Alguna vez pensé que soy una mujer con suerte porque me salvé del machismo que golpeó, violó y mató a tantas mujeres.

Mujer andando sola por la noche con una mochila. Fuente de imagen: www.pixabay.com.

No obstante, inmediatamente a este pensamiento, recordé las veces que me gritaron obscenidades en la calle y las veces que me las susurraron al oído, tan cerca que pude el sentir el aliento desagradable de un extraño.

Me acordé de las veces que me tocaron la cola en un boliche y en la calle; de las veces que sentí a un hombre tan cerca en el colectivo, no saber cómo reaccionar, y no poder hacer ni decir nada.

De las veces que me gritaron “cosas” en la calle mientras se tocaban el pene.

De las veces que los recolectores de basura me gritaban “cosas” de noche mientras hacía deporte, así como de la reorganización de actividades que tuve que hacer para poder salir a trotar antes del anochecer.

Me acordé de la vez que se me paralizó el cuerpo cuando el chofer de un taxi se dio vuelta y cruzó su brazo por encima de mi cuerpo para cerrar bien la puerta trasera del auto.

De la vez que me subí a un taxi y viajé con miedo todo el trayecto porque me di cuenta de que la puerta no podía abrirse desde dentro y no me animé a hablar. Al finalizar el viaje escuché de manera distendida: “pará, que me bajo y te abro”. Fue cuando volví a respirar.

También me vinieron a la mente las veces que sentí que el corazón se me iba a salir del cuerpo cuando, de casualidad, un auto frenaba a mi lado mientras caminaba.

Me acordé de las veces que me dijeron “sos muy flaca y a los hombres les gusta la carne”.

De las veces que me dijeron que me maquille para estar más linda.

De la vez que un “noviecito” me dijo que con las uñas pintadas de rojo parecía una puta.

Me di cuenta de que no me salvé de nada… 

Y comprendí que no me puedo salvar, porque cada día que veo noticias sobre violaciones, femicidios o cualquier tipo de violencia hacia las mujeres se me llena el cuerpo de rabia. Porque no puedo terminar de leer las historias de niñas que mueren en su “noche de boda”, ni de mujeres que son sistemáticamente violadas por grupos de hombres durante meses.

Estadísticas

En el año 2017, en Argentina, hubo 251 víctimas directas de femicidio.

En España, 49 mujeres fueron asesinadas por violencia machista en el mismo año.

Según información oficial para 16 países de América Latina y el Caribe, un total de 2.554 mujeres fueron víctimas de feminicidio o femicidio.

Debido al matrimonio infantil en África Occidental y Central, más de 4 de cada 10 mujeres se casaron antes de cumplir los 18 años.

Aproximadamente 120 millones de niñas de todo el mundo han padecido relaciones sexuales forzadas en algún momento de sus vidas.

El 43 % de las mujeres de los Estados miembros de la Unión Europea han sido víctimas de violencia psicológica por parte de sus parejas a lo largo de sus vidas.

Categories: Feminismo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.