Entrevistas: ¡Conoce a Álvaro Navas este 2020!

Álvaro Navas, nuestro invitado de hoy. Imagen cedida por el autor.
Álvaro Navas, nuestro invitado de hoy. Imagen cedida por el autor.
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Hoy tenemos como invitado a Álvaro Navas en nuestra sección de entrevistas. Es licenciado en filología inglesa, profesor y escritor, y se define a sí mismo como un escritor perdido entre palabras. Aquí conoceremos un poco más su mundo y sus obras que, os adelanto, no tienen desperdicio.

Escribes desde niño, y en alguna ocasión has comentado que tu afición por la lectura creció por la inmersión lingüística que tu carrera, filología inglesa, te ofreció. ¿Desde pequeño tenías claro la carrera que estudiarías?

Hola, Eva. 

De niño siempre invertí en muchas noches de lectura tumbado en la cama, pero, bien es cierto que desde que tomé contacto con autores angloparlantes, tanto clásicos como contemporáneos, las ganas por saber más aparecieron en la lista de preferencias para elegir la carrera en cuestión.

Tus propias inquietudes te llevaron a vivir durante dos años en Irlanda. ¿Qué fue lo que te aportó la experiencia?

Cuando uno decide salir de la ciudad donde ha crecido y proyectar una inmersión lingüística de tanto calado es porque la apuesta es grande.

El aporte fue, es y seguirá siendo una de las mejores experiencias con las que un profesional se puede cruzar. Ya no solo en cuanto a conocer personas maravillosas, sino en lugares recónditos y establecimientos de enlaces culturales de unión eterna entre emisor y receptor.

Ese tiempo en Irlanda también hizo que Álvaro Navas siguiera los trabajos de escritores de la talla de Bram Stoker. ¿Fue allí donde los descubriste o ya los conocías?

Debido a la carrera, ya estaban en mi mente, pero allí se descubren muchas más cosas. Los profesores nos contaban anécdotas más personales y terminabas por acotar mucho mejor esos detalles para con una segunda o tercera lectura.

Eres autor de cinco libros y, además, más de diez ensayos. ¿Recuerdas qué fue lo primero que escribiste?

Lo cierto es que sí, aún lo recuerdo. Es más, hace poco di por casualidad con la carpeta de ese primer año de carrera y recuerdo haberlo leído y encontrar esos fallitos primerizos que me hicieron gracia. Con el tiempo, nos volvemos más y más exigentes.

Fue un ensayo sobre una novela de un autor británico. Su primera, además, titulada The doll who ate his mother  (El muñeco que se comió a su madre), de Ramsey Campbell (1979). Este, salvando distancias, sería el coetáneo de Stephen King en Europa.

Es un autor muy descriptivo y tiene una capacidad increíble para poner los pelos de punta con una temática de lo más cotidiana, sin apenas uso de sangre o sustos fáciles. Es, sin duda, un diseñador del terror más artesanal.

¿Cuál es el género que más toca Álvaro Navas?

Últimamente, como lector, soy bastante más ecléctico que entonces, cuando solo me bebía novelas de terror. Ahora voy cambiando bastante de tercio. Digamos que si termino un libro de misterio hago un giro al drama para luego coger uno de terror.

A la hora de escribir, dado que mis tres primeras novelas beben mucho de Ramsey Campbell precisamente, lo que me sale en estos días es más terror que thriller.

Estoy fusionando de hecho ambas varas como me ha sucedido con Alambres de Aire, mi última novela publicada en diciembre. Veremos por dónde salimos…

¿Podría decirse que eres un escritor de lo oscuro?

Ignoro si tal categoría me es merecida y, además, pertenece a un calado externo de opinión. Lo que sí puedo decir es que me siento cómodo generando tensión y absorbiendo cada palabra que conduzca a un análisis de los acontecimientos. Llegar a la psique del lector y hacerle remover su opinión inicial.

Álvaro Navas nos presenta sus obras publicadas hasta ahora. Imagen cedida por el autor.
Álvaro Navas nos presenta sus obras publicadas hasta ahora. Imagen cedida por el autor.

Desde la primera novela publicada de Álvaro Navas, Espejos, y la última, Alambres de aire, ¿qué similitudes y qué diferencias hay?

Huelga decir que, aparte de la inexperiencia inicial y el aprendizaje posterior, todas las historias intentan mantener en vilo al lector y congregan una carga atmosférica elevada y hasta algo recargada.

Con respecto a las diferencias todas son historias independientes y autoconclusivas, por lo que se pueden leer en desorden cronológico sin ningún problema.

¿Dirías que tu manera de escribir ha ido evolucionando con cada libro publicado?

Mucho. Soy bastante autocrítico, por lo que suelo leer mucho las opiniones (constructivas) de los lectores que se animan a dar su opinión sincera y educada.

Eso me ha llevado a reunir nuevas habilidades donde creía poder potenciar el contenido sin necesariamente perder la esencia y la forma de narrar con la que, por suerte o por desgracia, uno nace.

Con Oscuridad ganaste el certamen literario Corcel Dorado. ¿Es, para ti, tu mejor obra?

Vuelve a ser una pregunta para la gente. Oscuridad fue una novela cuya idea inicial me dio mucho juego: el mal como algo invisible a los ojos. Solo puedo decir que me lo pasé en grande pretendiendo ser un ciego en un mundo inmenso donde todo podía suceder. Hasta ahora es la única con la que he logrado ser galardonado.

