El puerto de Helsinki, con el antiguo Mercado Central al fondo.

En Helsinki, y en general en Finlandia, l@s locales sienten la obligación de cuidar de su naturaleza, y prueba de ello es que incluso la región de la capital está rodeada de bosques y lagos.

De hecho, al país se le conoce como el país de los mil lagos por algo. No obstante, la gente de las grandes ciudades no le da tanta importancia a la naturaleza como aquellos que viven en las afueras.

Hombre leyendo bajo la estatua de V. Snellman (escritor, filósofo y periodista finlandés) y el banco de Finlandia, con la Catedral de Helsinki justo detrás.

Como curiosidad, te puedo contar que muchos de los pisos destinados a los estudiantes de la zona de la capital se construyeron alrededor de los años 70, pero no sólo las residencias estudiantiles. La ciudad entera tiene un look sesentero y setentero, aunque hay edificios que datan incluso de los años 20 o del siglo XIX, por lo que guiarse por la estructura de las calles y los edificios es bastante difícil porque casi todos parecen iguales.

En general, l@s finlandes@s cuidan mucho de lo que el país les ofrece y, quizá por la falta de espacio en los apartamentos, muchos de los cuales no pasan de los 40m2, tienen un estilo bastante minimalista. Cabe destacar que, en Finlandia, la gente trata de buscar los mejores apartamentos, que no son necesariamente los más grandes.

Una de las calles que llevan a la Catedral de Helsinki, con edificios que datan, aproximadamente, de los años 20.

L@s finlandes@s son, por lo general, bastante humildes y no les gusta aparentar o fardar de sus pertenencias. Además,  son algo tímid@s, aunque les encanta viajar, y, una vez se hacen a ti, pueden llegar a ser tus amig@s para toda la vida.

No obstante, como en el resto de los países vecinos, el problema del alcoholismo está bastante extendido.

La influencia sueca o rusa es inevitable, ya que Helsinki estuvo en manos de sus dos vecinos durante muchos años. A esto hay que sumarle que, tras la caída de la Unión Soviética, Finlandia recibió a un gran número de exiliados rusos, especialmente en la parte oriental del país. Así pues, Helsinki es hoy en día un nexo de culturas, ya que convexan la rusa, la sueca y la finlandesa, junto a otras minoritarias como la estonia.

Calle Sofía, en ruso, finés y sueco, de arriba a bajo.

En cuanto a la gastronomía finlandesa, ésta está basada en la carne (especialmente carnes como el pollo, el pato, la ternera o el cerdo, pero también es popular el consumo de carne de reno); marisco y pescado (como salmón, perca y otros tipos de pescado de aguas frías); toda clase de ensaladas hechas de marisco; los lácteos fermentados; las legumbres; el pan de centeno; o los frutos del bosque, como champiñones, setas, frambuesas o arándanos.

Salmón ahumado y mariscos, así como latas de pescado en escabeche, muy típico de Escandinavia. Imagen tomada de un puesto en el antiguo Mercado Central de Helsinki, donde quedan solo algunos puestos de este tipo, mientras que el resto se han reconvertido en cafeterías o restaurantes.

Esto se debe quizá a que, en época de guerra y hambruna (no olvidemos que Finlandia es un país relativamente próspero desde hace poco tiempo debido a la Guerra Civil finlandesa  y a la Primera Guerra Mundial), y en especial en los meses más gélidos, la gente recurría a lo que podía cultivar, pescar o cazar para sobrevivir. Ahora, esos productos son los más habituales en la gastronomía a nivel nacional.

Puesto de frutos del bosque, mermeladas y frutas en el Mercado del puerto.

De hecho, si te fijas en los postres, podrás ver que tienen una gran variedad de tartas hechas de frutos del bosque, y es que es muy común para ell@s, en los meses de entretiempo, ir al bosque a recoger fruta y preparar tartas, confituras o zumos naturales en casa. Asimismo, son muy típicos los pastelitos de crema o de canela.

Rollos de canela, postre típico, en el Scandinavian café de Helsinki.

También es muy común salir a tomar café, y el tipo más habitual es el café de filtro. No obstante, puedes encontrar los típicos cafés con leche, capuchino, espresso… aunque son algo más caros (en torno a 3,5 o 4 euros por un capuchino, por ejemplo). Además, al ser la industria láctea tan importante en Finlandia y en Escandinavia, no es habitual encontrar leche de soja, de coco o de avellana salvo en las grandes cadenas como Starbucks. No obstante, las personas que sean alérgicas a la lactosa pueden encontrar leche y otros productos derivados sin lactosa en cualquier establecimiento y/o supermercado.

Mercado ante el puerto de Helsinki.

Puesto a que, en invierno, pueden llegar a tener -25 y -30ºC en algunos puntos de Finlandia, es común encontrar prendas de lana o piel en las tiendas y mercados, como el que ves en esta foto, aunque lo más efectivo para luchar contra el frío son los helados (sí, has leído bien, helados, ya que estos pueden ayudar a entrar en calor) y las saunas.

Gente bañándose en una piscina climatizada al aire libre.

Muchas de las viviendas más nuevas tienen saunas dentro de casa o en la comunidad, y la entrada a las saunas públicas en Helsinki (disponibles en gimnasios y lugares con piscina climatizada) cuesta alrededor de 20€. Otra opción para algunas familias es una casa en el bosque. Es bastante común poseer una, y se trata de acogedoras casas de madera (aunque, en ocasiones, el baño esté fuera de la casa), y suelen tener una sauna y un trozo de lago propios.

Las saunas son tan importantes en el país que, aunque te resulte gracioso, ¡existen tiendas de artículos especializados para la sauna!

Dicho todo esto, si quieres vivir como l@s locales durante al menos un día, puedes probar a entrar en la sauna durante unos minutos para liberar toxinas y luego bañarte en el lago. ¿Te animas?

Categories: Sociedad Viajes

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