La sociedad nos marca, aún en el siglo XXI, pautas “indispensables” para encajar, como vestir de una manera determinada, pero… ¿existe la perfección?

Diseños de moda textil. Fuente de imagen: velvetstyle.it.

Hoy más que nunca las modas – y las inseguridades – están a flor de piel, y es que las mujeres (y los hombres, pues no hay que olvidarse de que ellos también son víctimas de estas lacras) nos vemos continuamente sometidas al “hay que encajar” o al “qué dirán”.

Las marcas de ropa, sobre todo aquellas de precio astronómico, que no se nos vean los piercings o tatuajes, llevar maquillaje (especialmente las mujeres), ir a la peluquería a menudo para tener un pelo perfecto, usar productos de cosmética o estar en forma son solo algunos ejemplos de estos intentos de búsqueda de la “perfección”.

Y es que los principios de la perfección están definidos según la época, desde el hallazgo de la Venus de Wilendorf al posado de Marylin Monroe, con ese vestido que se levantaba. La búsqueda constante de la perfección ha sido la inspiración los artistas de todos los tiempos, y es natural que nosotr@s también procuremos rodearnos de un entorno más bello.

La extrema delgadez impuesta: ¿Cuál es el peso perfecto?

La moda textil trata de hacernos creer que alcanzamos el peso perfecto cuando podemos meternos una talla 36 o una 38 como máximo. Pero eso no tiene en cuenta que la constitución de cada mujer es distinta.

Además, las medidas de dichas tallas varían en función de la época y del país. ¿Sabéis que una 42 en Dinamarca, Finlandia o Irlanda equivale a una 44 en España?

Cabe señalar, pues, que para calcular tu peso perfecto no tienes por qué ir a una tienda de ropa. Basta con conocer tu peso y tu altura para calcular tu índice de masa corporal. ¿Cómo? Con esta fórmula:

IMC = Peso (kg) / altura (m)2
Si tenemos esto en mente, una persona que, por ejemplo, mida 165 cm (1,65 m) y pese 68 kg obtendría el siguiente resultado: 68 ÷ 1,652 (2,7225) = 24,98.
¿Cómo sabemos si es el ideal?

L@s profesionales de la medicina recomiendan que el Índice de Masa Corporal esté dentro de los siguientes límites:

Bajo peso = IMC inferior a 18,5 kg/m².
Peso normal = IMC entre 18,5 y 24,9 kg/m².
Sobrepeso = IMC entre 25 y 29,9 kg/m ².
Obesidad grado I = IMC entre 30 y 34,9 kg/m²
Obesidad grado II = IMC entre 35 y 39,9 kg/m².
Obesidad grado III (obesidad mórbida) = IMC superior a 40 kg/m ².

No obstante, hay otros aspectos a tener en cuenta, como los músculos (que pesan más que la grasa en sí) o las enfermedades que ocasionan un aumento importante de peso; como el hipotiroidismo. Por eso mismo, no hay que obsesionarse con el peso o la talla, pues lo realmente importante es estar san@s. Esto se consigue durmiendo un mínimo de horas, comiendo de manera saludable (y sin seguir las denominadas “dietas milagrosas”), sin caer en obsesiones, y hacer algo de ejercicio físico. Esto no ayuda únicamente a sentirse bien físicamente, sino que nos ayuda también a obtener la energía que necesitamos para el día a día.

Las revistas femeninas

Tal y como dice Carmen Machi en su monólogo, hoy en día da la sensación de que las revistas femeninas están escritas por hombres. Casi se podrían considerar una copia de los “libros de buena conducta” que se vendían antaño, y es que están llenas de órdenes del estilo “adelgaza” o “depílate en 5 minutos”.

¿Os parecen éstas el tipo de cosas que una mujer esté deseando hacer por voluntad propia?

¿Nos ayuda el consumismo compulsivo a alcanzar la perfección?

A esto hay que sumarle también esa costumbre de decantarnos por comprar todos los artilugios y cachivaches inútiles que, pese a que cuestan casi tanto como el alquiler, tienes la esperanza de que cubra tus necesidades. No pasa nada si luego te aburres al cabo de una semana, o si descubres que no es tal y como te habían prometido. Con cachivaches de precios desorbitados nos referimos, por ejemplo, a los móviles de última generación, las marcas de maquillaje de más de 15 euros por artículo, los bolsos de marca o esos tacones de 20 cm que tanto te han gustado.

Objetos de moda en un bolso. Fuente de imagen: Mujer de 10.

Lo compras todo de igual modo, porque crees que lo puedes combinar con ese vestido que te compraste hace tres años, y que no te has puesto porque no tenías con qué combinarlo; a sabiendas de que se van a quedar en el fondo del armario.

Nueva forma de crear rebaños

Visto lo visto, las revistas femeninas, las modas y la “búsqueda de la perfección” parecen ser sólo nuevas estrategias que tienen el patriarcado y las grandes marcas de formar rebaños de gente para tratar de convencernos de seguir las mismas pautas machistas de siempre.

Somos cada vez más l@s que, tratando de aceptarnos a nosotr@s mismos tal y como somos, buscamos la manera de sobrevivir sin necesidad de seguir las últimas tendencias ni de llevar medio kilo de maquillaje cada día.

Con esta pregunta acabamos: ¿para cuándo una revista dirigida a l@s defensor@s del patriarcado en la que les aconseje que nos respeten tal y como somos?

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