5 lecciones que aprendí junto a Valeria, la serie española que acapara todas las miradas en Netflix

Banner de la serie Valeria creado por Delfina Morganti Hernández.
Banner de la serie Valeria creado por Delfina Morganti Hernández.

“Soy una impostora. Todo el mundo cree que estoy acabando mi novela y no llevo ni diez páginas”. 

Es posible que esta frase sea la más representativa del conflicto que atraviesa a Valeria (Diana Gómez), la protagonista de la serie de Netflix basada en las novelas de Elísabet Benavent.

Se trata del síndrome del impostor (también llamado síndrome del fraude), un fenómeno psicológico que experimentan las personas a quienes les cuesta internalizar sus logros porque temen resultar un fraude y sienten que en verdad no merecen el éxito.

El personaje de Valeria en la serie española de Netflix estrenada el 8 de mayo de 2020 gira precisamente en torno a las consecuencias de experimentar el síndrome del impostor a largo plazo.

Vale aclarar que, si a las fuentes nos remitimos, no es ninguna sorpresa ver cómo tanto Valeria como sus amigas están atravesadas por el fenómeno del impostor: cuando se trata de abrazar el éxito e ir a por ello, los hombres son un 18 % menos propensos a sufrir el síndrome del impostor. Ellos temen menos ser reconocidos por un logro legítimo que las mujeres.

Lo que me lleva a comenzar con la primera de las cinco lecciones que compartiré contigo luego de ver la primera temporada completa de Valeria en Netflix. ¡Vamos!

Lección n.º 1: Más vale arrepentirse que quedarse con las ganas

Ante una gran oportunidad, las mujeres tienden al autoboicot. Ouch.

Ya sea por miedo a cómo la verá su marido si ella triunfa más que él o por temor a no llegar a cumplir las altas expectativas de sus amigas, Valeria es una protagonista que sabe lo que quiere pero, de antemano, se autocondena al fracaso.

Sabe que quiere escribir la novela genial sobre la que ya le ha hablado a medio mundo, pero ha procrastinado por tanto tiempo que, cuando llega a la recta final —los últimos días antes de presentar su primer manuscrito a la editorial—, no tiene idea de qué va a escribir ni cómo llegará hacerlo en tiempo y forma.

Valeria tiene muchos miedos e inseguridades que provienen de cómo se relaciona con los demás e influyen en esas relaciones: con su hermana, sus padres y, en especial ahora, con su marido.

Valeria es escritora; sabe que quiere ser escritora para toda la vida.

Sin embargo, el cúmulo de miedos que la habitan hace que, durante un largo tiempo, se frustre en sus intentos por hacer de su gran vocación una carrera profesional decente que le dé de comer.

¿Cuál es la primera lección, entonces?

Sigue tu corazón y tu curiosidad sin importar los prejuicios y expectativas de los demás. Más allá del éxito y el fracaso, cuando tienes una vocación tan evidente, siempre es mejor intentarlo y darlo todo que quedarse con la ganas.

Lección n.º 2: No, no todos los hombres son iguales

Valeria lleva seis años casada con Adri (Ibrahim Al Shami), que es un buen hombre y siempre le ha sido fiel (según la serie, no los libros en los que está basada esta producción de Netflix). No obstante, Val ya no es feliz con él, y él tampoco lo es tanto con ella.

Sus objetivos personales y profesionales parecen apuntar en direcciones diferentes ahora, pero, como muchas parejas de la vida y la ficción, ellos intentan seguir juntos por inercia, porque aún se quieren y no quisieran hacerse daño, incluso cuando es evidente que la chispa se ha apagado y no logra volver a encenderse del todo.

Cuando Valeria va a una fiesta por invitación de Lola, una de sus mejores amigas, conoce a Víctor (Maxi Iglesias) y el flechazo entre ellos es evidente.

Víctor es un seductor empedernido y obstinado que, desde el momento en que ve a Valeria, quiere tener algo con ella.

Al principio todo parece indicar que a Víctor solo le interesa Valeria para una noche o a lo sumo dos, pero, paulatinamente, mientras más ella se resiste a la tentación porque tiene marido, él más la desea y más la desea para algo… más.

Hacia el final de la temporada, los espectadores podrían sorprenderse al descubrir que es Víctor quien anhela probar de llevar una relación a largo plazo con Valeria y ver qué les depara el destino, mientras que Valeria prefiere tomarse un tiempo para procesar algunas cosas.

¿La segunda lección de Valeria?

Contrario a lo que pueda parecer a veces, no son todos los hombres iguales. Ni todas las mujeres son iguales. Y aun cuando parezca que las condiciones ya están dadas para la felicidad duradera, los seres humanos podrían tender a dilatarla, incluso cuando antes la anhelaban con locura.

Lección n.º 3: No toda persona militante por la diversidad es extremista

Corramos la cámara de Valeria y enfoquemos unos minutos a Nerea (Teresa Riott), la amiga de Val que es abogada y lesbiana, pero que aún no ha salido del clóset frente a sus padres por temor a cómo puedan reaccionar.

