Si tenemos a la extrema derecha… ¡Qué más dará lo que yo opine!

La extrema derecha toma las calles en España en pleno Estado de Alarma por el COVID19. Imagen de Pixabay.
La extrema derecha toma las calles en España en pleno Estado de Alarma por el COVID19. Imagen de Pixabay.

Los acontecimientos de los últimos días son una nueva demostración de que los niños ricos de extrema derecha en España pueden hacer lo que les da la gana, hasta en pleno Estado de Alarma

Está terminando mayo y, con ello, viene el hecho de que nuestro país lleva en Estado de Alarma dos meses y medio por la situación de la COVID19. Dos meses y medio llenos de incertidumbre, pérdidas, cifras impactantes, de distanciamiento, de confinamiento… Llevamos dos meses y medio alejados de nuestros familiares, de lo que llamábamos normalidad. Una normalidad que todos añoramos actualmente y que recuperamos de a poquitos.

Al principio de todo esto, cuando el presidente informó que declararía el Estado de Alarma en España las primeras voces culpaban a la irresponsabilidad del Gobierno por permitir que el día 8 de marzo las mujeres saliéramos a manifestarnos en la lucha constante por nuestros derechos y libertades, es decir, por la igualdad. Culpaban a un movimiento y a unas manifestaciones a nivel nacional, y la ironía reside en que, ese día, las voces que culpaban al 8M estaban dando un mitin multitudinario en contra del mismo movimiento. Pero no, señores, ellos nunca tienen culpa de nada. O eso dicen ellos.

Durante el Estado de Alarma en España hemos presenciado la resistencia de nuestro sistema sanitario, la solidaridad entre los vecinos, conciertos en los balcones, un esfuerzo titánico de la mayoría para agarrar la curva por los machos y frenarla. Además hemos visto muchos aplausos para todos los héroes sin capa que se estaban dejando la piel y exponiéndose al bicho por hacer que todo funcione de nuevo. Sin embargo, una vez más hemos visto cómo nuestros políticos no están a la altura de nada y, menos, de esta situación. Desde la oposición hemos visto insultos, culpas y orgullos innecesarios en estos momentos, porque la crisis que estamos viviendo, que a saber cuándo terminaremos de vivir, tendría que unirnos. 

La oposición siempre con ese amor de boca a nuestro país. Digo de boca porque no se demuestra de ninguna otra forma, y España no necesita que la amemos llevando la bandera hasta en las mascarillas. Amar a tu país es ponerte a la altura de las circunstancias, dejar a un lado ideales y remar todos a una. Eso sí es amar a tu país. ¿Pero qué voy a contar yo que no sepamos ya de lo que estamos viviendo? 

Lo que me ha terminado de enfadar son las manifestaciones de extrema derecha que hemos vivido en los últimos días. Está claro que es totalmente legítimo y que, por desgracia, es uno de los derechos que no se ven limitados por ley. Entonces lo han usado. Los mismos que insultan y llaman perroflautas y exaltados a los manifestantes siempre han salido a tomar las calles en diversas ciudades: Madrid, Sevilla, Valencia, etc. 

Los niños de papá de toda la vida, los que viven en fincas enormes, con la llegada del calorcito, han salido a quejarse argumentando idioteces porque se han cansado de estar encerrados. Claro, ellos quieren poder irse a sus casas de la playa y a sus piscinas de construcción.

¿Quién ha dicho virus? Si es un invento de los comunistas”, “yo no me creo nada que no he visto ni un ataúd” y una infinidad de barbaridades y sandeces más que decía la extrema derecha y que hemos tenido que ver en noticieros. Algunos lo llamaron la “Revolución de los pijos” y otros la “Revolución de los Cayetanos”. A mí, sinceramente, me parece una película de terror, pero de las malas.

El remate final fue la nueva demostración del partido de Vox, de ideología de extrema derecha, a causa de la que las ambulancias atascadas no podían llegar a donde se las necesitaba. Creo que su “caravana por la libertad” no trae nada bueno, sus intenciones aún menos. Los niños ricos pueden hacer lo que les da la gana.

Salieron todos en sus cochazos con la bandera que no es suya, sino de todos, y con banderas anticonstitucionalistas, por no decir directamente fascistas, a hacer alarde de que ellos no cree que españa esté mal. Citando a la diputada de Madrid del partido de extrema derecha, Rocío Monasterio, ellos querían demostrar que “a España no se le encierra”. 

Ellos orgullosos van en una carroza a reventar de banderas, sin respetar distancia de seguridad ni mucho menos, y al vicesecretario de relaciones internacionales de Vox, Espinosa de los Monteros, le parecía impresionante y, emocionado, decía: “esto es lo más parecido a cuando ganamos la copa del mundo”.

Así que venga alguien y me explique de qué han servido las cerca de treinta mil muertes por coronavirus y dos meses y medio de esfuerzos titánicos a nivel nacional. Por favor, que me explique alguno de ellos si su odio nos va a dar de comer o va a levantar la patria que tan suya sienten, porque no es así. 

Que me explique alguien de los de extrema derecha que estaban en las calles ayer qué medidas van a proponer para que volvamos a la normalidad. Por culpa de sus cochecitos de lujo, hubo ambulancias que no podían pasar y mucha más gente se vio afectada por estos actos que nos parecieron vomitivos. Pero, ¿acaso importa lo que yo piense? Si yo no soy una niña rica, ¿qué más dará?

Artículo de Fátima Villegas Cruz

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