Diego Armando Maradona murió. Ahora que nos devuelvan el fútbol.

Diego Armando Maradona. Imagen: Google.
Diego Armando Maradona. Imagen: Google.

Para el mundo del fútbol, el 25 de noviembre 2020 fue un día de luto por la muerte de Diego Armando Maradona, o lo que es lo mismo, el mejor jugador de la historia.

Tanto en Nápoles como en su patria, Argentina, se han dado muchas manifestaciones mezcladas a una dosis de folclore para recordar al jugador que más ha crecido a los ojos del mundo pese a ser, en la vida privada, un hombre bastante controvertido. 

Sin embargo, no es analizar su vida privada o sus ideas políticas el objetivo de este articulo, sino entender por qué los napolitanos, los argentinos y muchas personalidades del mundo del fútbol profesional y los aficionados, especialmente de las generaciones anteriores, lo han amado y lo van a echar de menos.

En Argentina

En su patria, Diego Armando Maradona es recordado particularmente por los hinchas de Argentinos Juniors, con quien debutó en el fútbol profesional, por el Boca Juniors (con quien ganó un campeonato de apertura en la temporada 1981-82) y el Newell Old Boys, con quien transitó en la temporada antes del mundial de Estados Unidos.

No obstante, quienes más le recordarán serán los aficionados de la selección nacional, con la que ganó un mundial en 1986 y llegó a una final en 1990, que se perdió ante Alemania por un dudoso penalti. 

Su obra maestra llegó en el mundial 1986, cuando arrastró a una selección no tan poderosa a la victoria final , con la que venció a equipos más fuertes como Inglaterra y Alemania.

El momento fue especialmente destacable en la semifinal contra Inglaterra donde marcó dos goles: el más hermoso de la historia del fútbol y el más contestado (conocido como «la mano de Dios»). 

Ese partido fue muy importante para los argentinos, ya que el clima de rivalidad con los ingleses había alcanzado su pico debido a las operaciones militares en las islas Malvinas en 1982, donde se dio un enfrentamiento del ejército nacional con el de Gran Bretaña. 

Diego Maradona. Fuentes: https://www.mundodeportivo.com/fútbol/20201125/49700273498/maradona-contra-inglaterra-el-dia-que-el-10-enmudecio-al-mundo-en-el-mundial-de-mexico-1986.html
Diego Maradona. Fuentes: https://www.mundodeportivo.com/fútbol/20201125/49700273498/maradona-contra-inglaterra-el-dia-que-el-10-enmudecio-al-mundo-en-el-mundial-de-mexico-1986.html

Durante sus años de carrera, además de su contribución al convertir a Argentina en una potencia del fútbol, Diego Armando Maradona también cabalgaba bien los sentimientos de la población mezclando muchas veces fútbol y temas políticos como lucha al imperialismo y acusaciones a la federación internacional de fútbol acusada de corrupción y de pilotear ciertas decisiones a desfavor de Argentina.

Hoy todavía se debate sobre su exclusión por dopaje del campeonato del mundo del 1994 precisamente cuando Argentina se estaba confirmando una posible candidata a la£ victoria final. 

De todos modos, en aquellos años las victorias de la selección nacional, aunque no fueran la panacea a todos los males del país, surtieron un efecto muy positivo sobre el humor de una población sumida por una terrible crisis económica.

A dicha de algunos argentinos con que he hablado, al proceder Maradona de un barrio humilde, ha representado los sueños y aspiraciones de un gran sector de la sociedad (el más pobre). 

En Nápoles

Otra hazaña de Diego Armando Maradona fue llevar al Nápoles un equipo modesto a luchar por metas importantes tanto en la serie A como a nivel internacional. 

Con los azules, ganó el campeonato del 1986-87 y estuvo a punto de ganar también la temporada siguiente. Después de ganar una Copa UEFA en 1988-89, volvería a ganar un scudetto en 1989-90.

Durante sus cinco años en Nápoles, Maradona ha encantado la hinchada con dríblines, pases de punta, tacón, espalda, goles de todo tipo, incluso uno de falta a la Juventus el 3 de noviembre de 1985 en el que la parábola que dibujó el balón aún hoy en día sigue siendo todo un misterio para los físicos.

Pero sobre todo ha sido un jugador de bandera para la hinchada, pues ha manifestando abiertamente su amor por la ciudad, la gente y la sociedad, razones por las que tenía intención de quedarse allí muchos años. 

Sus victorias han significado el rescate de una ciudad y un pueblo a menudo humillado por parte de la parte industrial de Italia. 

Y es que Diego Armando Maradona hizo que los medios de comunicación mostraran el lado positivo de una ciudad donde la pasión, la alegría y el arte de sus gentes reflejaban que ese era un sitio maravilloso en el que vivir.

