Fran Pahino nos presenta sus novelas: La chica de la música y El color que no existía. Imagen cedida por el autor.
Fran Pahino nos presenta sus novelas: La chica de la música y El color que no existía. Imagen cedida por el autor.
Fran Pahino nos presenta sus novelas: La chica de la música y El color que no existía. Imagen cedida por el autor.

Me hace especial ilusión esta entrevista, conocí a Fran Pahino por casualidad por Instagram, y desde el primer momento fue como si nos conociéramos de media vida.

Detrás de su último libro, La chica de la música, hay una extensa carrera de 25 años como cantante, tanto versionando grandes éxitos de ayer y de hoy como grabando dos álbumes de producción propia que grabó en España y en Italia.

Anuncios

Con su primer libro, El color que no existía, Fran Pahino ya dejaba claro su estilo a la hora de escribir, que refleja una mezcla de fantasía muy creativa con la realidad más llamativa. Sin duda, el éxito lo tiene asegurado.

Eva: Llevas muchos años sobre los escenarios. ¿Lo tenías ya en mente cuando comenzaste a escribir y conseguiste publicar dos libros? 

Fran Pahino: Qué va, noooo … (risas). Si me hubieran dicho cuando estaba empezando a cantar, hace ya 25 años, que en el futuro publicaría un libro, no les hubiese creído, pero es que, si me hubiesen dicho que no solo sería uno sino dos, puf, creo que les hubiera tomado por lunáticos. Mi vida es y siempre será la música.

Lo que ha ocurrido es que soy una persona deseosa de descubrir nuevas experiencias y el empezar a escribir fue algo una consecuencia de esto, algo muy gradual. Tanto como que hubo que esperar a la llegada de Facebook para saber que desde allí tenía pequeñas cosas que contar y pensamientos digamos un tanto especiales, que parecía que gustaban y que a mí me encantaba expresar, aunque fuera simplemente al círculo de mis amigos en dicha red social.

Eva: Tengo que reconocer que, aunque le tengo muchas ganas, no me he leído tu primera obra, pero gracias a tu generosidad sí que he leído La chica de la música. Tu pasión por la música desde luego queda patente. ¿Tenías claro que hablarías de música en él?

Fran Pahino: Por supuesto, Eva. Mi primera novela se llamaba El color que no existía y tenía muy claro que lo quería desvincular por completo de aquello a lo que yo me dedicaba, a lo que a mí más me apasionaba y apasiona, como es la música.

Y quise escribir una historia, una historia que fuera diferente a lo que yo había leído o visto en el cine, tan diferente como contar que una niña que había nacido con un don visual portentoso tuviera la certeza, una vez ya convertida en mujer de que había un color muy especial por descubrir de todos los que vemos las demás personas.

Fue como decirme que esto es algo que parece imposible, sí, pero, ¿y si con una buena trama podemos hacer entender a la gente que ella tiene fundamentos de peso para buscar por todo el mundo ese color? Y me tiré de cabeza a la piscina.

Y lo más curioso es que escribí sobre algo que para mí era completamente desconocido, como eran el nombre de cientos de colores, que por cierto son preciosos, y además introducir en la trama un segundo personaje, esta vez masculino, que había sido capaz de desarrollar algo que siempre me apasionó desde que entendí un poquito lo que era: una inteligencia artificial a partir de su mente matemática (que es en lo que se basa esta nueva rama de la Ciencia).

La I.A. se puede decir que aún está en pañales. Me documenté durante centenas de horas para conocer en qué punto andamos, hasta donde nos puede conducir y lo más importante, ¡si se puede volver dentro de muchos años contra nosotros!

Y por ello tarde 4 años en acabar la novela, ya que necesité extraer muchísima información que, por fortuna, todos tenemos a nuestro alcance a través de la gran herramienta llamada Internet.

Eva: ¿Cómo llegaste a crear el personaje de Alana?

Fran Pahino: Pues seguramente fue una consecuencia del primer libro, ya que, en él, Chiara (que así se llamaba su protagonista) tenía un increíble don visual.

Es aquí justo donde me di cuenta de que podía hacer una historia, construir un relato con unos cimientos muy hermosos y sólidos si partía de que una muchacha (que, como dices tú, se llama Alana, un nombre gallego) tuviera un amor infinito hacia la música y, de repente, sin saber por qué, dejara de escucharla sin llegar a estar sorda, algo que hasta ahora nadie se había planteado, por lo menos que yo sepa.

