Estatua de una mujer del calzado en el centro de Elche. Fuente: Foto proporcionada por la fuente.
Mujeres del calzado. Estatua en el centro de Elche. Fuente: Foto proporcionada por la fuente.
Mujeres del calzado. Estatua en el centro de Elche. Fuente: Foto proporcionada por la fuente.

La economía sumergida en el sector del calzado español es, o sigue siendo, una lacra que no interesa erradicar, y esto afecta especialmente a las mujeres del calzado. Se tiende a pensar que es muy común en los países menos desarrollados, pero sigue estando muy presente en la Europa del siglo XXI y en prácticamente todos los sectores.

Hoy queremos hablar de uno muy concreto, el calzado, del que viven miles de familias en el litoral mediterráneo (especialmente en la zona sur), y gracias al cual Europa puede presumir de una industria del calzado propia. No hay que olvidar, al igual que pasa con otros ámbitos como la agricultura, España tiende a exportar más que a consumir la producción propia.

Con el fin de hablar de la economía sumergida en el calzado, viajamos a Elche para hablar con la presidenta de la Asociación de Aparadoras y Trabajadoras del Calzado de esta localidad alicantina.

Es una mujer humilde pero de armas tomar, y siempre tiene una sonrisa en la boca. Por respeto y por el tipo de información que trataremos, hemos preferido concederle el anonimato.

Aclararemos también que, debido a la longitud de la entrevista y a la relevancia de ciertos datos para entender la visión global del problema tratado, hemos elaborado dos partes.

En primer lugar, muchas gracias por acceder a que te entrevistemos. Es un gran honor para nosotras poder contar esta historia y, con suerte, ayudar a que se hable más de la economía sumergida en el mundo del calzado y en otros sectores y a que se erradique.

Comentáis en vuestra página de Facebook, creada en abril de 2018, que la Asociación de Aparadoras y Trabajadoras del Calzado de Elche nació para dar voz a las mujeres que trabajan en el calzado, que están maltratadas tanto por la industria en sí como por las prácticas de economía sumergida. ¿Creéis que la sociedad es más receptiva y está más dispuesta a escuchar a las mujeres del calzado ahora que hace 40 años?

Nos hemos empezado a organizar ahora porque, a pesar que llevamos 40 años en esta situación, últimamente se agrava y no vemos que esto tenga salida porque cada vez va a peor. La dispersión nos ha impedido organizarnos antes, pues cada una trabaja en su casa y no nos conocemos. No obstante, el hecho de que hoy en día tengamos acceso a las redes sociales nos lo facilita y logramos organizarnos, ¡porque a ver cómo lo hacíamos!

Entonces, podemos decir que las redes sociales os han ayudado a las mujeres del calzado mucho para movilizar o para planear, cosa que quizá antes, por lo que comentas, no era factible.

Nos han ayudado muchísimo. Nosotras sabemos hacer zapatos, pero muchas mujeres tampoco sabían qué es Facebook, o qué es Whatsapp. De hecho, la Asociación ofrece talleres para enseñarles a poder comunicarse entre ellas y estar en contacto continuo por medio de WhatsApp o de Facebook.

Mujeres del calzado. Miembros de la Asamblea de Aparadoras. Fuente: Foto proporcionada por la fuente.
Mueres del calzado. Miembros de la Asamblea de Aparadoras. Fuente: Foto proporcionada por la fuente.

Ahora que comentas esto de los talleres, ¿organizáis talleres y asambleas para hablar del tema?

Sí. Nosotras nos organizamos un movimiento asambleario. Discutimos entre todas lo que más conveniente hacer y luego la Asamblea decide.
También tenemos talleres de empoderamiento, de sororidad y de otras cosas. Hemos puesto en nuestro manifiesto la palabra sororidad, y algunas personas pensaban que eso era una errata y que en realidad queríamos decir “solidaridad”. Son cosas diferentes. Entonces, les dijimos lo que significa “sororidad” y les gustó, se emocionaron.

¿Crees que el aprender a utilizar las redes sociales os ha ayudado a las mujeres del calzado para crear la Asamblea y luchar por los derechos básicos en los últimos años?

Sí, sin las redes no hubiera sido posible. Nosotras, cuando nacimos como Asociación, éramos cuatro o cinco mujeres del calzado que nos conocíamos de otros movimientos, y vimos que el principal problema de Elche era el aparado de calzado y que había que hacer algo. Luego salimos a los medios de comunicación como si fuéramos ya una Asociación, aunque en realidad no lo éramos. Cuando hicimos la convocatoria en Facebook de la primera asamblea y vimos más de 70 mujeres allí, nos dimos cuenta de la capacidad de convocatoria tenían las redes. Lo sabíamos, ¿no? pero no tanto.

Lo dijimos también en la radio, en la prensa escrita y, en definitiva, todos los medios de comunicación, por lo que nuestra historia llegó a muchísima gente. Hoy en día, todo el mundo conoce la Asociación de Aparadoras en Elche, e incluso fuera de España, y eso ha sido gracias sobretodo a las redes. Hay gente que nos sigue desde Egipto y otros muchos sitios, y esto lo hace las redes sociales.

