El pasado sábado 16 de marzo de 2019 tuvo lugar la primera ronda de las elecciones presidenciales en Eslovaquia, con la mirada fija en el cambio y con aire liberal.

Manifestación en Bratislava aniversario asesinato Ján Kuciak - David W Cerny_Reuters
Manifestación en Bratislava aniversario asesinato Ján Kuciak – David W Cerny_Reuters

Eslovaquia, como el resto de países del Grupo Visegrád, es una república parlamentaria. Este término significa que el jefe de estado del país, llamado presidente, no tiene poderes ejecutivos reales, los cuales se delegan directamente al primer ministro, el jefe del gobierno. Este año es el fin de la legislatura de cinco años establecida por la constitución del actual presidente de Eslovaquia, Andrej Kiska, y la decisión de quién tomará su relevo queda en manos del pueblo.

¿Cómo funciona el sistema electoral eslovaco?

En las elecciones presidenciales pueden votar quienes tengan la ciudadanía eslovaca y los residentes permanentes en el país, con la condición de haber alcanzado la mayoría de edad. Se ha adoptado un sistema similar al de los Estados Unidos: el pueblo vota en una primera ronda y, en el caso de que no haya un candidato con una cantidad de votos de por lo menos un 52%, se programa una segunda ronda dos semanas después en el que los presidenciables son quienes han ocupado el primer y el segundo puesto en la primera ronda.

Andrej Kiska, el actual presidente, ganó las elecciones de 2014 en la segunda ronda con casi el 60% de votos después de haber quedado segundo en la primera ronda con un 24%. Curiosamente, su oponente en aquel caso fue quien fuese el primer ministro hasta el año pasado, Robert Fico, que en la primera ronda ganó con el 28% de los votos.

¿Por qué estas elecciones son especialmente interesantes?

Eslovaquia es un país que desde hace un año está viviendo una revolución interna. Todo empezó con el asesinato a sangre fría en febrero de 2018 de un joven periodista, Ján Kuciak, y su novia, Martina Kušnírová. Ján estaba investigando la presunta relación del gobierno del país con la mafia, y nunca pudo acabar su revelador artículo. Martina, en cambio, no era objetivo del asesinato, pero se hallaba en casa cuando entraron a perpetrarlo.

Este suceso fue la gota que colmó el vaso, y el pueblo eslovaco, harto de la corrupción y marcado psicológicamente por una época oscura durante los años del régimen comunista, alzó la voz en contra del sistema actual con el lema “Por una Eslovaquia decente”. Se consiguió la dimisión del primer ministro, junto con otros altos cargos del gobierno, y aunque gran parte opina que poco ha cambiado y queda mucho por hacer, la voluntad del pueblo es única.

Estas elecciones son las segundas después del asesinato, las primeras fueron las municipales el pasado noviembre, y ya entonces se pudo ver la nueva tendencia de voto, especialmente en Bratislava. Y, aunque el presidente de la República no tenga poder ejecutivo de facto, es el representante oficial del Estado y los resultados demuestran claramente hacia dónde quiere el pueblo dirigir a su país.

La campaña electoral de las elecciones de 2019

Čaputová y Šefčovič - Radovan Stoklasa_Reuters
Čaputová y Šefčovič – Radovan Stoklasa_Reuters

En medio de este contexto sociopolítico, han sido quince quienes han presentado su candidatura a la presidencia, tanto independientes como afiliados a algún partido político. La campaña política ha sido intensa, y todavía más interesante ha sido ver que un joven partido llamado Eslovaquia Progresiva mandaba a su candidata, Zuzana Čaputová.

Este partido, fundado en 2017, se basa en la lucha contra la autocracia y la corrupción. Además, se autodefine como un partido europeísta y liberal que ofrece su apoyo a la lucha feminista, al colectivo LGTB+, a las minorías étnicas y a los inmigrantes. No es de extrañar, entonces, que sea el partido que mejor representa la lucha del pueblo eslovaco que exige un cambio para el país.

Junto a Čaputová, otros nombres ya conocidos en el país también aspiran a ser elegidos este mes. Entre ellos se encuentran Maroš Šefčovič, el candidato tradicionalista apoyado por el partido del gobierno; Štefan Harabin, un juez muy crítico con las ideas de Eslovaquia Progresiva; y Marian Kotleba, candidato del partido Nuestra Eslovaquia, de extrema derecha y neonazi.

Los resultados de la primera ronda

Aunque es difícil que con una sola ronda se decida el futuro presidente de la República, el porcentaje de la población que quiere el cambio estaba expectante: quieren que su nueva presidenta sea Čaputová. Y los resultados lo han reflejado.

Zuzana Čaputová se ha posicionado primera en la lista con más del 40% de votos, con una diferencia del 22% con el segundo de la lista, Maroš Šefčovič, quien ha obtenido el 18% de los votos. Como dato curioso, el representante de extrema derecha Marian Kotleba ha quedado cuarto con poco más del 10% de votos, dato que refleja que aunque gran parte del pueblo eslovaco aboga por el cambio, el auge de los movimientos de extrema derecha en Europa afecta también a esta pequeña república. No obstante, la diferencia de votos es abismal si se compara también con las anteriores elecciones, en las que el porcentaje que separaba el primer candidato del segundo fue tan solo un 4% de votos.

Zuzana Čaputová - David W Cerny_Reuters
Zuzana Čaputová – David W Cerny_Reuters

Por lo tanto, Čaputová, que deberá enfrentarse a Šefčovič el 30 de marzo en la segunda ronda, ya es a ojos de muchos la futura presidenta del país. Esta abogada de 45 años es desde hace ya tiempo una activista en muchos campos, destacando el medio ambiente. Además, desafía al resto de partidos políticos del país, la mayoría de cariz conservador, con su apoyo al reconocimiento del matrimonio homosexual. Andrej Kiska, el actual presidente de la república, conocido en el país por su filantropía, no ha tardado en expresar su satisfacción con los resultados y a felicitar a la presidenciable.

Consecuencias

La potencial victoria de la candidata de Eslovaquia Progresiva es un cambio muy significativo. Ya no solo por el mismo país, sino también de cara a las elecciones europeas de mayo, ya que refleja un posible cambio de tendencia en los países del centro-este de Europa, en especial en el Grupo Visegrád. Otro de los cuatro países miembros de este grupo, Polonia, celebra elecciones en octubre, y la coalición liberal de quien es ahora presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, está superando a los conservadores en las encuestas.

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