Hoy os quiero presentar una galería de fotos de Liubliana, también conocida como Ljubljana, la capital de Eslovenia.

Eslovenia fue, junto a su vecino Croacia, el primer país en declarar la independencia de esta “unión eslava”. Esto desencadenó la que fue, probablemente, la guerra más sangrienta en Europa después de la 2ª Guerra Mundial. Pese a las secuelas aún presentes, Eslovenia y Croacia fueron los que menos sufrieron las consecuencias de la guerra.

Todo empezó en 1991, cuando Eslovenia y Croacia, las dos regiones más occidentales y ricas de la unión, demandaron a Belgrado una mayor autonomía y el gobierno de Tito, más vinculado a Moscú que al resto de Europa, declaró la guerra. Una guerra con claros tintes nacionalistas que no acabó bien, pero de la que se libraron tras diez días de combates gracias a que la Comunidad Económica Europea intervino. Eso sí, con condiciones. Una de ellas era, por ejemplo, que retrasaran la fecha de independencia tres meses. También se les exigió que respetaran los derechos de las minorías que habitaban en sus respectivos territorios.

Aún hoy en día, la ciudad, de aproximadamente 300 000 habitantes, refleja esta parte de su pasado, aunque, desde que Eslovenia entrase a formar parte de la Unión Europea, el país mira hacia el futuro.

La ciudad se puede recorrer en unos 40 minutos andando de punta a punta, pero también podéis pasear por los alrededores y ver el contraste entre la ciudad y el campo.

También podéis alquilar un coche y visitar otras regiones del país, ya que casi todas están a una hora de distancia, y descubrir maravillosos bosques y lagos. Una recomendación de las oficinas de turismo es Bled, una localidad situada a las orillas de un lago glaciar.

¿Sabéis que Eslovenia tiene un paisaje tan montañoso porque está situado en los últimos extremos de los Alpes?

L@s esloven@s son, en general, acogedor@s y europeístas. Casi todo el mundo habla inglés, aunque sea lo suficiente para hacerse entender. No obstante, si sabéis algo de ruso, aunque sea lo básico, no tendréis problemas para entender qué es cada lugar, ya que las lenguas eslavas se asemejan bastante. De hecho, la lengua eslovena, al igual que la croata, son como una mezcla de ruso e italiano, y eso se refleja también en el carácter de la ciudadanía y en su gastronomía.

Lamentablemente, este viaje ha sido corto, pero sí que tuve la oportunidad de ver la parte más rural de los alrededores y de crear una galería para vosotr@s. ¡Espero que os guste!

Categories: Viajes

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