Vemos que habéis ido a numerosos actos políticos, así como a las manifestaciones del 1 de mayo. ¿Qué os dicen los grupos políticos? ¿Están dispuestos a tratar de solucionar el problema?

Que en el siglo XXI se hable de esclavas les da mucha vergüenza. Nosotras hemos entrado por ahí porque es la verdad. Una trabajadora que no tiene derechos, ni tiene contrato, tiene un sueldo de miseria (2 €/hora) y no va a cobrar pensión. Tampoco puede enfermarse porque no va a cobrar una baja, y eso se llama esclavitud. Cuando nosotras hablamos así desde un principio, les avergüenza a todos, sean de izquierda o derecha.
Al principio fue Podemos el partido que se hizo cargo de nuestra situación, que nos dijo: “no os preocupéis, nosotros os vamos a ayudar”.

Presentaron en el Congreso una moción, y otra en el Senado que se aprobó por unanimidad. Después, Marian Campello, de Compromís, y Toñi Serna, del Partido Socialista, presentaron una enmienda, así como algunas otras que un diputado de Podemos presentó en las Cortes Valencianas y que también se aprobaron por unanimidad.

De hecho, la moción que más nos gusta porque recoge totalmente nuestra reivindicación es la de las Cortes Valencianas. En esa moción, nosotras trabajamos mucho junto con los políticos. Les dimos varias ideas, como una etiqueta de trazabilidad, que sirve para que se sepa el recorrido de esos zapatos desde que se empiezan hasta que terminan y en qué condiciones se están haciendo.

Por esa parte bastante bien. Por otra parte, una moción es un PNL (proyecto no de ley), así que eso no va a ningún sitio, y esa nuestra lucha.

Todo el mundo está en elecciones y están más centrados en cambiar los equipos de gobierno en todos los sitios. Este tema se ha dejado un poco de lado, aunque nosotras seguimos trabajando y saliendo a las calles, mientras que ellos intentan que no nos metamos demasiado con ellos, porque en el fondo son responsables de la situación.

Algunos políticos nos decían que conocían el problema y que tenían familiares que eran aparadoras pero, aunque conocen el problema, no han hecho nada para ayudar. Este tema se debe precisamente a que somos mujeres, porque esto no les hubiera pasado nunca a los hombres. A nosotras ni siquiera se nos valoraba nuestro trabajo, era como si estuviéramos ayudando a la familia, cuando en realidad, las jornadas de las mujeres del calzado son de 10 y 11 horas de trabajo.

Nosotras nos despertamos con la máquina y nos acostamos con la faena de mano viendo la televisión. Sin embargo, siempre lo consideraron una ayuda, no un trabajo. Más de la mitad de las mujeres estamos enfermas por trabajar tantas horas en la misma posición. Queremos reivindicar que hemos contraído enfermedades a consecuencia de desempeñar este trabajo.

Se gastan grandes cantidades de dinero en publicidad en la que presumen de que Elche sea la ciudad del calzado, y nosotras seguimos diciendo que Elche es la ciudad de las esclavas.

He de decir, sin embargo, que el otro día vino a vernos el Conseller y nos dijo que estaba tratando de incluirnos en el sistema social, pero que no sabían cómo hacerlo y nos pidió consejo. Nosotras no somos políticas, no sabemos cómo conseguirlo, pero sabemos que hay regímenes especiales que se han utilizado para el campo o para para la pesca. Esto es señal de que sí se van haciendo cosas y de que se puede avanzar, porque, según el Conseller, el problema es más burocrático y administrativo que económico.

Mujeres del calzado. Miembros de la Asamblea de Aparadoras en una manifestación contra la industria sumergida. Fuente: Foto proporcionada por la fuente.
Mujeres del calzado. Miembros de la Asamblea de Aparadoras en una manifestación contra la industria sumergida. Fuente: Foto proporcionada por la fuente.

Corregidnos si nos equivocamos, pero el calzado es uno de los principales sectores industriales en la región de Alicante y, sin embargo, las mujeres del calzado representáis uno de los sectores más castigados, tanto por la crisis como por la falta de empatía de las grandes empresas. ¿Por qué creéis que se sigue tolerando la existencia de la economía sumergida con todo lo que esto conlleva?

El calzado es, de hecho, la principal industria que hay en la región. Creo que es el 40% del sector. Como ya comenté, esto es un sistema que ellos han creado, y parece que no acabamos de superar la crisis de 2011, pero nosotras estamos hablando de una situación que no ha cambiado en 40 años, así que ya han sido varias las crisis que hemos pasado, y empeora.
¿Por qué funciona así? Esto lo ha creado el sistema que crea las crisis. Nosotras siempre hablamos de las kelly (las mujeres de los equipos de limpieza de los hoteles) como un referente y si ellas lo están consiguiendo, ¿por qué nosotras no lo vamos a hacer?