Quizás la obra de Álvaro Navas más reconocida por el público lector es La mujer tras el velo. ¿Puede un escritor elegir cuál de todas sus obras es la mejor o, por el contrario, resulta imposible decantarse por una?

La mujer tras el velo fue una bendición para mí. Era la primera vez que me atrevía de verdad con el thriller y no puedo estar más contento con el resultado final. Ha sido un espaldarazo a esta profesión tan artesanal y pequeñita, de gran corazón.

Es difícil implicarse más con unas y dejar a las otras de lado. Al final, la sensación de que lo último que escribes es lo mejor porque te crees con más experiencia y habilidades no deja de ser algo irracional. 

Hay muchos autores que han vivido de las rentas de una muy buena primera novela a lo largo de la historia de la literatura, y ahí siguen, pues la gente ya no compra la novela en cuestión, compra autor.

Por ello, como este es un arte subjetivo, nunca habrá una mejor novela, pues depende de muchos matices muy personales.

También eres el creador del blog de cine La silla en penumbra. Creo que con su nombre podemos hacernos una idea del género que toca. ¿Qué película ha sido la que más veces has visto y aún no te cansas de ella?

Ese blog está algo en desuso, el pobre. En mis años mozos, como dije antes, el terror era mi sustento más fiel. Cine, literatura e incluso videojuegos de esa temática construían el noventa por ciento de mi ocio. Ojalá pueda recuperar algo de tiempo para poder invertir en él en el futuro.

Hay películas mágicas que, cuantas más veces ves, más particularidades hallas. No puedo darte una; las tres películas que más he visto (y no creo que me canse nunca de verlas) son Los Otros, de Amenábar; Hereditary, de Aster y Take Shelter, de Nichols. Son obras maestras con una elegancia e hilo narrativo de mucha categoría.

Álvaro Navas es un experto en proyectar situaciones de extremo instinto en tus novelas sin que por ello aparezca la sangre de por medio. ¿También es lo que espera de los libros que lee?

En general, sí. Todo esto es muy personal, desde luego. No hay verdad absoluta en los gustos. 

Siempre he pensado que la sangre y los monstruos, más tangibles, impermeabilizan la imaginación y, por ello, coartan ciertas licencias que podríamos lograr según qué tipo de situación. 

Es quizás por ello que intento construir barajas de cartas donde todas se reparten boca abajo: que sea el lector el que decide cómo darles la vuelta.

¿Cuál sería sin duda el libro que tienes en tus estanterías que más nos sorprendería encontrarnos?

Tengo de todo. No sé si sorprendería mucho, pues he bebido de autores muy clásicos que van desde Petrarca, Dante o Poe hasta contemporáneos muy reconocidos como podrían ser Oates, Campbell o Somoza. De todos ellos tengo al menos dos novelas en mi estantería.

¿Dónde suele ambientar Álvaro Navas sus novelas?

Ciertamente dependen casi de manera exclusiva de la creación de la historia. No tengo una predilección por ninguna etapa de la historia, así que, todo lo que llega sale del escenario que mejor enlaza con la novela en cuestión.

A la hora de escribir, ¿cómo tienen que ser las condiciones que te rodean?

Apenas tengo ninguna exigencia. Solo que haya música puesta. Sin ella, no logro escribir una sola letra.

¿En qué sueles inspirarte para poder escribir?

Sobre todo en el cine y en otros libros.

¿Sigues rutinas y horarios diarios para escribir o dejas que surja cada momento?

No me ato a ninguna obligación. Puede pasar tres días como tres semanas sin escribir. No tengo problema en ninguna de las dos vías. Ya llegará el contrato con las musas.

De todos los libros que has leído, ¿de cuál te atreverías a ser el protagonista?

Viendo cómo se las hago pasar a los pobres, debería de decir que ninguno. Soy macabro para el resto; cobarde para mí mismo.

¿A qué lugar le gustaría viajar a Álvaro Navas para escribir su próxima novela?

Egipto, sin duda. Siempre tuve ganas de inculcar a una historia los matices propios de una cultura milenaria y que poco o nada tiene que ver con el europeo común. 

Quise ser ambicioso en la documentación inicial para La mujer tras el velo, pero me quedé en la base. Probaré en algún momento con una edad más antigua y un lenguaje más elaborado.

Acabas de publicar hace poquitas semanas: Alambres de aire. ¿Sigues creando o te tomas un respiro entre novela y novela?

Soy preso de mi mente inquieta; siempre estoy liado con algo. Aparte de la promoción de Alambres de aire, cuando me deja mi trabajo principal, llevo bien avanzada lo que será mi sexta historia, cuyo título es El alimento de las cicatrices.

Esta última versa sobre dos personas que no se conocen de nada, pero que tienen exactamente la misma cicatriz en la espalda. Estoy tocando el siglo XVIII y su oscurantismo. Veremos qué sale de ahí…

Y ya para finalizar… ¿cuál de sus obras sería la que Álvaro Navas llevara a la gran pantalla?

Cualquiera. Estaría más que contento con que hubiese una adaptación (incluso demasiado libre) de esas historias. Sería protagonizar la culminación de dos de mis pasiones en una. 

Muchas gracias por tu tiempo e interés, Eva. Te mando un saludo afectuoso a ti y a tus seguidores.

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