente temas post disco, garage, synth pop y high energy. The Beat Goes On, de Whispers, entre 1979-80; The Glow of Love, de Change, en 1980; Let’s Grove, de Earth Wind and Fire, en 1981; Last Night a DJ saved my Life, de Indeep; Keep on Moving, de Deodato; Bailando, de Alaska y Pegaimodes, en 1982 y Billie Jean, de Michael Jackson, en 1983, son unos claros ejemplos de éxitos mundiales de música post disco

Los primeros temas de música rap comercial Sugarrhil Gang, Joe Bataan y Kurtis Blow, entre 1979 y 1980 respectivamente, con Rapper’s Deloight, Rap’o’Clap y The Breaks, hicieron bailar a medio mundo con sus sonidos disco. Además, se encuentran influencias de la música disco en temas más pop como Girls on Film, de Duran Duran; en Holiday, de Madonna, 1983, y hasta en temas high energy como You spin me round, de Dead or Alive, en 1985 . Mientras, en Italia, hasta el popular cantautor rock Vasco Rossi en Amore Aiuto empleó sonidos típicos de la música disco.

En la segunda mitad de los 80, sin embargo, a parte de algunos pocos casos, como Body Rockin’, de Errol Brown, en 1988, o This Time I know it’s for real, en 1989, de una renacida Donna Summer, el público perdió interés también en los subgéneros de la música disco, probablemente porque otros géneros empezaron a estar de moda, como el crossover, el R&B moderno, el breakbeat o el rap de un estilo más gangsta, y en las discotecas aparece la música house y techno, que darán un toque más transgresivo a los locales.

Los años 90: la música disco cambia de piel nuevamente

En 1990 salió el sencillo de música techno James Brown is dead y dio a entender que ya no cabía lugar para la música disco en las discotecas (salvo en algunos locales exclusivos). Sin embargo, la música disco supo encontrar un nicho, más bien en el mundo de la música pop, y evolucionó en uno de los géneros más populares de la década: el acid jazz. Jamiroquai, Incognito y Dirotta su Cuba fueron los grupos de este nuevo estilo de música que tuvieron más éxito comercial.

Incognito – Inside Life, 1992. Fuente: http://www.soulbounce.com/
Incognito – Inside Life, 1992. Fuente: http://www.soulbounce.com/

Además de este fenómeno cabe subrayar que en los años 90 hubo una tendencia de los artistas rap a crear remixes de canciones disco y post disco. Cuando eso ocurría, esos sencillos iban directamente a las clasificaciones, un signo de que la música disco no estaba muerta para nada. Éxitos como No Money No Problem, de Notorius Big, 1997, que no es ni más ni menos no que la versión rap del tema I am coming out, de Diana Ross, y Gettin’ Jiggy with it, de Will Smith, 1999, que tiene como base de He’s the Greatest Dancer, de Sister Sledger, 1979, fueron prueba de ello. 

A veces encontramos elementos de la música disco en la música teen pop, como por ejemplo en el álbum Spice World de Spice Girls, el grupo femenino más influyente de la década en el panorama pop. En él hay varias canciones con toques disco, desde la famosa Spice up your life a Never Give up on the Good Time, que es una clara referencia al tema de McFadden & Whitehead Ain’t No Stoppin’ Us Now, 1979. Otro ejemplo es Sposati Subito, 1994, de una de las cantantes más famosas en Italia en los años 90: Irene Grandi. 

En cuanto al mundo de la música dance, los nuevos géneros musicales usaban por la reproducción musical casi por totalidad de sonidos de máquinas virtuales, y por tanto en muy pocos casos se encuentran huellas de la disco. Temas muy populares como Bip Bip, de Joy Salisnas, en 1993 (en el que se puede claramente escuchar tanto la melodía de Bad Girls de Donna Summer como su sonido disco, o el éxito disco de Cherry Lynn Got to be Real con toques del tema El TIburón de Proyecto, marca del estilo merengue-house, 1997, representan más una excepción que una regla en las listas de los temas dance más populares. 

En resumen, si en el panorama de la música pop la música disco en los años 90 todavía estuvo presente, en las discotecas esta fue definitivamente suplantada por la música dance, el eurobeat, el house, el techno y el hardcore.

