El leopardo, la hiena y el egocentrismo humano

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Uno de los últimos debates más caldeados en YouTube es acerca de quién ganaría en una pelea entre un leopardo macho y una hiena manchada africanos. Pero ¿qué relación puede este tener con el egocentrismo humano?

El leopardo, la hiena y el egocentrismo humano. Fuente de imagen: https://www.catersnews.com/stories/animals/whos-laughing-now-leopard-has-last-laugh-after-defeating-hungry-hyena-in-epic-tug-of-war-over-zebra-and-carcass/
El leopardo, la hiena y el egocentrismo humano. Fuente de imagen: https://www.catersnews.com/stories/animals/whos-laughing-now-leopard-has-last-laugh-after-defeating-hungry-hyena-in-epic-tug-of-war-over-zebra-and-carcass/

Estos dos ejemplares están en la cumbre de la cadena alimenticia en África, superados solo por los leones. Sin embargo, el primero tiene un carácter solitario y puramente cazador (su estrategia de caza se basa en emboscadas y sus presas favoritas varían de grandes herbívoros a pequeños roedores), mientras que el segundo tiene un carácter grupal. De hecho, las hienas forman clanes de entre 33 y 72 miembros y suelen nutrirse cazando (siempre en grupo) o recuperando restos abandonados, o robándoselos a otros depredadores. 

Ambos comparten el mismo hábitat, la Sabana africana, aunque el felino también pobla los bosques fluviales, de modo que es frecuente ver algún encontronazo entre estas dos especies cuando entran en competición por una presa. 

Algo llamativo es que, si bien los leopardos machos pueden llegar a pesar hasta 90-91 kg y las hembras 60 kg, en el caso de las hienas son las hembras que pesan más (hasta 85 kg) mientras que los machos no superan los 75 kg. Por esto mismo, los youtubers han elegido confrontar a los ejemplares adultos de las dos especies más pesadas.

Partiendo precisamente del peso, el leopardo le sigue ganando por unos 5 kg, lo cual, aunque sea poca cosa, en un combate le daría una mínima ventaja. No obstante, hay otros factores que, en una hipotética pelea, pueden marcar la diferencia. 

Las principales armas del leopardo son principalmente:

  • Un cuerpo más ágil y musculado. El leopardo es un gran trepador de árboles y saltador, y por ende ha desarrollado una notable fuerza agilidad en el pecho y las patas que otros depredadores no tienen. Eso le da también una ventaja a la hora de esquivar mejor los ataques. 
  • Unas garras retractiles que pueden medir hasta 2,5 mm y que le permiten tanto trepar como infligir heridas graves a sus presas u otros animales que decidan retarle.
  • Atacan por sorpresa. El leopardo ataca a sus prensas mediante emboscadas. Por lo tanto, si decidiera confrontar a otro depredador solitario (guepardos, hienas, licaones o incluso gorilas de espalda plateada), lo haría siempre atacándole primero y por la espalda. 
El leopardo, la hiena y el egocentrismo humano. Fuente de imagen: https://www.nationalgeographic.com.es/naturaleza/grandes-reportajes/los-leopardos-del-okavango_4324/1
El leopardo, la hiena y el egocentrismo humano. Fuente de imagen: https://www.nationalgeographic.com.es/naturaleza/grandes-reportajes/los-leopardos-del-okavango_4324/1

La hiena en cambio de su parte tiene las siguientes ventajas:

  • Una mordida que puede llegar hasta las 1100 PSI1, muy poderosa en todo el reino animal que le permite quebrantar huesos. La del leopardo se sitúa tan solo entre los 300-310 en promedio.
  • El hecho de que sea un animal social le da una ventaja psicológica, ya que si una hiena ataca o viene atacada, todo el clan interviene.

Precisamente son estos dos componentes donde las hienas destacan los que hacen que los leopardos muestren un cierto temor a la hora de un enfrentamiento abierto sobre unos restos, y lo más habitual para ellos es dejar en paz a las hienas. Empero, no hay que, por ello, pensar que el leopardo abandone el campo de batalla por cobardía o por debilidad.

El leopardo, la hiena y el egocentrismo humano. Fuente de imagen: https://www.nationalgeographic.com.es/naturaleza/actualidad/animales-heredan-redes-sociales-madres_10494
El leopardo, la hiena y el egocentrismo humano. Fuente de imagen: https://www.nationalgeographic.com.es/naturaleza/actualidad/animales-heredan-redes-sociales-madres_10494

Si el leopardo, a pesar de todos los problemas que vive día a día (entre ellos una gran competencia de leones, hienas y licaones, al ser estos animales sociales, por lo que tienen un porcentaje de éxito en la búsqueda de comida y una mayor capacidad de supervivencia; pero también la caza ilegal, el rapto de cachorritos para atender la demanda del mercado negro de animales exóticos, la sustracción de su hábitat natural o el avance de la desertificación, especialmente en África), es porque es un animal muy inteligente y con gran capacidad de adaptación. 

