La ciencia no entiende de razas ni de minorías, pero es una herramienta para luchar por los derechos humanos.

Figuras ocultas es el título que recibe en España (Talentos ocultos en Latinoamérica) la película Hidden figures. Esta película habla del papel que jugaron tres matemáticas negras en los logros de EE. UU. en la carrera espacial.

¿Sus nombres? Katherine Johnson, Dorothy Vaughan y Mary Jackson.

Las tres consiguieron grandes objetivos que parecían impensables para una mujer de color hasta ese momento.

Katherine Johnson

Katherine Johnson. Fuente de imagen: Wikipedia.
Katherine Johnson. Fuente de imagen: Wikipedia.

Katherine Johnson nació en 1918 en Virginia. Tuvo que estudiar internada en un instituto en otra localidad lejos de casa debido a que, por aquel entonces, el condado donde su familia residía, Greenbrier, no ofrecía educación para niñ@s afroamerican@s más allá de del 8º curso. Terminó el instituto a la edad de 14 años, empezó sus estudios de matemáticas en la universidad a la edad de 15 y se graduó a los 18.

En 1938, el Tribunal Supremo de EE. UU. dictaminó que aquellos estados que proporcionaran educación estatal para l@s estudiantes blanc@s tendrían que hacer lo mismo para l@s estudiantes negr@s. Así es como Johnson pasó a ser una de las primeras estudiantes afroamericanas en acceder a un posgrado en la Universidad Estatal del oeste de Virginia, y la primera mujer.

Tras trabajar en la educación, aplicó para un puesto en la entonces NACA (actual NASA), donde empezó a trabajar en 1953. Allí calculó la trayectoria de las naves en las misiones Apolo y Mercurio.

En 2015, Barack Obama le otorgó la Medalla a la Libertad.

Dorothy Vaughan

Dorothy Vaughan. Fuente de imagen: Mujeres con ciencia.
Dorothy Vaughan. Fuente de imagen: Mujeres con ciencia.

Nació en 1910 en Kansas, pero se mudó con su familia al estado de Virginia, donde terminó sus estudios de secundaria y luego se graduó en 1929, a los 19 años, en la Universidad Wilberforce, donde estudió con una beca completa.

Pese a que sus profesor@s le aconsejaron continuar sus estudios, Vaughan comenzó a trabajar como profesora de matemáticas en un instituto con el fin de ayudar a su familia a sobrevivir a la crisis que azotó los EE. UU. a finales de los años 20.

En 1943, Dorothy Vaughan comenzó a trabajar en un área del Centro de Investigación de Langley de la NACA (actual NASA) conocida como Sección de Informática del Área Oeste. En realidad, se trataba de un departamento donde solo trabajaban mujeres de color que se dedicaban a hacer de calculadoras humanas.

Su trabajo era realizar complicadas operaciones matemáticas, pero lo hacían mayoritariamente a mano y con recursos limitados. Más tarde, en 1949, Dorothy Vaughan se convertiría en la primera supervisora negra de la NASA.

Mary Jackson

Mary Jackson. Fuente de imagen: Pinterest.
Mary Jackson. Fuente de imagen: Pinterest.

Nació en Hampton, Virginia, en 1921, y obtuvo un doble grado en matemáticas y física en 1942.

Realizó varios trabajos, como recepcionista o contable, y llegó a trabajar en las Fuerzas Armadas estadounidenses.

En 1951, Jackson empezó a trabajar en la Sección de Informática del Área Oeste de la NACA, y en 1953 aceptó trabajar en un túnel de presión supersónico junto a Kazimierz Czarnecki, un ingeniero aeronáutico que trabajó para la misma institución.

Para poder conseguir el título de ingeniera, Jackson tuvo que continuar sus estudios en matemáticas y física en cursos nocturnos en el instituto de secundaria de Hampton, que por aquel entonces estaba reservado para estudiantes blanc@s. Para poder hacerlo, Jackson tuvo que pedir permiso al ayuntamiento de la localidad. En 1958, Jackson se convertió en la primera ingeniera de color en la NASA.

Mary Jackson trató de poner su granito de arena para promover la educación y el acceso de la mujer a los puestos de relevancia. Prueba de ello es que enseñó a varias mujeres de su comunidad a construir un mini túnel de viento en 1970.

Además, fue directora de dos programas de la NASA al mismo tiempo: el Programa Federal de Mujeres y el Programa de Acción Afirmativa, en los que trató de influir en la contratación y la promoción de mujeres en la institución.

Por si esto no fuera poco, Jackson asesoró a mujeres sobre qué estudiar para convertir sus títulos de matemáticas en ingenierías y optar así a mejores oportunidades.

Todo esto tuvo lugar en una época en que la comunidad negra de todo el país empezaba a luchar para obtener los mismos derechos que la población blanca.

No fueron las únicas.

¿Sabes quién es Gladys West? Probablemente no pero, ¿sabías que sin su trabajo hoy no podrías utilizar Google Maps o el GPS del coche?

Gladys West (Photo by Adrian Cadiz). Fuente de imagen: Wikipedia.
Gladys West (Photo by Adrian Cadiz). Fuente de imagen: Wikipedia.

Gladys nació en Sutherland, Virginia, en el sur de EE. UU., en el seno de una familia de granjer@s. Pronto se dio cuenta de que la educación sería clave para ella si quería un futuro mejor al de sus progenitores.

Dado que no contaba con muchos recursos, su única opción para ir a la universidad era conseguir una beca, pero lo logró. Acabó el instituto con tan buenas notas que sus profesor@s le recomendaron estudiar ciencias o matemáticas. ¡Y así hizo!

Se decantó por las matemáticas y, tras acabar sus estudios, empezó a trabajar en la enseñanza, como muchas de sus compañeras de promoción.

No obstante, dos años después empezó a trabajar en la base naval de Dahlgreen, en Virginia. Su trabajo consistía en recopilar la información de los satélites para determinar dónde se encontraban.

¿Te suena? Así es. Este es precisamente el mecanismo que ayudaría a crear el tan utilizado GPS.

Aunque Gladys había logrado grandes cosas a nivel laboral, esto no era suficiente para ella. Gladys se planteó volver a estudiar tras jubilarse en 1998. Pese a sufrir un derrame cerebral, West logró terminar un posgrado.

Su historia salió a la luz casi de casualidad, y es que la descubrió en realidad una persona de la hermandad Alpha Kappa Alpha, a la que también perteneció Katherine Johnson. Esta chica leyó una mini biografía que West había mandado para una obra para antigu@s alumn@s y pronto la prensa empezó a hacerse eco.

Tanto Gladys como Katherine, Dorothy o Mary tuvieron que luchar mucho para llegar lejos, especialmente como mujeres y como personas de color. Sus contribuciones no se reconocieron hasta varios años después, pero demostraron que, con trabajo duro, se pueden conseguir muchas cosas, incluido el respeto para las comunidades más infravaloradas.

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