Nerea es una amiga presente que escucha más de lo que habla y, como Val, también finge bastante para evitar causar dolor, ya no a su pareja, sino a sus progenitores. Esto hace que Nerea acalle sus pasiones ante casi todo el mundo, pero todo cambia cuando comienza a relacionarse con pares del colectivo LGTBIQ mediante una asociación feminista.

Ahora Nerea siente que ha encontrado su “charca”, ese grupo y espacio en el que puede ser ella misma en todas sus facetas, con absoluta libertad de palabra y elección.

Si eres de las personas que hasta ahora ha visto al colectivo LGTBIQ con ojos dudosos o suspicaces, te invito a prestar especial atención a las escenas en las que participa Nerea. 

Y si te identificaste con Nerea por alguna razón, recuerda esto: aunque tu familia, tu pareja o tus amigos se sientan decepcionados (o dolidos), ser quien viniste a ser en este mundo es tu derecho y la mejor manera de honrar tu propia oportunidad de vivir en él.

¿La tercera lección que nos deja la serie?

No todas las personas que militan por la diversidad y la inclusión buscan usar la violencia o el vandalismo para expresarse y visibilizar sus ideas e identidad. Verás que muchas de ellas apuestan por la deconstrucción mediante el diálogo, la visibilización a través del debate y el respeto de los demás así como esperan que a ellas las respete.

Lección n.º 4: El sexo es muy importante… pero no lo es todo

Lola (Silma López) es la amiga de Val que “anda con el casado. Es una mujer a la que no le gusta depender de nadie y tiene una relación tóxica con su madre, un vínculo complejo con su hermano y una profesión muy exigente: la de intérprete de conferencias.

Durante gran parte de la serie, vemos a Lola en una de dos situaciones: o protagonizando escenas eróticas más o menos explícitas, o discutiendo con otros personajes mientras bebe una cerveza.

Aunque Lola encarna a la mujer vigorosa e inescrupulosa que no tiene reparos a la hora de ceder ante el placer, por momentos anhela aquello de lo que aparentemente puede, quiere y prefiere prescindir: una relación estable.

Son varias las escenas eróticas que abren, cierran y se intercalan en cada episodio de Valeria, pero más vale verlas que hablar al respecto, así que…

¿Cuál es la cuarta lección que compartiré contigo?

Sin importar cuán bueno sea el sexo entre dos personas, la posibilidad de que al menos una de las dos tienda a querer algo más estará latente. Sea cuál sea el desenlace al hacer verbalizar esas intenciones, lo que cuenta es que siempre haya consenso y respeto por el otro y sus decisiones al dar vuelta la página o continuar con un próximo… capítulo. 

Lección n.º 5: Siempre es mejor no mezclar la vida amorosa con la vida profesional

Carmen (Paula Malia) es una romántica con una autoestima algo inestable. Trabaja como publicista en una agencia importante con oficinas amplias y ventanales enormes, y está obsesionada con Borja, un compañero de trabajo que también se siente atraído por ella.

Si bien el vínculo entre estos dos personajes tarda en darse, cuando llega, en gran medida cumple con las expectativas de Carmen. Hasta que la directora del departamento los empareja como dupla creativa para una campaña publicitaria y allí surgen algunos conflictos reveladores.

Carmen tiene ideas más interesantes que las de Borja; de hecho, si bien ambos presentan sus ideas para una campaña publicitaria como equipo, lo cierto es que el cerebro detrás del concepto creativo y el mensaje publicitario es Carmen.

Esta situación incomoda a Borja al punto de afectar su desempeño sexual con Carmen y le genera a ella cierta culpa por sobresalir.

Además, Carmen recibe una oferta laboral imperdible por destacar en el proyecto, pero acaba por rechazarla porque teme herir los sentimientos de Borja y porque no quiere dejar de trabajar en el mismo lugar que su pareja.

Unos días después de rechazar el empleo ideal, Carmen se entera de que a Borja le ofrecieron exactamente la misma oportunidad y que él, a diferencia de ella, lo ha aceptado: sin dudarlo y sin consultarle a ella en absoluto.

¿Qué aprendí con esta situación que retrata Valeria?

Siempre es mejor no mezclar lo personal con lo laboral. Y si por casualidad te enganchas con alguien de tu trabajo, recuerda prestar especial atención a los conflictos de intereses y dilemas éticos que puedan surgir. Jamás rechaces una oportunidad de ascenso o cambio de empleo a uno mejor solo porque eso implicaría dejar de trabajar junto a tu pareja. Si te quiere y quiere verte crecer, el vínculo sobrevivirá a tu éxito. Y hasta es posible que esto de no verse todo el tiempo nutra la relación para mejor.

¿Ya viste Valeria? ¿Qué te ha parecido esta serie de Netflix?

*N. de la A.: este artículo está inspirado en el argumento de la serie Valeria de Netflix y contiene algunos spoilers. Si deseas comparar las novelas de Elísabet Benavent con el guión de la serie, puedes comenzar por aquí.

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