Greta Thunberg. Fuente de imagen: Twitter.

Se tiende a pensar que l@s adolescentes no tienen capacidad para defender sus ideas, pero no es el caso de Greta Thunberg, quien, a los 16 años, ha sido nominada al Nobel de la Paz.

Greta Thunberg. Fuente de imagen: Twitter.
Greta Thunberg. Fuente de imagen: Twitter.

El nombre de Greta Thunberg se escuchó por primera vez hace unos meses, cuando esta adolescente sueca acudió como invitada a la cumbre del COP24 para ponerles los puntos sobre las íes a l@s representantes polític@s sobre su indiferencia con respecto al cambio climático.

Lo hizo con frases como “he aprendido que nunca se es demasiado pequeñ@ para marcar la diferencia” o “para conseguirlo hemos de hablar claro sin importar lo incómodo que pueda resultar”.

Es un lenguaje que poc@s adult@s, y especialmente poc@s polític@s, están acostumbrados ni dispuest@s a escuchar, pero ni a ella ni a los cientos de miles de niñ@s que se han manifestado desde hace varias semanas en ciudades de todo el continente les importa.

Los tiempos en que l@s adult@s dan órdenes y l@s niñ@s obedecen han llegado a su fin, y Greta Thunberg es un claro ejemplo de ello. 

Tal ha sido la fuerza de sus reivindicaciones que esta adolescente sueca ha acudido, aparte del evento mencionado, a citas tan importantes como el Foro de Davos o al Parlamento Europeo.

Además, Greta lleva desde el pasado mes de agosto manifestándose en Estocolmo, está detrás del movimiento #FridaysforFuture (viernes por el futuro), que anima a niñ@s y adolescentes a salir a la calle reivindicando que se apliquen medidas para combatir el cambio climático.

Esto ha hecho que Greta Thunberg se convierta en un ejemplo a seguir para algun@s y en un estorbo para otr@s, pero su perseverancia le ha valido para ser nominada al Premio Nobel de la Pazpor su lucha contra el cambio climático.

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