images (5)Aunque parece un tema reciente, todo el asunto de Cataluña empezó en realidad el 11 de septiembre de 1714, fecha de la caída de Barcelona en manos de las tropas borbónica durante la Guerra de Sucesión española. Dos años más tarde, se promulgarían los Decretos de Nueva Planta, lo que conllevó la abolición de las instituciones catalanas, así como la prohibición de la lengua regional en las administraciones públicas.

Justo cuando la historia se ponía de parte del pueblo y cuando parecía que por fin éste empezaba a lograr sus objetivos, llegó el franquismo, que hizo mucho daño a las comunidades bilingües como Cataluña, Valencia, Galicia o el País Vasco. Además, España nunca ha querido reconocer que convictos de la guerra como Salvador Puig Antich fueran inocentes.

Además, cabe destacar que aún hoy en día hay muchas fosas comunes sin cavar y que hay muchos símbolos franquistas en las calles, lo que crea mucho recelo en la sociedad catalana, mayoritariamente de izquierdas.

Ya en democracia, s e consideró que la financiación recibida por parte de Madrid se consideraba injusta, y aquí entran las convicciones económicas del independentismo, más que las nacionalistas (hay quien sólo lo es por razones económicas y quien lo es tanto por motivos culturales como económicos). Una Diada especialmente reivindicativa fue la de 1977, en la que hubo una manifestación a la que, según fuentes, acudieron al rededor de un millón y medio de personas. Desde entonces, determinados grupos independentistas han utilizado la Diada para reclamar la independencia total de Cataluña respecto del resto del país.

El independentismo catalán defiende que Cataluña es un territorio oprimido desde su ocupación en 1714 y el Decreto de Nueva Planta y que, por lo tanto, Cataluña nunca alcanzará su plenitud cultural, social ni económica formando parte del resto del país.

Entre las razones a las que los independentistas consideran que no pueden renunciar se encuentran las siguientes: el respeto a las decisiones democráticas tomadas en Cataluña, trato económico justo, el derecho a decidir, tener voz propia en Europa o crear un modelo territorial que se adapte a la realidad de la mayoría.

El panorama político se separa entre, por un lado, partidos como CDC (Convergencia Democrática de Cataluña), que no eran independentistas en un principio e intentaban tapar el asunto del independentismo mediante el estatuto de autonomía y otros pactos que hicieron con el PP.

No obstante, con el comienzo de la crisis, el CDC se subió al barco independentista y a los discursos nacionalistas. Por el otro, hay otros partidos puramente independentistas, como Esquerra Republicana de Cataluña (ERC) o la Candidatura d’Unitat Popular (CUP),  que quiere la independencia del territorio que llaman Països Catalans (Cataluña, Baleares, Comunidad Valenciana, Andorra, franja de Aragón y enclaves en el sur de Francia e Italia).

Según los sondeos del ICPS (Instituto de Ciencias Políticas y Sociales, organismo adscrito a la UAB), el porcentaje de los partidarios de la independencia ha aumentado con los años, de un 35% en 1991 a un 41,4% en 2011, pero también ha aumentado el número de indecisos, de un 4% en 1991 a un 9,2% en 2011.

A esto hay que añadir que el porcentaje de partidarios de la independencia llegó a dos máximos históricos según las encuestas realizados por el ICPS, coincidiendo con, por una parte la manifestación de 2013, conocida como “la Via Catalana”, cuando un 48,5%  se mostraba favorable a este proceso, y, por otra, la consulta del 9 de noviembre de 2014, o lo que es lo mismo, el referendum del derecho a decidir, momento en que los partidarios del independentismo llegaban al 45,2%  de los encuestados.

La Via Catalana  fue una cadena humana de 400km promovida por la Asamblea Nacional Catalana coincidiendo con la Diada en 2013 para reivindicar la independencia.

La Consulta del 9N  fue un referendum del derecho a decidir si querían que Cataluña fuera un país independiente o si por el contrario preferían seguir siendo una región de España anunciado por Artur Mas con el consenso de todas las formaciones políticas a excepción del PP y de Ciudadanos.  El parlamento catalán aprobó una solicitud de celebración del referendum al Congreso de los Diputados, que éste rechazó, lo que provocó que el parlamento catalán elaborara su propia Ley de Consultas.  Finalmente, el referendum se celebró y la Fiscalía General del Estado presentó una querella contra Mas, Ortega y Rigau por un presunto de desobediencia que fue posteriormente admitida por el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña.

En los últimos meses, ante la negativa del gobierno catalán, que ha cambiado de presidente para ceder ante la petición de la coalición formada por los principales partidos de izquierdas e independentistas Junts el sí,  de retirar la propuesta, el gobierno de Madrid ha amenazado con recurrir a dos medidas contra el ejecutivo regional.

Por un lado, la aplicación del artículo 155 de la Constitución, que supone la intervención del Estado en la región, y por otro recurrir la decisión catalana ante el Tribunal Constitucional.

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