Las preciosas playas de arena blanca de Cuba son el reclamo principal para viajar a este país caribeño, pero también puede ser enriquecedor visitar la isla por sus aspectos históricos.

Dicho esto, hoy os proponemos una pequeña excursión que otorga una buena pincelada del patrimonio histórico cubano de los últimos siglos.

Panorámica de Trinidad, Cuba. Fuente de imagen: M. Figuerola.

Cuba es diferente

Es innegable que la trayectoria histórica de Cuba, no solo desde su independencia del Reino de España en 1898, sino también a raíz de la revolución de 1959, ha sido convulsa y sustanciosa. La Guerra de 1895, su condición de país socialista envuelto en un mar de capitalistas—, sus relaciones complejas con Estados Unidos, o el embargo que está durando más de 50 años, le han dado a este país insular particularidades muy distintivas.

Toda esta amalgama se puede observar a la llegada a la isla: preciosos edificios coloniales en decadencia, un colorido mobiliario urbano idéntico al de cualquier antiguo país de la órbita soviética o los clásicos coches que los estadounidenses no se llevaron, y todo ello amenizado al ritmo de reguetón al más puro estilo Miami, que va abriéndose camino entre los jóvenes.

Situación actual: Hielo en el deshielo

A finales de la década de los 2000, con la llegada de Raúl Castro al poder, Cuba empezó a tejer relaciones con sus vecinos geográficos, como Costa Rica y El Salvador. Además, la política aperturista de Barack Obama permitió establecer nuevas relaciones con los Estados Unidos, un acercamiento que no se producía desde 1962. Se recuperaron las embajadas, el servicio postal y los vuelos comerciales entre Cuba y EE. UU. Empezó así un proceso de normalización de la relación entre los dos países, conocido como el Deshielo. También llegaron, progresivamente, más inversiones europeas y, en 2010, se abrió la puerta a los negocios por cuenta propia. Hoy, según fuentes oficiales, el sector privado, involucrado a menudo en actividades turísticas, alcanza ya el 12 % de la población.

Sin embargo, en el último año, y con la llegada de la línea dura de Trump, el deshielo se ha escarchado. No se han llegado a suspender las relaciones diplomáticas, pero sí se han producido retrocesos en la tan esperada política de apertura, como las restricciones para los estadounidenses a la hora de viajar a la isla.

El Valle de los Ingenios: un diamante en bruto

Detalle del Museo del Valle de los Ingenios. Fuente de imagen: M. Figuerola.

Si decidimos viajar a Cuba y tenemos la suerte de poder alojarnos en la ciudad colonial de Trinidad, es más que recomendable hacer la excursión en tren al Valle de los Ingenios. Esta zona de la periferia trinitaria era una de las antiguas regiones azucareras más importantes de Cuba y alberga multitud de haciendas, plantaciones y desusadas fábricas. Aunque es Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO desde 1988, el Valle de los Ingenios quizá no goza de la popularidad que merece. No obstante, esta zona es crucial para conocer el esplendor y la decadencia de otros tiempos.

La excursión, que dura medio día, sale de la estación de ferrocarril de Trinidad y consiste en una ruta en un tren clásico que discurre por extraordinarios paisajes vírgenes y frondosos. El tren, que pasa por delgadísimos puentes no aptos si sufres de vértigo, hace dos paradas. Una de ellas es para visitar la hacienda Manaca-Iznaga, asentamiento rural de una finca azucarera del siglo XVIII que ahora alberga un restaurante con infinidad de piezas coloniales. Además, en esta finca se encuentran los antiguos barracones de esclavos, el cementerio de esclavos y una impresionante torre de vigía con magníficas vistas que servía para controlar a los cautivos y llamarlos a trabajar. Todas estas instalaciones, como muchos otros monumentos cubanos de la época, atestiguan el drama de la esclavitud en el Nuevo Mundo.

Alrededores de Trinidad, Cuba. Fuente de imagen: M. Figuerola.

El azúcar como reclamo

La segunda parada propone la visita a una central azucarera convertida hoy en un museo al aire libre, el Museo del Valle de los Ingenios. La central, construida a finales del siglo XIX, vivió diversas etapas hasta ser nacionalizada tras la revolución. En ese momento pasó a denominarse “Central FNTA” (Federación Nacional de los Trabajadores Azucareros), y funcionó a pleno rendimiento hasta 2004, momento en el que cesó su actividad. Una vez allí, el visitante podrá moler caña de azúcar y disfrutar de su jugo mientras pasea por las instalaciones.

Maquinaria azucarera en el Museo del Valle de los Ingenios. Fuente de imagen: M. Figuerola.

A pesar de que el museo alberga, en su mayoría, ruinas industriales, como por ejemplo maquinaria azucarera, conserva muchísimo material de valor incalculable, como locomotoras de vapor, herramientas y aparatos. También se exhiben en el museo libros de registro y multitud de manuales, algunos de ellos en ruso, que ponen de manifiesto la intensa relación entre el país tropical y la gélida URSS. Estos tesoros demuestran, junto con las enormes chimeneas abandonadas y los esqueletos de acero de los edificios, la prosperidad y el ocaso de la industrialización en los países de órbita socialista.

Vistas desde la torre de Manaca-Iznaga. Fuente de imagen: M. Figeurola.

Si decides visitar la isla (y pasas de pulseritas)

Seguir conectado es posible gracias al WiFi

Cuba es, en líneas generales, un país seguro, y no se deben tomar más precauciones de las habituales cuando se viaja. Con relación a la conexión a internet en el país, aunque todavía es algo limitada, se están produciendo cambios muy rápidos. En 2017, mediante una tarjeta de conexión, disponías de red WiFi en los grandes hoteles y en los parques públicos de las ciudades principales, como Trinidad o La Habana. Era habitual ver las zonas verdes repletas de personas concentradas en su teléfono móvil. Además, se anunció para 2018 una implementación gradual de la conexión a internet en los hogares.

Gastronomía

Yuca con mojo, plato típico de Cuba. Fuente de imagen: https://recetacubana.com.

Al contrario de lo que se pueda pensar, la gastronomía cubana es buena y variada. Actualmente, hay muchos restaurantes y se puede elegir entre una gran variedad de pescado. También destaca toda la gama de frutas tropicales. Además, han empezado a aparecer los primeros locales de comida rápida, similares a los estadounidenses, e incluso se puede disfrutar de especialidades rusas en un nostálgico restaurante soviético situado en el Malecón de La Habana.

Alojamiento

En relación con el alojamiento, pernoctar en casas particulares en Cuba es un clásico. Los establecimientos de este tipo suelen estar limpios y ofrecer las comodidades básicas, desayuno incluido. La ley regula el alojamiento en casas particulares desde finales de la década de 1990, de modo que las casas autorizadas deben exhibir un distintivo azul y blanco en la entrada. La estancia quizá no será tan cómoda como la que puede ofrecer un hotel, pero será más genuina. No obstante ello, también hay casas particulares grandes que funcionan más como una explotación turística que como un hogar. Evidentemente, se debe buscar la opción que más convenga. En todo caso, hay mucho donde elegir.

Doble moneda

Otro aspecto a destacar es la dualidad monetaria. En Cuba circulan el CUP (peso cubano) y el CUC (peso cubano convertible). La primera es la divisa en la que se pagan los salarios; la segunda es la que se emplea en el sector turístico, y está equiparada con el dólar estadounidense. Sin embargo, desde 2011, el gobierno cubano está trabajando para poner fin a este singular fenómeno de la doble moneda.

Categories: Viajes

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