Eva: Si se viera Fran Pahino en su misma situación y dejara de percibir la música, ¿qué sería de él?

Fran Pahino: No concibo esta vida sin música y sin sentido del humor. Es tal esta convicción que no le doy muchas vueltas, porque pensar en cosas negativas no trae nada bueno, así que, ¿para qué pensar en algo que es tan improbable? Para qué hablar de cosas que no han ocurrido pudiendo hablar de tantas cosas positivas, por ejemplo, es la siguiente pregunta (risas).

Eva: Con la vida tan ajetreada que llevas, ¿de dónde sacas tiempo para escribir? 

Fran Pahino: Es curiosa esa pregunta, porque me la han hecho bastantes veces y creo que tenemos que cambiar no solo nuestra forma de pensar sino muchos de nuestros hábitos.

El día tiene 24 horas. De ellas, hay que quitarle las que se necesitan para descansar, pero puedes llevar una vida plena si en vez de 8 horas, duermes 6 o 7.

Y sobre todo, lo más importante, 24 horas son muchísimos minutos, más de 1400, y tenemos la oportunidad de poder optimizar ese tiempo. Es decir, no solo hay que aprovechar el tiempo que tengas libre, sino optimizar buena parte de esas 24 horas diarias.

Y te voy a poner un ejemplo: si vas al gimnasio y estás una hora en la bicicleta estática puedes hacer algo a la vez, como es escuchar con los auriculares puestos tutoriales, por ejemplo, de inglés, y así, de esta manera, en una hora habrás ejercitado tu cuerpo y habrás tenido una hora de clase de inglés.

Eso es optimizar el tiempo, y nos tenemos que acostumbrar y aprender a hacerlo. Si a ello le sumas que te has levantado una hora antes, ¡ya le has ganado dos horas al día! (sonrisa). Tenemos que pasar nosotros por la vida, no que la vida pase por nosotros. La frase “es que no tengo tiempo” hace años podía valer, pero hoy en día no es una buena excusa.

Creo que es muy sencillo, tan solo hace falta saber organizarse. La vida de la gente cambia cuando sabes optimizar el tiempo, ya que es muy importante, casi vital, también dedicar unas horas para tu tiempo de ocio y disfrute, como por ejemplo quedar con alguien y tener más tiempo que dedicar a esa persona.

Eva: ¿Eres de llevar siempre contigo papel y boli?

Fran Pahino: No, porque tengo otra herramienta mejor, como es el teléfono móvil. De hecho, para que veas precisamente lo que me preguntabas antes, estoy respondiendo a tus preguntas ¡sin escribir nada! Tan solo con mi teléfono y su reconocimiento de voz.

Ahora mismo estoy haciendo un vídeo promocional en el ordenador de La chica de la música dibujando un precioso violonchelo y a la vez contestándote de manera lenta (ya que hay palabras que parece que se le atragantan a este reconocimiento de voz digital). Pero estoy haciendo dos cosas a la vez.

Creo que la gente no es consciente y no valora las ventajas de poder vivir en la era digital, donde tenemos unas comodidades que son maravillosas y que, ya no es que asustarían y dejarán con la boca abierta a cualquier persona de hace 100 años, sino que no dejan de sorprenderme a mí mismo casi a diario.

Eva: ¿Tiene Fran Pahino algún rincón especial para escribir o lo hace cuando le llega la inspiración?

Fran Pahino: No, pero como siempre todos llevamos el móvil con nosotros si tengo una idea, alguna cosa graciosa, la atrapo, es decir la apunto en el bloc de notas del móvil porque igual esa idea que se te ha ocurrido y está interesante jamás volverá a pasar por tu cabeza y se habrá perdido para siempre. Me he dado cuenta de que mi teléfono es como una escopeta para atrapar ideas, al igual que un cazador de mariposas las recoge con su red.

Fran Pahino nos presenta sus novelas: La chica de la música y El color que no existía. Imagen cedida por el autor.
Fran Pahino nos presenta sus novelas: La chica de la música y El color que no existía. Imagen cedida por el autor.

Eva: De “La chica de la música”, ¿cuál es tu personaje favorito?

Fran Pahino: No cabe duda de que es la protagonista, Alana.

Pero me gustaría resaltar un personaje que es importantísimo en la trama y que no te puedo desvelar quién es, ya que prefiero que la gente descubra a una persona están abismalmente diferente a los demás y que digamos va a ser la pimienta si la novela fuera un delicioso plato.

