A 5 años del “Ni Una Menos”

Hace dos días, en Argentina se cumplían cinco años desde la primera vez que las mujeres y las diversidades gritamos en las calles “Ni Una Menos”. 

Cinco años de trabajo, de deconstrucción, de organización que cambiaron la sociedad. 

El movimiento feminista tiene más de un siglo en nuestro país, pero el 3 de junio de 2015 se hizo eco del hartazgo ante los numerosos casos de femicidio y travesticidio que se reportan diariamente en el país. 

El “desencadenante” -si puedo atreverme a señalar solo uno de los miles de casos- fue el femicidio de Chiara Páez, que acababa de cumplir catorce años y estaba embarazada. 

Esto empujó a las organizaciones a convocar a una marcha en la que muchísimas adolescentes y jóvenes se unieron bajo la consigna “Ni una menos, vivas nos queremos”. 

Manifestación el "Ni una menos" y los derechos de la mujer en Argentina. Imagen de Sofía Oliber.
Manifestación el «Ni una menos» y los derechos de la mujer en Argentina. Imagen de Sofía Oliber.

Luego de eso, que provocó que los candidatos políticos del momento agregaran en sus agendas el feminismo en plena campaña para las elecciones presidenciales, el desafío fue construir un movimiento que superara la grieta política del país

Además, se evitó también caer en las consignas de “más seguridad= más policía”, apuntando más bien a cambiar el sistema legal y exigiendo más políticas estatales para proteger a las mujeres. 

Se reveló al público el diálogo que hasta ese entonces había permanecido entre cuatro paredes, cuando solo las mujeres estaban presentes: abusos y violencia física y psicológica, vivencias mucho más comunes de lo que creíamos. 

La consigna de la primera convocatoria del “Ni una menos” (que puedes leer aquí) reza:

Erradicar la violencia contra las mujeres puede ser difícil pero no es imposible.

Ni una menos es un grito colectivo, es meterse donde antes se miraba para otro lado, es

revisar las propias prácticas, es empezar a mirarnos de otro modo unos a otras, es un

compromiso social para construir un nuevo nunca más.

Repetimos.

No queremos más mujeres muertas por femicidio. Queremos a cada una de las mujeres vivas. A todas. #NiUnaMenos.”

Los logros después de las primeras convocatorias del “Ni una menos”:

En 2015 no había un organismo oficial que contara las muertes por femicidio, sino que se elaboraban los informes en la organización Casa Encuentro, en donde se leían 120 periódicos al día para registrarlos. 

Hoy existe el Registro Nacional de femicidios, aunque recién el 31 de mayo se dio a conocer la cifra del año 2019. Tampoco había capacitación con perspectiva de género en los distintos ámbitos de poder político y judicial, y hoy tenemos la Ley Micaela. 

No había desde el Estado herramientas para contener a las mujeres en situación de violencia, y en el 2016 se inauguraron los primeros Polos Integrales de la Mujer en Córdoba, la segunda ciudad más grande del país.

Si bien queda mucho por avanzar, el escenario cambió y hoy existen herramientas para institucionalizar denuncias ante la violencia machista y patriarcal. 

Dos mujeres con pañuelos verdes (símbolo de la lucha por el derecho al aborto libre y gratuito en Argentina) dándose la mano. Imagen de Sofía Oliber.
Dos mujeres con pañuelos verdes (símbolo de la lucha por el derecho al aborto libre y gratuito en Argentina) dándose la mano. Imagen de Sofía Oliber.

Las deudas:

Hasta el día de hoy continúa el reclamo por el derecho a interrupción voluntaria del embarazo. 

Fue dejado de lado ante la pandemia de Covid-19, que causó el cierre del Senado donde se iba a debatir la ley, y estamos a la espera de que se debata en una sesión virtual. 

Por otro lado, la cuarentena aumentó los casos de femicidio debido al encierro de las mujeres con hombres violentos, sin que el Estado haya brindado alternativas ante la imposibilidad de circular sin un permiso gubernamental. 

La existencia del Ministerio de la Mujer y la Diversidad es un logro, pero para que funcione se necesitan inversión en recursos humanos y económicos. 

El movimiento argentino fue replicado en otros países del mundo, especialmente en América Latina. 

Finalmente se logró poner en agenda las consecuencias nefastas de la violencia machista, y lentamente seguimos desarmando siglos de patriarcado. 

Lejos estamos de ser una de las prioridades del gobierno en cualquiera de sus niveles, pero la lucha continúa y es de todas y todes. Un mundo sin violencia patriarcal es posible. 

Si estás en situación de violencia de género en Argentina, podés llamar a la línea gratuita 144, que funciona las 24 horas, todos los días del año, o comunicarse por mensaje de WhatsApp a los números: 1127716463 – 1127759047/48.

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