Las kelly empezaron a hablar del problema en su sector a raíz de que se externalizó el trabajo. Es decir, los hoteles ya no contratan a limpiadoras, sino que contratan a empresas intermediarias, y estas empresas a su vez tienen que ganar dinero, pero lo hacen reduciendo el salario de las mujeres.

Con el calzado pasó lo mismo: antes las plantillas estaban en las empresas, pero en un momento dado se externalizó la producción, de modo que hay un taller, un intermediario, y éste te da el trabajo. Incluso se han dado casos de talleres que les dan el trabajo a otros talleres y estos a los intermediarios.
Éste es el punto en el que empieza a degenerar el problema, porque si antes podías tratar de hacerte autónoma, en el momento en que ganas 2 euros por hora, o unos 20 euros al día, tu sueldo ya no da para cubrir las cuotas de autónomo.

En resumen, el problema del calzado es debido a que las empresas que contaban con grandes plantillas se reconvirtieron en comercializadoras. Ellas tienen los pedidos de calzado de sus clientes y encargan a otras personas que lo produzcan para luego venderlos.

Con la gran crisis del petróleo, las empresas llevaron la producción a Asia y a los países bálticos, mientras que aquí bajó la producción y aumentó el paro. Por consiguiente, la poca producción que quedó se tenía que hacer al precio que marcaban las empresas. Al ser los precios de la mano de obra tan bajos, las empresas ya no estaban interesadas en enviar el trabajo fuera, y lo volvieron a traer, ya que estamos trabajando más barato incluso que en China, tanto en casa como en los talleres.

Los contratos de las mujeres en las fábricas son de entre 2 y 4 horas, mientras que trabajan 10 y 11 horas diarias, solo que puede que logren cobrar 3 euros por hora (el salario mínimo interprofesional en España es de 900 euros al mes). Es muy habitual que paguen lo que quieren y que ignoren los convenios y los derechos.

Para que os hagáis una idea, en mi último empleo en una fábrica, en la que estuve tres meses (empleo que conseguí a través de la bolsa de empleo del Ayuntamiento), me pagaban 900 euros en vez de 1200 (que es lo establecido en los convenios) porque pagan en función de las horas que haces. El sueldo por hora era de 3 euros las horas normales y de 4 las horas extra, por lo que nunca llegaba a los 1200 euros. Si quieres lo tomas y si no, lo dejas.

No existen leyes ni normativas para ellos, y ahora que estamos saliendo en los medios, nos temen porque les podemos denunciar. Como respuesta a esto, han optado por no darnos la información de las fábricas para las que realizamos los trabajos. Aún así, han vuelto a enviar el trabajo fuera, a Marruecos, y cuando lo mandan de vuelta a España, a veces incluso acabado de montar, le ponen la etiqueta de “Made in Spain” o les cambian las etiquetas, algo que se considera fraude. De hecho, eso solo se puede hacer en una zona franca, y aquí en Alicante no existe tal cosa, pero ocurre porque hay una gran cantidad de dinero negro sin control en circulación.

Igual me estoy adelantando con esto y posiblemente me equivoque, pero, ¿crees que es posible que exista un convenio entre empresas y administración para que esto siga ocurriendo?

Seguro. De hecho, se han producido visitas de determinadas empresas al alcalde de Elche, así como la cesión de terrenos a empresas con nombres y apellidos que no quiero mencionar. Hay que decir que esta empresa llegó a plantear crear una zona franca en la localidad de Torrellano, pero se denunció y se paralizó desde el partido de Podemos. Finalmente, no se hizo porque la inversión necesaria por parte de la administración para ello era demasiado cuantiosa e iba a destrozar el tejido industrial de la zona, pero es evidente que las administraciones juegan un papel importante en el problema, y por eso se sonrojan cuando se denuncia.


Queremos añadir que, a raíz de las explicaciones de la Asociación, el equipo de La Palabra Púrpura ha realizado una investigación aparte y ha averiguado que se han producido visitas por parte del alcalde y del delegado de Gobierno de la Comunidad Valenciana, así como de la subdelegada del gobierno en Alicante, representantes de empresarios y parte del Gobierno Municipal a las instalaciones de la empresa Pikolinkos, lo que refleja una estrecha relación entre la administración y determinadas empresas que trabajan en negro y que no cumplen los convenios del sector. (Fuente: Ayuntamiento de Elche).

Asimismo, hemos averiguado que la cesión de terrenos a Tempe para la expansión de sus naves se hizo con el beneplácito del gobierno valenciano a cambio de la creación un millar de puestos de trabajo, aunque no hay garantías de que esto se haya llevado a cabo. (Fuente: Diario Información). A cambio de no haber creado la zona franca mencionada anteriormente, se ha construido un túnel por debajo de la autovía que conecta el puerto de Alicante con las naves industriales propiedad de Tempe para que los camiones que traen el calzado de otros países a la fábrica no se vean afectados por el tráfico. Además, y según este artículo del Diario Información de septiembre de 2018, el Ejecutivo habría hecho una serie de trámites para facilitar que la empresa hiciera uso del subsuelo de la localidad.

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