Hoy, 7 de abril, se cumplen 25 años del genocidio de Ruanda, un episodio que marcó la historia de África y Europa para siempre.

El cristianismo es la religión predominante en Ruanda. Fuente de imagen: Pixabay.
El cristianismo es la religión predominante en Ruanda. Fuente de imagen: Pixabay.

El 7 de abril estalló un genocidio que, pese a su brevedad, 100 días, dejaría 800.000 víctimas mortales, además de miles de herid@s (por violaciones y amputaciones especialmente) y desplazad@s.

Por miedo a que sus connacionales se vieran afectad@s por un conflicto con origen en sus propias medidas colonialistas, potencias mundiales como EE. UU., Francia o Bélgica, se apresuraron a evacuarles de inmediato. No obstante, tardaron algunas semanas más en intervenir para frenar el charco de sangre.

El este de África se desangraba entonces ante la mirada del mundo entero, pero poco importaba. 

La población de la región, fronteriza con la República Democrática del Congo (país rico en coltán) no era especialmente interesante para Europa, pero sí lo era su riqueza en minerales.

Para cuando Francia y Bélgica comenzaron a actuar, Ruanda ya había perdido a una parte importante de su población (5.790.000 de habitantes en 1994), ya sea por la masacre en sí o por la gran cantidad de desplazad@s. Entre l@s refugiad@s se encontraban también personas del bando hutu, al que pertenecían l@s responsables del genocidio. El otro bando, el que pagó el pacto, eran l@s tutsis, a quienes l@s hutus consideraban “cucarachas”.

Al hecho de que ambos grupos étnicos pasaran las fronteras buscando refugio se le une otro motivo, y es que, tras la repartición de África con escuadra y cartabón por parte de Gran Bretaña, Francia y Bélgica (principalmente), distintos grupos étnicos y culturales tradicionalmente diferentes, que además eran tradicionalmente enemigos, se vieron obligados a convivir en territorios delimitados por fronteras artificiales. Lo mismo ha pasado con otros muchos pueblos a lo largo de la historia más reciente de África y Asia. 

Esto conllevó una cruel consecuencia, pues los conflictos entre hutus y tutsis han sido cuantiosos, pero no fueron los únicos.

En noviembre de 1994, el Consejo de Seguridad de la ONU creó el Tribunal Penal Internacional para Ruanda para enjuiciar a presunt@s responsables de aquellos crímenes y tratar de crear una situación de paz en la zona. Desde entonces, dicho tribunal ha sentenciado a 61 responsables(militares, empresari@s y gobernantes) del conflicto. Las cifras son irrisorias, no obstante, si se tiene en cuenta lo ocurrido. 

Además, no se informa de un pequeño detalle. En 2014, el gobierno ruandés desarchivó la investigación del genocidio ocurrido veinte años antes. El informe no dejó indiferente a nadie, y de hecho tuvo repercusiones entre las autoridades ruandesas y las francesas. 

¿Por qué ahora?

Según el informeencargado por el gobierno ruandés a una firma de abogad@s de Washington, en EE. UU., las fuerzas militares francesas estaban encargadas de entrenar a las fuerzas ruandesas (en manos del gobierno hutu), así como dotarles de armas y de cubrirles, a pesar de las sanciones que podrían recibir por parte de las Naciones Unidas.

Además, otro documento del Observatorio de Derechos Humanos afirmaba que, a pesar de que había una serie de reglas muy específicas para el envío de armas por parte de Francia a otros países, se produjeron 36 envíos de armas de Francia a Ruanda entre 1990 y 1994 que no seguían esas normas, tal y como establece una comisión investigadora de la Asamblea Nacional francesa

La aparente investigación llevada a cabo por Europa en su rol “pacificador”, o al menos la que llegaba a los oídos de la gente de a pie, era claramente partidista. Nadie estaba interesad@ en que se supiera la responsabilidad de Francia o de Bélgica en el conflicto, y prueba de ello es que Francia ha esperado 25 años para dar la posibilidad a l@s investigador@s de buscar información en archivos antes calificados de confidencial acerca del genocidio de Ruanda. Pero, ¿por qué ahora?

No fue hasta 1994 en que Francia incluyó el crimen de genocidio en su código penal, pero nadie ha dado indicios de que se vaya a investigar al país galo sobre su papel en el terrible suceso. 

Categories: Acontecimientos

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.