Eva: ¿Es un poco tú? ¿Te reflejas en ella?

Fran Pahino: Hay muchas cosas en las que sí me reconozco a la hora de hablar de Alana. La principal es su amor por la música, aunque en ella ese amor casi le desborda, es desmesurado y la diferencia principal es sobre todo que ella desde pequeña demuestra un oído musical y un talento para tocar el piano o cualquier otro instrumento que está a años luz de lo que yo podría hacer, aunque tuviera dieciséis vidas por vivir.

Eva: ¿Tienes entre manos un nuevo proyecto?

Fran Pahino: La respuesta debería ser no, pero te voy a contestar que sí, que tengo en mis manos un gran proyecto y es precisamente el que esta historia sea conocida, no solo aquí en España, sino en todos los países hispanohablantes y por qué no, una obra que se pueda traducir a muchos idiomas.

Mucha gente  me pregunta si ese es mi sueño, y yo les contesto que no es un sueño, ya que sueño dormido. Esto que quiero lograr es un propósito, que implica hacerlo totalmente despierto, y que pienso realizar despacio, pero con mucha tenacidad y constancia, al igual que esas gotas que muy despacio pueden conseguir erosionar piedras increíblemente duras.

Eva: En tu mesita ¿qué libro descansa en estos momentos? 

Fran Pahino: En mi mesita no hay ningún libro. Estos están en la librería haciéndose compañía los unos a los otros (sonrisa). No soy de leer en la cama, y menos para que me entre sueño.

De hecho, yo aconsejo leer durante el día, en viajes, en cafeterías, pero no por la noche porque la energía que tenemos al meternos en la cama es bastante baja.

Es como tener un porcentaje de batería corporal del 10 %. Y con ese nivel de energía puede que no te llegue toda la intensidad de lo que el escritor te quiere transmitir.

Eva: ¿Cuál dirías que es tu libro favorito?

Fran Pahino: Aquí no tengo ninguna duda: Cosmos, de Carl Sagan. Hoy en día, al tener YouTube, sabemos nuestro lugar en el universo, pero cuando una de las personas a las que más admiro, como es Carl, sacó su libro, mostró a la gente el increíble escenario en el que estamos viviendo día tras día., s

Saber que somos polvo de estrellas o conocer que estamos viajando, sin ser conscientes de ellos a nada menos que 107 .000 kilómetros por hora para poder recorrer una vuelta entera alrededor del sol.

La buena noticia es que no hay radares (risas). Después del libro hicieron una serie con el propio Carl Sagan como presentador, una serie que vieron millones y millones de personas y que debería ser de conocimiento casi obligatorio en las escuelas.

Fue uno de los creadores de las dos sondas Voyager, hace más de 40 años para conocer mejor los planetas exteriores, como Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno, y fotografiarlos, pero para que veamos lo bonito que es tener curiosidad por las cosas, Carl, cuando una de las sondas estaba a 9 000 millones de kilómetros de la Tierra, pidió que giraran una de sus cámaras.

Quería saber, cómo se veía la Tierra a esa distancia, algo que asombró a sus compañeros e hizo pensar a mucha gente sobre nuestro lugar en el Universo.

Dijo, tras aquella imagen en la que la Tierra parecía un simple pixel, que somos “un pequeño punto azul pálido en el espacio”. Es decir, algo insignificante a nivel cósmico, por lo que es muy importante que nos respetemos y nos cuidemos los unos a los otros.

Cosmos es un libro que tiene un rincón especial no solo en mi librería si no en mí corazón.

Eva: ¿Cuál sería la banda sonora que pondría Fran Pahino al libro La chica de la música?

Fran Pahino: Esta historia tiene ya su propia banda sonora que son todos aquellos artistas, cantantes y bandas que han hecho grande a la música y que aparecen de una u otra manera a lo largo de la aventura que tiene que vivir Alana.

Pero a la vez estamos hablando de una historia que bien podría llevarse a la gran pantalla y necesitaría de una banda sonora que estuviera a la altura de los mejores compositores, como son John Williams o Hans Zimmer.

Ya ves, puestos a soñar, me he ido a dos de los mejores, aunque me encantaría que, si llegara el caso de tener que poner esa música tan complicada y bella que requeriría La chica de la música y toda esa maravilla de armonías y melodías que están en la cabeza de Alana, estas fueran creadas por algún compositor español.

Eva: ¿Desde cuándo tienes noción de que te guste tanto la música?