La música disco vuelve a estar de modas en el amanecer del nuevo milenio

Cuando, a finales de 1998, los cines emitieron la película Los últimos días del disco, nadie podía sospechar que poco a poco aparecerían en las listas musicales de los respectivos países temas house, R&B y rap con claras influencias de la música disco: Music sounds better than you, de Stardust, directamente desde Francia; Sing it back, de Moloko, desde Reino Unido; I can’t wait for Saturday to begin, de Cunni Williams, desde EE. UU., y Supercafone, de Er Piotta desde Italia. 

Estos éxitos desencadenaron una vuelta a los tiempos de la fiebre del sábado noche y, a partir de ahí, en los primeros años de los 2000, nacieron una serie de producciones, especialmente en el ámbito de la música house, con sonidos marcadamente disco que encuentran su nicho especialmente en locales exclusivos y en ciertos tipos de discotecas o localidades que competían con el house más trance y el tecno

La nueva tendencia de música de baile hizo que, en esa época, los DJ en las discotecas empezaran a suplantar la música dance de los años 90 y sus subgéneros con nuevos estilos de house de derivación de la música disco: el funky house, el garage house, el latin house y el beach house, los dos últimos muy populares en localidades de turismo balear. Celebérrima ha sido la firma discográfica Hed Kandy, fundada en Reino Unido en 1999, que cuenta con más de 90 colecciones de temas house de todos los estilos. 

Mojo, Spiller, Freemasons, Junior Jack, Phats and Small y Cerrone, en colaboración con Bob Sinclair, son algunos de los nombres de cantantes, DJ y productores de música disco house o garage house que tuvieron un gran éxito comercial y en las discotecas en los primeros años de los 2000.

Con el cambio de milenio, en las discotecas todavía arrasaban temas disco-pop y dance: Alcazar con Crying at the Discoteque y Sexual Guarantee en 2001 son un claro ejemplo, aunque el máximo nivel en la música dance en los años 90 con toques de la música disco lo alcanzó el productor canadiense John Biancale, que, en 2000, lanzó el exitoso proyecto Billy More

Por lo que atañe a la música puramente pop, probablemente porque los años 2000 representan, musicalmente hablando, un periodo de carencia de nuevos géneros musicales dignos de ser mencionados, varios artistas y productores más o menos famosos sacaron sencillos con sonidos de la música disco, y surgieron otros cuantos que hacían de la música disco moderna su piedra miliar.

Además de Alcazar, merece la pena mencionar a Justin Timberlake, ex miembro de los N’sync, que ha construido su carrera de solista experimentando el género pop post disco. Este sacó en 2002 el álbum Justified, que fue galardonado con 2 premios Grammy.

De los artistas famosos del panorama pop y pop dance que en el nuevo milenio volvieron a emplear sonidos propios de la música disco, mencionamos a Lionel Richie con Don’t stop the music en 2000, a Michael Jackson en 2001 con You rock my world, a Sophie Ellis Bextor con Murder on a dance floor en 2002, a Feel Good Production con Move your feet en 2003, a Britney Spears con Toxic en 2004 y a Madonna con Hung Up en 2005.

En Italia, Neffa llegó al tope de los sencillos más tocados en las radios con Prima di andare via en 2003 y Come Mai en 2004, y en el panorama latino, Fangoria con Más es más y Shakira con La loba en 2009. 

Por último, en el mundo del hip hop surgió la práctica de crear remixes de canciones disco (Marc Ronson tuvo un cierto éxito en 2004 con Ooh wee, cover de la canción Sunny de Boney M en clave rap).

Otros fenómenos menores que marcaron una vuelta fugaz de la subcultura de la música disco fueron, sin duda, el hecho de que algunos artículos de vestuario de los años 70 y primeros años 80, como los pantalones acampanados y la americana blanca volvieron a estar de moda, el estreno en el cine hollywoodiense en 2001 de la exitosa película Espera al último baile (una relectura en clave moderna y R&B de Flashdance y la Fiebre del sábado por la noche).

