En pleno siglo XXI contamos con una gran cantidad de plataformas alternativas a las salas de cine, como Netflix, y en la mayoría de casos son mucho más económicas.

Palomitas y refresco. Fuente de imagen: Pixabay.
Palomitas y refresco. Fuente de imagen: Pixabay.

Por ello, no es de extrañar que muchas salas de cine hayan cerrado y que las que siguen abiertas logren sobrevivir a duras penas.

Pero, ¿es Netflix una competencia para el cine hoy en día?

Lo cierto es que, con los precios de las entradas de cine por las nubes, las noches de cine han dejado de ser una opción para algun@s.

Para este artículo hemos hecho un estudio con datos de tres países y hemos averiguado que los precios de las entradas de cine están entre 3,45 y 11 euros en España, en función de la ciudad y del tipo de entrada. La media en Reino Unido está en 7,49 libras, o 8,4 euros, aunque los precios pueden incluso doblar estas cantidades en determinados establecimientos, especialmente en la capital. Por último, ir al cine en Argentina puede rondar entre los 150 y 300 pesos (entre 3,49 y 6,98 euros, con datos de la tasa de cambio correspondiente a noviembre de 2018).

Mientras, el precio de una subscripción mensual a Netflix, que varía en función del país, cuesta entre 3,27 dólares estadounidenses (2,87 euros) en países como Turquía o 12,37 dólares estadounidenses (10,87 euros) en países como Dinamarca, según la publicación Insider.

Además, pese a que las obras disponibles en Netflixvarían también según el país desde donde se realiza la subscripción, ésta sigue siendo una buena opción para estar al tanto de las últimas películas y documentales de todo el mundo. Esto puede ser especialmente útil en países como Reino Unido o Dinamarca, donde hay que pagar por disponer de una licencia de televisión en casa.

El problema de las salas de cine no es que existan plataformas como Netflix.

El verdadero problema de fondo es, en nuestra opinión, el precio desorbitado de los productos culturales, debido en parte a los altos impuestos al consumo y a la inflación de precios. A esto le tenemos que añadir el precio de los snacks y de los refrescos, que muchos establecimientos no permiten llevar de fuera.

Por esta razón, consideramos que es comprensible que l@s consumidor@s se decanten por plataformas online de bajo coste a la hora de elegir si ver una película en casa o ir al cine.

¿Qué opináis vosotr@s al respecto? ¿Creéis que es mejor ir al cine o ver una película o serie en Netflix u otras plataformas similares?

Categories: Opinión

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