¡Conoce mejor a Pepa Fraile este 2020!

¡Conoce mejor a Pepa Fraile este 2020!
¡Conoce mejor a Pepa Fraile este 2020!
Anuncios

Hoy nos acompaña Pepa Fraile, una mujer licenciada en Ciencias de la Información que ha colaborado en diversos medios de comunicación y que combina a la perfección la creación de sus personajes con su trabajo en la administración pública. 

Apasionada de la vida, las letras y la lectura, así es como se define Pepa Fraile. ¿Qué más puedes contarnos sobre ti?

Lo cierto es que voy descubriéndome sobre la marcha (risas). Nunca hubiera dicho la paciencia que llegaría a tener, pasados los cincuenta.

Las letras siempre han sido para mí un vehículo, una forma de expresar. Me inicié hace no tantos años en la escritura, algo que siempre había estado ahí. Siempre pensé que por falta de tiempo, que también, pero lo que realmente sentía era vértigo y miedo juntos.

Compartir las historias que se gestan en tu cabeza durante tantos meses siempre es una sensación extraña. Un cúmulo de impresiones internas y solitarias que explotan y te producen cosquillas.

La musa llegó a tus manos a través de la escritura de tu primera novela, Las siete verdades de Elena. ¿En qué momento te diste cuenta de que lo que escribías podía transformarse en una novela?

En realidad desde el principio. Porque ese era el objetivo. Aunque sí que es cierto que hubo un momento en el que, ya metida de lleno en la trama y en la novela, percibí esa sensación de que iba en serio. De que la vida de Elena fluía.

¿Sobre qué trata Las siete verdades de Elena

Las siete verdades de Elena refleja un momento tan actual que parece mentira después de más de siete años. Una abogada, despedida de su trabajo, aferrada a unas rutinas que se obliga a no perder. De repente, y tras el intento vano de querer aceptar que las cosas no serán como antes, su vida da un nuevo giro. Elena arrastra una historia que nunca ha contado a nadie. Algo de lo que se arrepiente profundamente y tratará de enmendar. Así arranca la novela. Suspense, pasado, traiciones, estafas, amor y segundas oportunidades que tendrá que rescatar de su vida pasada.

El secreto de Amalia se publicó el mismo año que tu primer libro. ¿Compaginaste la escritura de las dos o las escribiste por separado?

Fueron escritas por separado, aunque muy seguidas la una de la otra. Elena tardé más de cuatro años en acabarla. Amalia se gestó en menos tiempo.

A partir de ahí, Pepa Fraile ha publicado tres novelas más, con un espacio de tiempo entre ellas de entre 2 y 3 años. ¿Te ha resultado más difícil escribirlas? 

Realmente sí porque he tenido que documentarme mucho, sobre todo en las dos últimas: El círculo de Alma y Lucía y el reposo de las palabras. En ambas trabajo dos líneas temporales y resultó más complicado enlazar las historias del presente y el pasado de sus protagonistas.

En el caso de El nombre oculto de Casandra, la dificultad fue distinta: está escrita en primera persona. A pesar de tener una trama en la que se mezclan el sexo y la historia de la protagonista, involucrada conspiraciones y confabulaciones que nunca hubiera imaginado, la novela tiene un carácter introspectivo y reflexivo que me costó más desarrollar.

El nexo común de todas las novelas son sus protagonistas, pues todas son mujeres. ¿Cómo son cada una de ellas?

Son distintas. Si tuviera que definirlas en pocas palabras diría que:

Elena es la soledad y necesidad de ser querida.

Amalia es la sensibilidad y la curiosidad.

Casandra es la liberación y el descubrimiento.

Alma es la búsqueda de sus orígenes.

Lucía es la elegancia y la fortaleza.

Mujeres fuertes ubicadas en personajes redondos y evolutivos. Mujeres que luchan por sus objetivos.

¿Ha sido casualidad o Pepa Fraile quería que las protagonistas indiscutibles de sus obras fueran mujeres?

Es algo meditado y aunque en la primera novela no tuve la conciencia de que así sería, a partir de la segunda lo vi claro.

¿Te consideras una mujer feminista

Me considero una mujer humanista, aunque reconozco que destilo reflexiones feministas en ocasiones. Me encantaría que no hubiera que hacer distinción alguna por razón de género, algo que desgraciadamente existe.

¿Cree Pepa Fraile que, en algún caso, los extremos están justificados? 

El machismo, el dominio sexista sobre el género femenino a través de cualquiera de sus manifestaciones no está justificado nunca. El feminismo, como movimiento social que reivindica a lo largo de la historia la igualdad de género, sí está justificado. 

¿Tus obras van dirigidas exclusivamente a mujeres o, aunque quizás no lo digan, también los hombres las leen? 