Ese mismo año, en Italia, el dúo de presentadores Bonolis-Laurenti tuvo un gran éxito comercial y mediático inesperado con el sencillo Bucatini disco dance, parodia de la música disco de los años 70. 

Los últimos 10 años y las nuevas tendencias

Imagen de Bruno Mars y Mark Ronson en el videoclip de Uptown Funky.
Imagen de Bruno Mars y Mark Ronson en el videoclip de Uptown Funky.

La década de 2010 demostró que el nivel musical en general se quedó más pobre aún de ideas y sus sonidos eran casi siempre creados con una máquina virtual (es decir, la música se ha convertido en un producto tan barato que ya no hay tantos intereses en producciones muy elaboradas).

Sin embargo, especialmente en la primera parte de los años 2010, algunos sencillos con sonidos propios de los años 70-80 han logrado un cierto éxito, y eso a pesar de que entre los jóvenes arrasan géneros como el electro latino o el trap.

Como resultado, temas de la música disco moderna como Any which way, de Scissor Sisters, 2010; Take Back the Night, de Justin Timberlake, 2013; Happy, de Pharrel Williams y Wrong Club, de Thing Thing, 2014; I’ll be there de Chic y Neil Rodgers, 2015, y Tutto a Posto de Giordana Angi en colaboración con una “recuperada” Loredana Berte, 2021, siguen teniendo un cierto éxito en la radio y una gran cantidad de visualizaciones en Youtube (hoy en día ya no hablamos en términos de venta de discos, ya que la música en línea a suplantado los CDs).

Por otro lado, en la década de 2010, al menos en Europa, hay que señalar que el número de discotecas existentes ha caído dramáticamente, siguiendo una tendencia que surgió a mitad de la década de los 2000, lo que implica el final del binomio música disco/dance o house y discotecas.

Ahora, la tendencia de los jóvenes es pasar las noches en disco-bares o en sus terrazas (el tan popular tardeo) donde bailar ya no es fundamental. A menudo, la gente suele quedarse en pequeños grupos y, si quieren socializar, prefieren hacerlo a través de redes sociales en vez de ir a una discoteca. 

El tipo de música en este tipo de locales tampoco es monotemático como en muchas discotecas, sino que varía mucho, desde el hip hop al electro pop pasando por el house y el pachangueo, un conjunto de canciones más bien divertidas entre las que no faltan celebérrimos temas de la música disco y post disco como YMCA de Village People.  

No obstante, con frecuencia nos topamos con temas de música disco en eventos donde puede haber toda clase de público (por ejemplo, durante fiestas privadas, bodas, verbenas o noches temáticas en las discotecas donde la música disco es todavía uno de los géneros más tocados por parte de los DJ) porque es precisamente es ese el género por antonomasia el que, como adelanté al principio, tiene la capacidad de incluir a todo tipo de público sin distinciones. 

Volviendo al tema del alto número de visualizaciones y los «me gusta» que reciben los clásicos de la música disco en plataformas como YouTube o Spotify, nos podemos percatar de cómo, a los jóvenes nacidos en la década de los 2000 y 2010, la música disco les sigue gustando mucho por varias razones, incluso más que a aquellos de las décadas de los años 80 o 90, cuando la oferta musical era tan variada y cualitativamente mejor que la música disco estaba a menudo vista como un género obsoleto exclusivo para los nostálgicos. Prueba de ello es que la figura de Disco Stu en Los Simpsons, el popular dibujo animado de los 90, está precisamente inspirada en los nostálgicos de la música disco setentera.

En conclusión, todo esto apunta a que la música disco en la actualidad no está muerta para nada, y tal vez nunca lo ha estado; más bien se ha ido adaptando siempre a los tiempos y se ha fusionado con las nuevas tendencias. 

Una dedicación especial en este artículo va a la innovadora y talentosa Raffaella Carra, presentadora, bailarina y cantante que, con la canción Rumore llevó la música disco a Italia en 1974 y que nos dejó el 5 de julio de 2021. No obstante, su arte será eterno. Descanse en Paz.

Música disco en Italia - Rafaella Carrá
Música disco en Italia – Rafaella Carrá
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