Fuente: https://storiedicalcio.altervista.org/blog/napoli-198990-lo-scudetto-della-moneta.html
Fuente: https://storiedicalcio.altervista.org/blog/napoli-198990-lo-scudetto-della-moneta.html

Fue su lado humano el que convirtió a Diego Armando Maradona en el líder de los aficionados, en el campeón del pueblo, ya que a menudo se mezclaba con la gente común. Era un fuera de serie que tenía sus defectos, pero se alejaba del culto de la imagen existente en la actualidad y eso, hoy en día, no se encuentra en ninguno de los jugadores de serie A. 

Para demostrarle tanta gratitud, el estadio San Pablo de Nápoles recientemente cambió su nombre por el de «estadio Diego Armando Maradona».

Además, si consideramos que Nápoles es la capital del sur de Italia, podemos afirmar que Maradona no solo tenía un montón de admiradores en la ciudad partenopea, sino en todo el sur. 

El fútbol de Diego Armando Maradona

Maradona, además de haber sido un jugador de una técnica y clase extraordinarias, era bastante leal y correcto en la cancha de juego. Jamás buscaba la provocación y era el primero en cumplimentarse con los adversarios en caso de derrota. 

A pesar de que haya jugado en una época en que los defensas pegaban muchas patadas y golpes prohibidos, según Claudio Caniggia y Giancarlo Marocchi, acciones que hoy en día vendrían claramente sancionadas, Diego Armando Maradona casi nunca tuvo tales reacciones, ni se tiene evidencia de que hubiera simulado alguna vez una falta. 

El único episodio infeliz para Maradona tuvo lugar cuando el jugador vasco Andoni Goikoetxea cometió una supuesta falta.

Como consecuencia de ello, Maradona habría perdido el 30 % de la movilidad del tobillo izquierdo. Cuando se comprobó que el vasco lo hizo para vengarse, se desató una bronca entre los dos equipos. 

Curiosidades aparte, la grandiosidad de Maradona estaba en transformar las jugadas complicadas en algo muy sencillo. Por eso le salían cosas que casi ningún futbolista podía hacer, como contaban sus compañeros. 

A diferencia de jugadores que surgieron después, como Ronaldinho o Zidane, el «pibe» muy raramente saltaba a los adversarios usando fintas muy espectaculares como elástica o bicicleta porque sus movimientos de piernas eran extraordinariamente rápidos, tenía un control del balón descomunal y una capacidad de prever los movimientos de su marcador que le permitía saltar a los adversarios como si fueran bolos. 

Su pie izquierdo le permitió de coleccionar asistencias y goles de todo tipo y desde cada esquina de la cancha. Pese a moverse principalmente en la zona media, a menudo se ponía en ataque y se comportaba como un verdadero delantero ya que también era dotado de un gran sentido del gol. 

Además, protagonizaba grandes jugadas corales que se basaban en rápidos uno-dos, y sus capacidad de liderazgo transmitía a sus compañeros aquella seguridad que maximizaba su valor y que le convertía en un pilar también en el vestuario.

Lamentablemente, Diego Armando Maradona no amaba mucho entrenar y no llevó una vida de atleta, pero como era un futbolista astral, los entrenadores le daban un cierto grado de libertad. 

No obstante, la pregunta que se han hecho muchos, como Fabio Capello, es qué podría haber sido de Maradona si hubiera hecho la vida de atleta.

Seguramente, no cabría duda alguna sobre quién hubiera sido el mejor de todos los tiempos, pese a que algunos expertos tienen otras preferencias (como Alfredo Di Stefano, Edson Arantes «Pelé», George Best o Lionel Messi). 

El mito de cada niño que sueña con ser un futbolista profesional.

Diego Armando Maradona. Fuente: https://www.informarea.it/infanzia-e-adolescenza-di-diego-armando-maradona/
Diego Armando Maradona. Fuente: https://www.informarea.it/infanzia-e-adolescenza-di-diego-armando-maradona/

Fuente; https://www.informarea.it/infanzia-e-adolescenza-di-diego-armando-maradona/

Cuando fue presentado como nuevo fichaje del SS Napoli, Maradona declaró lo siguiente: «Quiero convertirme en el ídolo de los chicos pobres de Nápoles, porque son como yo cuando estaba en Buenos Aires». – Diego Armando Maradona.

El hecho de que un niño que, desde las canchas de los potreros de Lanús, llegara a dominar los más altos escenarios mundiales encarna el sueño de cualquier niño, especialmente entre las clases medias y bajas, que ve en el fútbol un medio no solo para realizar sus sueños sino como manera de avanzar socialmente.

Cabe decir que, en la época del «pibe», y en aquella inmediatamente después, jugar al fútbol en la calle era de lo más habitual para mi generación y la anterior.

Personalmente, aprendí a jugar al fútbol precisamente en la calle, en el verano de 1992, antes de apuntarme a una escuela de fútbol al otoño siguiente y, a pesar de que el argentino se encontraba en el ocaso de su carrera, su recuerdo estaba todavía muy vivo. 

