La Península Ibérica tiene la tradición de celebrar el umbral del mes de noviembre de un modo especial. ¿Cuál es la simbología de esta fiesta popular?

Fiesta del Magosto. Fuente de imagen: LAVOZDEGALICIA.ES.

Todo el mundo conoce la fiesta de Halloween. Si importar nacionalidad, raza u origen, la imagen de calabazas, esqueletos, arañas y murciélagos colgando de casas decoradas especialmente para la ocasión nos traslada a la noche del 31 de octubre. ¿Pero cuál es su verdadero origen? ¿Está conectado de algún modo con las tradiciones de la Península Ibérica?

El origen del Halloween

El origen de la fiesta de Halloween, como muchas de las fiestas tradicionales, está estrechamente relacionado con el paganismo precristiano. La palabra en sí es una contracción del inglés de All Hallows’ Eve, que en español se traduciría como “la Víspera de Todos los Santos”. Sin embargo, pese a la fuerte connotación religiosa de su nombre, el verdadero origen radica en la conmemoración celta del Samhain. Éste es, en realidad, una fiesta pagana dedicada al fin de la temporada de cosechas y al inicio del año nuevo celta. Así, pues, es un día de transición y se considera también como una ventana al más allá, al otro mundo.

Durante el siglo VIII, el Papa Gregorio III decidió cambiar la fecha de la ya existente fiesta de Todos los Santos de mayo al 1 de noviembre. Un siglo más tarde, el Papa Gregorio IV ordenó que dicha fiesta se celebrase en todo el mundo. De este modo, el Samhain celta y la fiesta de Todos los Santos pasaron a ir de la mano debido a la cristianización de las tradiciones paganas que tuvo lugar durante toda la Edad Media. Así es como la celebración del fin de las cosechas y la llegada de los espíritus a través de la ventana al otro mundo se juntó con la fiesta religiosa de los difuntos santificados que gozan de la vida eterna en el Reino de Dios.

Y las calabazas decoradas, ¿cuándo empezaron a aparecer?

El origen de las típicas calabazas de Halloween yace en el Samhain celta. Durante el siglo XVIII, los irlandeses que emigraron a EEUU trajeron consigo esta tradición, e incluyeron su leyenda de “Jack el Tacaño” y su linterna tallada a partir de una calabaza (que originalmente era un nabo). Esta costumbre, basada en el folclore irlandés, tuvo mucho éxito en el Nuevo Mundo y quedó completamente arraigada en la nueva sociedad, que por aquel entonces todavía estaba en plena adaptación cultural.

No fue hasta principios del siglo XX que el Halloween empezó a celebrarse de manera masiva y con algunos cambios con respecto a la tradición celta original. Por consiguiente, y en pocas palabras, todo lo que conocemos sobre la fiesta actual es el resultado de un juego del teléfono roto de unas costumbres paganas rebautizadas como cristianas y trasladadas a otra parte del mundo.

Entonces, ¿cuándo empezó a celebrarse en la Península Ibérica?

Recreación del Samhain. Fuente de imagen: MAREE JAMIESON.

El Halloween, tal y como lo conocemos ahora, no empezó a hacerse famoso a nivel mundial hasta, por lo menos, finales de la década de los 70. ¿El motivo? la llegada y popularización de las películas estadounidenses. No obstante, mientras que la juventud en EE.UU. se divertía con las calabazas, el juego del trick or treat y las historias de miedo, en la Península Ibérica ya existía la propia versión del Samhain.

El norte, de fuerte tradición celta, festejaba el fin del verano y el inicio de la época oscura y fría con una celebración llamada Magosto. Este día estaba consagrado especialmente a la memoria de los fallecidos, por lo que se encendían fuegos y se cocinaban alimentos para que las almas de los seres queridos volvieran aquella noche a sus hogares a resguardarse del frío. El fuego, además, no solo tenía el poder de protección, sino también el de cura y purificación. Por lo tanto, el concepto celta del Samhain no solo estaba presente en las civilizaciones precristianas de de Gran Bretaña e Irlanda, sino que también en las del territorio del norte de la Península Ibérica, especialmente en Galicia.

Gastronomía típica

Tradicionalmente, el alimento común en las hogueras populares eran las castañas, especialmente en el norte de la Península, pero también se comían boniatos asados, higos, chorizo y otros frutos secos, como nueces y bellotas. La fiesta tiene variantes dependiendo de la región: en Cataluña se la conoce como castanyada y tiene como figura principal la castanyera. Se trataba de una mujer mayor vestida con ropa de abrigo que era habitual encontrarse por las calles vendiendo las castañas asadas en su puesto ambulante. En Portugal, la fiesta se la conoce como magusto, en Asturias como amagüestu, y en el País Vasco como gaztainerre.

En ese sentido, aun si en la actualidad se celebra el Halloween debido sobre todo a la globalización y popularización de la cultura estadounidense, la Península Ibérica tiene su propio modo de celebrar esta época del año. Irónicamente, son dos fiestas que podrían parecer contrapuestas en cuanto a tradición, pero en realidad comparten el mismo origen de las viejas costumbres de nuestros antepasados celtas.

Categories: Curiosidades

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