6 claves para escribir con lenguaje inclusivo

Lenguaje inclusivo - Claves para emplearlo. imagen: Pixabay.
Lenguaje inclusivo – Claves para emplearlo. imagen: Pixabay.
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Nuestro idioma nos ofrece una gran cantidad de recursos que podemos poner en práctica para usar el lenguaje inclusivo siempre que nos expresemos.

Parece que el lenguaje inclusivo está de moda, y es que todos y todas queremos vernos representados y representadas en todos los mensajes. Por ello, exigimos el uso de ciertas terminaciones que nos incluyan en el lenguaje.

Pero modas aparte, el lenguaje inclusivo es una manera real de incluir a cada persona del mundo en un contexto y tan solo usando una buena herramienta: las palabras, el lenguaje.

La RAE siempre se opone a este tipo de lenguaje, e incluso a las opciones que se utilizan, pues piensa que es innecesario y los textos se hacen demasiado largos y pesados de leer. 

Además, un abuso de las repeticiones puede entorpecer la compresión y esto nos puede llevar a equívocos o a no entender absolutamente nada.

De hecho, solo hay que leer el principio de este artículo para ver lo difícil que resulta seguir el ritmo de lectura al añadir tantas repeticiones de palabras con diferentes terminaciones.

Pero déjame que te diga algo: escribir textos con lenguaje inclusivo y con menos repeticiones, sí es posible.

Todas las personas que escribimos, traducimos o estamos en contacto con el lenguaje sabemos lo importante que es usar las palabras adecuadas porque nos estamos dirigiendo a un público en concreto, y que el mensaje llegue correctamente es lo más esencial. 

Hacer que alguien se sienta dentro de contexto de dicho mensaje no es tan complicado, pero hay que saber qué recursos usar, cómo y dónde. 

Todo no vale con el lenguaje inclusivo

En este artículo te quiero presentar 6 claves para que sepas cómo hacer un buen uso del lenguaje inclusivo y lo pongas en práctica siempre que puedas. Ya verás que no es nada fácil, pero es un gran ejercicio de creatividad estupendo.

1.- No confundir sexo con género

El lenguaje inclusivo no es cambiar el género de todas las palabras o añadir repeticiones para tener los dos géneros. No. Es solo usar palabras más adecuadas para que todas las personas se vean identificadas y nombradas en textos o al hablar.

Las palabras (persona, gente, mundo…) tienen su género femenino y masculino, pero se refieren a ambos sexos. Sin embargo, las palabras que se refieren a personas (jugador, profesor, abogado…) sí tienen una marca de género solo masculina, y en muchas ocasiones tienen su femenino que hay que tener en cuenta siempre.

2.- Usar palabras que hablen de grupo o conjunto

Por norma general tendemos a usar el masculino (genérico) para todo. Es algo que hemos aprendido desde que estábamos en el colegio y damos por hecho que su uso es el mejor. Correcto por supuesto que es, pero ¿es lo mejor que podemos usar?

  • Los trabajadores pueden comer en la cantina.

Vale, entiendo la frase. Desde el punto de vista gramatical es correcto, pero ¿a quién incluye? Sí, a todos. Eso es lo que nos dijeron siempre. Pero si digo:

  • La plantilla puede comer en la cantina.

El término es más amplio, el significado es el mismo.

Aquí hay que tener mucho cuidado al usar este tipo de nombres colectivos, pues muchas veces la frase resultante no tiene el mismo significado que la anterior, y entonces estaríamos hablando de algo completamente diferente.

3.- Desdoblamientos

Al principio del texto hay un claro ejemplo de desdoblamiento en varias palabras seguidas. ¿El resultado? Una frase larga y pesada para leer que contiene repeticiones que nos hacen no entender bien el mensaje.

Los desdoblamientos son correctos si el efecto es el contrario, es decir, que el texto se pueda leer fluidamente y comprendiéndolo completamente. Por lo que si en una frase crees que habría que añadir unos cuantos, mejor cambia de idea y usa otro recurso.

  • Los trabajadores y las trabajadoras pueden comer en la cantina.

No es una frase larga del todo, pero como información de un comunicado de una empres puede que sea algo extensa. Esta misma frase se puede acortar usando los desdoblamientos de otro modo:

  • Todos, trabajadores y trabajadoras, pueden comer en la cantina.

4.- Guiones o barras

Con este tipo de solución pasa lo mismo que con los desdoblamientos: hay que prestar atención a su uso y dónde lo aplicamos para no tener un texto lleno de símbolos que solo ralentizan la lectura.

El mejor consejo es minimizar su uso a contextos más administrativos o mensajes cortos: 

  • El/la visitante puede dejar un donativo.
  • Estimado/a estudiante:

5.- Terminaciones: @, x, e

En el mundo digital solemos ver este tipo de terminaciones propias del lenguaje inclusivo muy a menudo, y hasta se está reivindicando su uso y que se normalice.

La RAE tiene una posición muy reticente a la hora de hacer algún movimiento y hacer un lavado de cara a toda su gramática. 

Es verdad que el trabajo no consistiría solo en aceptar ciertos cambios o introducir nuevas palabras, sino que sería casi crear unas nuevas normas desde el principio.

¿Es posible conseguirlo? Está un poco negro el asunto, y la verdad es que sería un trabajo de varios largos años.

La cuestión es que, si quieres hacer uso de estas terminaciones, este debería ser en un ámbito más coloquial, reivindicativo y para nada formal, pues no son adecuadas. 

La «@» y la «x» son terminaciones que no sabemos pronunciar y según en qué contextos entorpecerían la lectura, por lo que aparecen normalmente en comunicaciones escritas como en las redes sociales, blogs, etc.

La mejor alternativa en este sentido sería usar la terminación «e», que no tiene marca de género y puede ser fácilmente identificada por las herramientas de lectura automática que ayudan a personas ciegas o con problemas de visión.

6.- Seamos realmente inclusivos/as

Se habla mucho de utilizar un lenguaje inclusivo y adecuado a todo el mundo y no dejar de lado a nadie. Ahora bien, ¿nos hemos parado a pensar cuántos de estos recursos lingüísticos pueden ser reconocidos por sistemas de lectura automática?

Hay que tener en cuenta que existen muchísimas personas con problemas auditivos y de visión que necesitan la ayuda de asistentes para que les guíen y lean textos.

Por ello, si introducimos algunas de estas claves aquí explicadas, el asistente no sabrá leerlas y la persona que está escuchando no va a entender absolutamente nada de lo que necesita.

Por eso es importante saber usar cada recurso en el lugar adecuado y para el público adecuado, por inclusividad significa incluir a cada persona.

Como hemos visto, usar un lenguaje más inclusivo en nuestras vidas sí es posible, solo con ciertas ideas y cambiando algunas palabras podemos tener textos que representen a todo el mundo.

El lenguaje es muy versátil y amoldable y se puede hacer maravillas con él sin romperse la cabeza por quedar bien.

Los recursos de los que disponemos son muy amplios y solo es un pequeño esfuerzo el ponerlos en práctica y cambiar nuestra manera de comunicarnos.

Espero que desde ahora puedas emplear estas ideas en tus textos y crear mensajes que incluyan a todo el mundo. 

Por cierto, ¿se te ocurre algún otro recurso? Estaremos felices de leerte.

PD: Si tienes más interés en aprender mucho más sobre el lenguaje inclusivo, quizá te interese este curso.

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