Mis novelas son unisex y las leen también los hombres, aunque les cueste más decirlo abiertamente. En todas hay un ingrediente común: el amor. Y eso podría causar discriminaciones lectoras entre hombres y mujeres. Creo que es así, aunque en mi caso, el amor es un tema presente en mis novelas, que se vincula a otros subgéneros muy relevantes dentro de las tramas.

¿Se considera Pepa Fraile una de esas personas que, cuando termina de escribir un libro, vuelve a leerlo mil veces hasta que lo considera perfecto?

Los leo varias veces, los doy a leer a varias personas y sufro mucho pensando que contengan errores ortográficos. Eso me concome siempre.

¿A cuál de todas las que has escrito le has dado antes el visto bueno?

A las dos últimas: El círculo de Alma y Lucía y el reposo de las palabras. Tenía muy claro cómo iba a ser la trama. No sabía qué iba a suceder dentro de cada una, pero sí cómo quería que fueran. Fueron escritas muy a conciencia, muy repasadas incluso mientras las iba terminando. Parece extraño, siendo las más extensas de las cinco.

¿Te metes en la piel del personaje de cada libro que lees?

Como lectora, si un libro me gusta, sintonizo enseguida con los personajes. Como escritora es necesario e imprescindible. Siempre hay un momento en el que la historia deja de estar dentro de mí, para estar yo dentro de las historias.

Si tuvieras que recomendarme un libro, ¿cuál sería y por qué?

Difícil pregunta. Si es de los míos, el primero: Las siete verdades de Elena. Es una oportunidad para ir viendo la evolución como escritora. Si es de alguna o algún compañero escritor, imposible decidirme por uno en concreto. La novela policíaca me encanta y leo sobre esa temática. También la novela romántica, pero poco edulcorada, que es como yo escribo romántica. Las novelas de personaje, esas que hurgan en el pensamiento y la reflexión de cada historia… Soy muy fan de Ruiz Zafón, por ejemplo, y de Julia Navarro. También me gusta muchísimo el realismo mágico de Isabel Allende… he leído muchos libros. Quizás no tanto como me gustaría, y me faltan muchos más por leer.

¿En algún momento te has encontrado en la situación de empezar a leer un libro y tener que dejarlo por no poder con él? En caso afirmativo, ¿cuál fue? 

Como no creo que le haga mucho daño (risas) tengo que confesar que por dos veces he intentado leer: El código da Vinci. Me perdía todo el rato. 

Pasado el tiempo, ¿recuerda Pepa Fraile cada una de las historias que ha leído?

Nooooooo, aunque algunas te dejan una huella casi imborrable. Pero no creo que nadie recuerde cada una de las historias que lee a lo largo de la vida. Y si es así, me lo presentas (risas).

Hace unos días, una pregunta en redes sociales causó polémica. ¿Un ávido lector debería saber escribir correctamente?

No he estado al corriente de esa polémica. Sin duda la lectura es la mejor escuela para escribir bien. Y cuando digo bien me refiero en primer lugar a la cuestión ortográfica. Otra cosa es si nos referimos a escribir literariamente. Eso es harina de otro costal y nadie debe sentirse obligado a ser escritor por el hecho de leer ávidamente.

¿Qué es lo mejor que te ha pasado como escritora y lo peor que has vivido en el intento de darte a conocer a los lectores?  

Lo mejor es haber hecho realidad uno de mis objetivos en la vida: escribir y publicar. Desde bien pequeña había hecho ese propósito. Lo resumiría en disfrutar, conocer, aprender y evolucionar.

Lo peor es la crítica vacía, sin duda. No podemos gustarle a todo el mundo aunque a veces lo quisiéramos.  

¿Puede un escritor considerarse como tal sin ser también soñador?

Claro, porque la escritura es un proceso de creatividad, de trabajo, de documentación, de ensamblaje… y no tanto de ensoñación. Los sueños son lo etéreo, el deseo.

Si pudieras cambiar algo del pasado, ¿qué sería?

Como dijo alguien una vez… “Cualquier tiempo pasado fue anterior”. No tengo claro si querría cambiar alguna cosa de mi pasado. Creo que mejor pienso qué puedo cambiar ahora para el futuro.

Y para terminar… pídele un deseo al futuro. 

Que nos conceda las oportunidades que nos labramos cada día, que no es poco.

Share on facebook
Facebook
Share on whatsapp
WhatsApp
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Share on pinterest
Pinterest

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

BUENAS PRÁCTICAS PARA ESCRIBIR CORRECTAMENTE EN BLOGS

Suscríbete a La Palabra Púrpura y obtén de regalo el ebook

BUENAS PRÁCTICAS PARA ESCRIBIR CORRECTAMENTE EN BLOGS