El leopardo sabe bien que una herida causada por un estúpido caso de egocentrismo puede perjudicarle tanto en la caza como en el apareamiento o a la hora de defenderse de otros depredadores. Por lo tanto, cuando una hiena se le acerca, le sale mucho más rentable dejar la presa y volver a cazar que arriesgarse en una confrontación, especialmente si consideramos que la hiena siempre anda en manada. 

Cuando caza, los ataques del leopardo suelen ser más rápidos, y si la presa le da mucho trabajo, este pronto pierde el interés. A pesar de todo, no se puede negar que, si se encerraran en una jaula a estos dos animales, el conjunto de herramientas de que dispone el leopardo le permitiría ganar a la hiena, que solo dispondría de una mayor potencia a la hora de morder a su adversario. 

Ahora bien, a sabiendas que un conflicto de este alcance entre las dos especies es bastante raro, ¿cómo afectaría al egocentrismo humano el hecho de que una forma muy obsesionada muchos usuarios de YouTube quieren a toda costa confrontarlos?

Además, siempre según los documentales (aunque no pase a menudo) se han reportado casos de leopardos matando a una hiena en solitario (probablemente porque estaban muy hambrientos), mientras que, al revés, si un leopardo ha muerto en garras de las hienas (más raro aún) esto ocurre por ataques grupales. 

Recientemente, unos turistas han fotografiado a un leopardo (probable un macho adulto joven) que, tras matar a una joven hiena y llevársela encima de un árbol, inexplicablemente se bajó para enfrentarse a las otras.

No se sabe muy bien si fue porque, erróneamente, el animal creyó que, al enfrentarse solo a una de ellas, no se percató al principio de las otras o si tuvo un raro ataque de egocentrismo. No obstante, eso le costó la vida. 

Este suceso en plena naturaleza es más bien único, y es que el principio de supervivencia que todas las especies llevamos en el ADN nos dice que la inteligencia primera sobre el egocentrismo.

De hecho, los humanos descendemos de nuestros “antepasados peluditos” que, cuando se presentaba una amenaza, como por ejemplo, una manada de lobos hambrientos, tomaban las decisiones más sensatas, huían, hacían faroles para espantarles y, si se enfrentaban abiertamente a esas temibles bestias, solo lo hacían en grupo y con armas rudimentales (lanzas, piedras y antorchas).

Lamentablemente, hoy en día no es extraño que las personas se peleen por cuestiones de egocentrismo (como una riña en una red social) que a veces acaban con su vida. 

Si habláramos de pelear como reacción a una provocación o a un ataque (más aún si este fuera cibernético), los principios básicos de defensa personal se basan precisamente en la supresión de este egocentrismo, en la perseveración de la propia persona y en que la mejor defensa, en la mayoría de los casos, es evitar el conflicto. 

Imaginemos que nos encontramos en una situación parecida a la que le ocurrió a ese leopardo: un grupo de gente que viene detrás de nosotros para acosarnos o vacilarnos. Lo último que se nos tiene que ocurrir es pelearnos. A pesar de que podamos ser más fuertes que cada una de esas personas de manera individual, el peligro de salir gravemente heridos, especialmente considerando la ventaja que tienen en número, es muy alto. 

Por eso, frente a cualquier agresión, tal y como dicta la filosofía del Kaizen, es muy importante saber distinguir el orgullo del egocentrismo. El orgullo es algo que depende de ti, de tu merito, de cuanto te esfuerces de forma inteligente, se forja día a día a través de hacer lo que nosotros queremos, te hace humilde en la victoria y valiente en la derrota. 

En cambio, el egocentrismo nos hace actuar por impulso, nos hace hacer cosas para quedar “cool” frente a otras personas. Por ese motivo, este es muy voluble y necesita de constantes fuentes externas para alimentarse. Así pues, podemos decir que el egocentrismo es toxico para cualquier persona y, si retomamos el ejemplo anterior, fácilmente deduciremos que no hay nada que ganar si nos enfrentamos a un grupo de gente que busca problemas.

Además, esos mismos que probablemente se enfrentarían por puro egocentrismo son los que alimentan el debate en las redes sociales entre combates de animales apartando la dialéctica y la educación para pelearse como hinchas, ya que toman parte de los unos o de los otros como si fueran dos equipos o bandas.

Ellos están precisamente alimentando su egocentrismo, y el resultado es que se quedan atrapados en infructuosas conversaciones que no los llevan a progresar en su vida. 

En conclusión, tanto los que se pelean en la vida real como los que lo hacen en las redes sociales por cuestiones de egocentrismo demuestran que son menos inteligentes, y es que, a diferencia de ellos, los leopardos y las hienas, en el 90 % de las veces, cuando se encuentran en cualquier enfrentamiento por sí solos lo evitan.

En general, si el ser humano no aprende a saberse defender de su proprio egocentrismo, a largo plazo tendrá más probabilidades de extinguirse que los leopardos y las hienas a pesar de su presumido status de especie dominante. 


1 PSI es una medida de fuerza, y significa “libra por pulgada cuadrada”. 1 PSI = 6,894 757 kilopascales (kPa). 1100 PSI -> 7584,2217 kilopascales.

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