La Primavera Árabe, las últimas elecciones en Brasil o las elecciones al Congreso del martes 6 de noviembre en EE.UU. son solo algunos ejemplos de cómo pueden influir las redes sociales en los procesos democráticos.

Fake news, o noticias falsas, en redes sociales. Fuente de imagen: Pixabay.

Los medios de comunicación, los grupos políticos y los grupos de poder detrás de los dos primeros los que eran tradicionalmente los que parecían tener la sartén por las manos en lo que a toma de decisiones respecta. No obstante, con la aparición de las redes sociales, ha aparecido un cuarto grupo de influencia: los ciudadanos.

Estas plataformas aportan a la sociedad, sin importar del país, unas herramientas que, para bien o para mal, permiten acceder a los datos, así como compartirla y convencer a otras personas para que actúen de una manera determinada.

Nunca antes han existido tantas herramientas de protesta social y pacíficaLograrlo dependerá, en teoría, de nuestra capacidad de razonar y de comparar información, así como de movilización, como ocurrió en la Primavera Árabe.

Sin embargo, la cantidad de fake news, o noticias falsas, disponible hoy en día en Internet hace que cada vez sea más difícil diferenciar entre una noticia real y una falsa. Esto se da, en parte, por el acceso masivo a las redes sociales, pero también por la necesidad inmediata y continua que tienen los medios de publicar nuevas noticias para ganar en competitividad. Como consecuencia, l@s profesionales de estos medios pasan por alto más errores y dejan sin contrastar las averiguaciones.

Esto puede traer consigo importantes consecuencias.

Algunas pueden dar lugar a cambios positivos importantes, como ocurriese en la Primavera Árabe, cuando l@s protestantes emplearon las redes sociales como Facebook para organizarse y denunciar el sistema antidemocrático en sus países.

Otro ejemplo podrían ser los medios que facilitan a l@s usuarios la posibilidad de interactuar con los periodistas o enviarles noticias que consideran relevantes. Pero esto puede ser un arma de doble filo. Por un lado, l@s ciudadan@s tienen la opción de hacerse oír y de denunciar lo que consideran injusto. Por otro lado, los medios de comunicación han de llevar a cabo una tarea de selección e interpretación de los datos.

El objetivo de esta tarea es conseguir que aquello que proporcionan a l@s lector@s sea de fiar para que la población pueda tomar sus propias decisiones a la hora de votar. 

Ejemplos en los que las redes sociales se han convertido en un arma contra la democracia

Pese al papel beneficioso que hoy en día juegan las redes sociales, estas herramientas también tienen sus contras.

Esto lo hemos podido comprobar recientemente en dos casos que han saltado a las portadas de importantes medios internacionales.

Redes sociales. Fuente de imagen: Pixabay.

El primero, hace unas semanas, se dio a raíz de las elecciones nacionales de Brasil.

Tal y como recoge el diario El País, en el país lusófono, seis de cada diez personas utilizan la aplicación WhatsApp cada día, y muchas de ellas la usan para hablar de política, algo que l@s encargad@s de gestionar la campaña de Bolsonaro utilizó a su favor.

Además, la cantidad de publicidad a favor de Bolsonaro en las redes demuestra que hubo muchas grandes empresas que financiaron la campaña conservadora.

Entre las noticias falsas que se extendieron por las redes a favor de Bolsonaro se pueden destacar aquella que decía que el Partido de los Trabajadores defendía el incesto, o que se pretendía promover la homosexualidad en las escuelas. Este proyecto se llamaba, en realidad, “Escuela sin homofobia”, y el objetivo era formar a l@s profesor@s para combatir la homofobia, tan arraigada en el país por influencia de la iglesia evangelista.

Cabe añadir a esto que también l@s partidarios de Haddad emplearon estas tácticas para atacar a la ultraderecha.

El segundo caso está relacionado con las elecciones en EE.UU. del martes 6 de noviembre.

Según la agencia de noticias Reuters, la empresa Twitter desactivó más de 10 000 cuentas de usuarios que lanzaron mensajes con el fin de promover la abstención en las elecciones al Congreso que tendrán lugar en EE.UU. el próximo martes.

También afirma que esto no es nuevo. Algo similar pasó ya en 2016, cuando se eliminaron millones de cuentas por difundir información falsa sobre Hillary Clinton y otr@s candidat@s del Partido Demócrata de cara a las elecciones presidenciales de ese mismo año.

No obstante, a pesar del esfuerzo de las grandes empresas de redes sociales como Twitter de evitar que dichas herramientas se conviertan en un arma de doble filo, un informe de la Fundación Knight apunta que el 80% de las cuentas que emitieron mensajes con datos falsos en las elecciones de 2016 siguen en activo aún hoy en día.

Categories: Política

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.