Fran Pahino: Me alegra que me hagas esta pregunta, querida Eva, ya que, curiosamente, no me lo había planteado hasta hace poco y, ¿sabes? Me di cuenta de dos cosas:

La primera era las sintonías de las series de dibujos animados de los años 80. Yo invito a escucharlas ya que, hoy en día, aún tienen mucha riqueza musical. Por ponerte algún ejemplo te diría La vuelta al mundo en 80 días, David el gnomoD’artacán y los tres mosqueperros.

Y, por otro lado, cuando tenía 7 u 8 años y vivíamos en Tenerife, todos los fines de semana, nuestros padres nos llevaban a mi hermano y a mí a la playa, al sur. Y, en aquellos viajes, mi padre llevaba siempre cintas de cassette grabadas de la radio con las canciones de aquellos años.

Nunca podré olvidar lo que es viajar por la costa sur de Tenerife, viendo el Océano Atlántico y escuchando junto a tu familia aquellas maravillosas canciones. ¡Como para no enamorarte de la música!

Eva: Nombras muchas canciones en el libro y todas forman parte de nuestras vidas, pero ¿qué canción es para ti imprescindible? 

Fran Pahino: Lo bonito de la música es que no es como el amor que necesita la fidelidad a una sola persona, sino que, al igual que ocurre con los amigos, ¡puedes tener tantos como desees ¡tantos como quieras!

Y como la pregunta que me haces es cuál es mi canción favorita, yo te diría que mejor me gustaría que me preguntaras “¿cuáles son tus 100 o 200 canciones preferidas?”.

La respuesta sería un poco larga para una entrevista como esta, evidentemente (risas), pero la buena noticia es que la respuesta la puedes encontrar en todas las páginas de La chica de la música.

Eva: Vivir sin que existiera la música ¿crees que sería posible?

Fran Pahino: Por supuesto que sí, una hormiga lo hace de maravilla. Hay que entender lo que es necesario para seguir con vida, como por ejemplo comer, beber agua, tener una estrella dándonos su luz y su calor, tener una atmósfera con oxígeno en la que podamos respirar, poder reproducirnos.

Sin una de estas cosas la vida se terminaría para nosotros. Y es este el gran enigma que no sabremos si algún día resolveremos: por qué nosotros sí que somos los únicos capaces de crear y disfrutar la música.

Llevo muchos años conociendo y aprendiendo las opiniones de los más reconocidos científicos (a través de sus canales de YouTube o en sus libros) y es un gran misterio.

Una oveja no necesita la música para vivir y ahí la tienes, pastando en el campo tan agusto.

Por lo tanto, creo que nunca sabremos por qué nosotros podemos llorar de emoción con una canción o ser capaces haber puesto en órbita cientos de satélites, mientras que hay millones de especies con las que lo cohabitamos en este planeta y les va muy bien sin esos «extras» que nosotros tenemos.

Eva: ¿Tienes en mente compaginar gira de música y firma de libros? La primera parada en Pontevedra, por favor.

Fran Pahino: (Risas) Ojalá llegue el día en que pueda hacer una firma de libros en un gran centro comercial.

De momento los voy firmando poquito a poco, lo cual me alegra porque me da más tiempo para escribir una dedicatoria más acorde con la persona a la que tengo que firmar el libro.

En una de las dedicatorias, que para mí era muy especial, me quedé sin espacio en la primera página y ahí llegué a una importante conclusión: que la dedicatoria no puede tener más palabras que la propia novela (risas).

Eva: Y, para terminar, has escrito dos libros, has publicado dos álbumes, ¿qué sueños te quedan por cumplir?

Siendo como eres, estoy segura de que cumplirás y alcanzarás todo lo que te propongas. Gracias por dejarme conocer al Fran más personal. Ha sido un verdadero placer, te deseo muchísima suerte en todo lo que hagas.

Me siento muy halagado y agradecido a todas estas preguntas que me has hecho, Eva.

Ya te he comentado antes que no me gusta hablar de sueños por cumplir sino propósitos pendientes por realizar y uno de ellos es poder conocer y agradecer en persona a una mujer que cambió mi vida: la cantante Lara Fabian. Y aunque ello tarde, sé que ese día algún día llegará.

Muchas gracias, Eva creo que las preguntas no podrían estar mejor enfocadas ni plateadas. Te mando un gran abrazo desde una ciudad chiquitita pero hermosa llamada Valladolid.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.