Auschwitz. No hace mucho. No muy lejos. es una exposición itinerante que puede visitarse en Madrid hasta el 3 de febrero de 2019.

Fotografía tomada de http://auschwitz.net.

Un recorrido siniestro por una exposición que hubiese preferido sea una película de terror, una ficción. “¿Cómo esto puede ser verídico?” es una pregunta que me hacía frente a cada objeto, ante cada fotografía y, sobre todo, cuando escuchaba los testimonios de los sobrevivientes del mayor campo de concentración nazi: Auschwitz.

Auschwitz. No hace mucho. No muy lejos. es una exposición itinerante que, desde el el 1 de diciembre de 2017, tiene lugar en Madrid, única ciudad española que acogerá la  muestra.

La exposición se ha prorrogado ya en varias ocasiones, pero el Centro de Exposiciones Arte Canal ha informado que esta será la última vez, y que la fecha final para visitarla será  el 3 de febrero de 2019. Por ello, recomiendo a quienes aún no lo han hecho, y tengan la oportunidad, que hagan esta visita amarga pero necesaria. Es necesario que todos la veamos.

Objetos expuestos

A lo largo de la exposición se muestran pertenencias de las víctimas del Holocausto, contenido fotográfico y audiovisual, así como objetos del campo de concentración, entre otros.

Ninguno te dejará indiferente: ni el zapato del dueño anónimo que cuenta cómo las personas eran despojadas de sus pertenencias hasta quedar desnudas, ni el barracón donde los prisioneros pasaban la noche, cada vez más hacinados para “optimizar el espacio”.

Juego de mesa cuyo objetivo era expuslar judíos de la ciudad.  Ph: De viajes y otros demonios.

Tampoco lo hará el juego de mesa “para toda la familia” cuyo objetivo era apresar judíos y eliminarlos de la ciudad, ni los uniformes a rayas de los prisioneros tantas veces vistos en películas, salvo que esta vez son verdaderos.

Los usaron personas que vivían en condiciones inhumanas sometidas por otras personas que se creían superiores. Los prisioneros eran despojados hasta de sus nombres, y a partir de ahí quedaban identificados con un número que figuraba en sus uniformes. “Sus uniformes” es una manera de decir, ya que en ocasiones debían usar los que pertenecían a sus compañeros muertos.

Espero que tampoco olvides el mensaje final de una de las sobrevivientes, que decía algo tan simple e imperioso como “no discrimines”.

Días y horarios

El lunes, día del visitante, la entrada cuesta 6 euros, o 7 con la audioguía individual. Me parece imprescindible hacer la visita con la audioguía. El resto de los días el valor de la entrada es mayor y aún más los días de fin de semana, pero esto recomiendo chequearlo en esta página. Se puede ingresar de lunes a domingo en el horario de 10:00 a 20:00 h, aunque el desalojo de la sala es a las 21:30 h.

El tiempo estimado de la visita es de entre dos y tres horas, pero en base a mi experiencia me atrevo recomendar un mínimo de tres.

Quienes estén interesados pero estén lejos de Madrid pueden visitar la página de la exposición, donde hay mucha información al respecto. En esta encontraréis incluso conferencias que se han hecho en el marco del programa cultural de la exposición Auschwitz. No hace mucho. No muy lejos.

 

Espero que tengas el valor para verla.

 

Categories: Curiosidades

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