Entrevista a Christian Martínez Silva

Christian Martínez Silva, autor de “Sin más respuestas que el silencio». Foto facilitada por el autor.

Hoy tendremos en nuestras páginas a Christian Martínez Silva, autor de “Sin más respuestas que el silencio”, de quien podemos afirmar que es un escritor recién estrenado con un futuro por delante más que prometedor.

Vamos a tener la oportunidad de conocer a la persona y al escritor que se esconde tras esa mirada profunda. Una persona de apariencia seria, pero que, en cuanto lo conoces, te das cuenta de la ternura y la simpatía que esconde tras su fachada de chico duro.

Muchas gracias por participar en nuestra entrevista y dejar que conozcamos más al Christian autor.

¿Quién es Christian Martínez Silva?

Solo soy un aprendiz de escritor, un aficionado a la literatura que decidió escribir parte de su historia.

¿En qué momento se dio Christian Martínez Silva cuenta de que le gustaba tanto escribir que sería capaz de convertir sus palabras en un libro?

Siempre escribí, desde la adolescencia; empecé escribiendo versos y pequeños relatos que no sentía lo suficientemente buenos como para que los leyera nadie. La idea de escribir ‘Sin más respuesta que el silencio’ rondaba mi pensamiento desde hacía varios años, en cuanto encontré el tiempo preciso que requirió escribirla, me puse manos a la obra y, muy probablemente, sin la confianza de Clara, mi pareja, se habría quedado en un cajón.

Personalmente, tu libro, “Sin más respuestas que el silencio”, pertenece a uno de los géneros que más me atraen. ¿Te ves escribiendo otros géneros?

Sí, siempre he sido un lector voraz de novela negra. Creo que podría adaptarme a ese género, al thriller psicológico e incluso a la comedia. Hay algún que otro género, como la fantasía o la novela romántica, en el que no creo que navegase demasiado cómodo.

Para crear tus personajes, ¿te has inspirado en la gente que te rodea en el día a día? ¿Puede alguien sentirse identificado al leer tu libro?

La novela es autobiográfica, de modo que sí. La gran mayoría de las personas de mi entorno de por aquel entonces, se verán reflejadas en alguno de los personajes.

Cuando Christian Martínez Silva comenzó a escribir “Sin más respuesta que el silencio”, ¿cuál fue la parte que más difícil le resultó escribir?

Sinceramente, es una novela en la que no precisé demasiado trabajo de documentación. Lo más complejo fue exponer a parte de mi gente, plasmar mi opinión sobre distintas situaciones sin el escudo que te ofrece la ficción. Intenté cambiar nombres y lugares, pero aunasí temía la opinión de la persona que lo leyera y se sintiera identificada.

¿En algún momento tenías claro cuál querías que fuera el final antes de llegar a la mitad del libro escrito?

La verdad es que no. Al empezar a escribir hice una lista de acciones que quería que se diesen durante la obra; para finalmente decidí no hacer ni caso a la lista y dejarme llevar por la propia novela. Alguna vez tuve la necesidad de retroceder y reescribir para dar sentido a lo que se me iba ocurriendo. El proceso creativo fue una maravilla.

¿Por qué elegiste como título “Sin más respuestas que el silencio”?

Empecé a escribir con un título horroroso. Tenía claro qué quería contar, pero no sabía cómo titularlo. El título también surgióde la propia novela. Hay un momento que supone un cambio de ritmo en el que aparece esa frase, y me pareció perfecta para usarla como título.

Y hablando del silencio… ¿Escribes mejor en silencio absoluto o eres más de ambiente de fondo?

Necesito un poco de sonido de fondo. He escrito todo con música y con ruido de cafeterías poco concurridas. La música, de hecho, ha sido una buena herramienta para hacerme sentir como me sentía entonces, con la edad del protagonista.

¿Qué le inspira a Christian Martínez Silva a la hora de escribir?

Me inspira el día a día. Siempre he sido muy sensible y muy observador, lo utilizo para hacer introspección e intentar plasmar mis emociones sobre el papel. Además, examino a cualquier persona que encuentre en mi cotidianidad que me haga pensar que es diferente a lo común, para desarrollar los rasgos de mis personajes.

Algunos autores escriben libros con colaboraciones especiales. Si te lo plantean, ¿a qué escritor le dirías que sí con los ojos cerrados si te propusiera crear un libro escrito a cuatro manos?

Es complicadísimo. Creo que diría que sí a mi compañero y amigo Aitor Castrillo, pero más por mi admiración que por la similitud entre nuestros estilos. Nuestras novelas son antagónicas en cuanto a estructura, ritmo, género y estilo. Le diría que sí también aDon Winslow, pero no creo que me lo proponga… Don, si me lees: sí, quiero.

En el mundo donde te mueves, imagino que tendrás ocasión de conocer a compañeros de profesión más veteranos. ¿Alguna vez te has sentido menos valorado por alguno de ellos por ser el “novato”?

En absoluto, todo lo contrario. Me he encontrado con muchísimo cariño y muchísimo respeto por parte de escritores más veteranos. Intento ser una esponja para absorbercada uno de sus consejos y críticas.

Como escritor, ¿cuál sería tu sueño por cumplir?

Creo que estoy tan feliz con mi obra por la falta de expectativas. Todo lo que me he encontrado supera con creces lo esperado. No me planteo grandes objetivos, solo quiero seguir disfrutando mientras escribo e intentar llegar al mayor número de lectores posible.

¿Ves tu libro llevado a la gran pantalla?

Un poco en la línea de la respuesta anterior, no me lo planteo. Entre los lectores sí me lo han comentado. Piensan que sería una bonita historia para ser llevada al cine. Pero para mí es algo que está a años luz.

¿Qué libro descansa sobre tu mesita de noche?

En estos momentos «Mis rincones oscuros», de James Ellroy. El libro de mi mesita de noche suele variar con frecuencia. Si tuviera que elegir libros que siempre desearía tener a mano, lo tendría dificilísimo, porque admiro a muchos escritores y escritoras.

¿Qué crees que necesita un gran escritor para serlo?

Sensibilidad, empatía y vivencias. Lo que sentimos está muy por encima de la técnica.

Y, para terminar, una última pregunta. Un escritor, ¿nace o se hace?

Hay gente que, de forma natural, tiene más facilidad que otra para expresarse, pero no creo que sea una particularidad única de nacer con ello. Pienso que cualquiera que se lo plantee,que lea, que sienta, que tenga la necesidad de contar lo que nace dentro de sí, podría escribir un buen libro.

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