A pesar de que otros campeones muy apreciados como Marco Van Basten o Roberto Baggio jugaban en los equipos con más seguidores, al argentino se le consideraba «el campeón modelo», la inspiración, especialmente para los futuros «Diez», o sea aquellos niños con mejores habilidades técnicas que jugaban de mediocampistas ofensivos. 

Diego Armando Maradona sirvió de inspiración para acunar refranes lingüísticos que se utilizaban y se siguen utilizando para expresar un concepto, como la frase típica: «¡Pasa el balón, que no eres Maradona!» que indica que, a no ser que seas Diego Armando, el fútbol es un juego de equipo. 

Definitivamente, Maradona era el «Diez» por antonomasia, el artista del balón, como lo fue Mozart en la música y Caravaggio en la pintura. Era el Oliver Atom de la realidad, pero con una historia proletaria parecida a la de Mark Lenders. 

Siempre a nivel personal, le doy mis gracias, porque es también por él que me he enamorado del fútbol, y, cuando pienso en él, recuerdo justamente esos momentos en que, de niño, después de un día de partidos sinfín, me acostaba feliz soñando con un futuro en que jugaría al fútbol de manera profesional. 

La muerte de Diego Armando Maradona es la prueba evidente de la muerte de un cierto tipo de fútbol

La «histeria» de los aficionados del fútbol tras la muerte del «pibe de oro» en realidad tiene raíces más profundas que van más allá de la simple afición.

En un artículo aparecido en el periódico italiano «Il Giornale» se relata que la muerte de Maradona ha significado la muerte de la pureza del fútbol.

Efectivamente, Maradona ha sido una bandera tanto para el Nápoles como para su selección, al contrario que los futbolistas actuales, cuya praxis es cambiar de casaca cada vez que sale una oferta mejor, o dar de lado a la selección nacional tras las presiones de los equipos más importantes.

Además, el «pelusa» era un jugador que amaba pasear entre la gente común e intercambiar palabras con ella, nada comparable con los tiempos que corren, en que los jugadores de renombre parecen divos que evitan el contacto directo y solo interactúan a través de sus cuentas de Twitter. 

Sin embargo, hay más cosas detrás, ya que hablar de los males del fútbol moderno daría otro artículo.

Primero, tanto durante la generación de Maradona, Zico, Platini, Rumenigge, M.  Laudrup como en la de Ronaldo, Zidane, Totti, Rivaldo, Ortega, el «diez» era a menudo el jugador clave de cada equipo. El chico que, con su técnica e impredecibilidad, en cualquier momento podía dar un giro importante a un partido, el ídolo de la hinchada que encantaba un estadio entero, aquel por el valía la pena pagar el billete, aquel por el que te peleabas con tus amigos en el Comunio. 

En cambio, ya partir de los primeros años de los 2000, los números «diez» han empezado a desaparecer o cambiar su estilo de juego para adaptarse al juego moderno. 

Hoy en día el fútbol, pese a ser más dinámico ha perdido mucho en fantasía y técnica también porque los entrenadores prescinden del «trequartista».

En segundo lugar, hoy en día el fútbol está completamente a la merced de los fondos de inversión, los patrocinadores, las televisiones digitales y los agentes, mientras que quienes llevan adelante el fútbol, no tienen ninguna voz al respecto (aparte aquella minoría violenta que, a pesar de que las leyes son cada vez más restrictivas, sigue arruinándolo). 

Un juego esclavo del Dios dinero en vez del Dios del fútbol, como era apodado Diego Armando Maradona, es está perdiendo capacidad de fascinar y de llamar la atención de los seguidores. Si cada vez más exjugadores, entrenadores y aficionados hacen públicas sus posturas de disensión hacia el fútbol moderno, o en Facebook páginas como «Non e’piu domenica», «Serie A Operazione Nostalgia» se llenan de seguidores, entonces podemos comprender que las críticas de Diego Armando Maradona a la FIFA estaban más que fundamentadas. 

En tercer lugar, al convertirse el fútbol en puro negocio ha perdido también su capacidad de hacer que se disipen las clases sociales. A menudo los nuevos talentos emergentes parecer más una creación de sus agentes que unos atletas que llegan a las grandes ligas por merito propio empezando desde lo más bajo. 

La corrupción en los equipos no profesionales, en que se les obliga a los jovencillos a pagar por poder jugar, es la última demostración de que el sistema está cada vez más podrido.

Por último, la desaparición del juego en las calles, que está sustituyéndose por la cancha privada con todas sus limitaciones de horario y accesibilidad, es prueba de que actualmente el fútbol es un deporte para ricos y que, si no se renueva, no volverán a nacer Maradonas y además, su tumba será también la del fútbol.  

Por eso, opino que, ahora que Diego se ha muerto, deberían devolver a la vida el fútbol verdadero, ese que tal como decía la canción de E. Bennato y G. Nannini (banda sonora del mundial del 1990), es «el sueño que empieza de niño y que te lleva cada vez más lejos». 

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