Vietnam. Fuente de imagen: Peregrine Adventures.

Hace algunas semanas ya que me puse a planear y a redactar una novela ambientada en España, Cuba y Malasia sobre el problema de las adopciones internacionales. Su protagonista, Mario Folch es un joven de veinte años, nacido con el nombre de Marwan Zainal y adoptado por una familia de la nobleza catalana. En la víspera de su cumpleaños, recibe la orden por parte de su familia adoptiva de viajar a Malasia para buscar a sus padres biológicos.

Al no poder hablaros aquí de la gran variedad de escenarios que aparecen en la novela (de la que os invito a seguir el proceso de evolución), he decidido proponeros un viaje como el que Mario Folch hace al sudeste asiático. En éste irá tras las huellas de su madre, una mujer vietnamita, y de su padre biológico, el fallecido sultán Iskandar, del estado de Johor.

En cada capítulo del artículo se tratarán dos días del viaje (excluyendo este, en el que sólo se presentará el primer día), y al final de la serie, os presentaré un artículo adicional a modo de resumen.

Día 1: Barcelona-París-Saigón (Ciudad Ho Chi Minh)

Imaginaos que acabáis de volver de un viaje a Cuba con toda vuestra familia, condición que habéis puesto antes de emprender un viaje del que no sabéis siquiera si vais a volver. Tenéis jetlag; no habéis podido dormir por los nervios, y además os preguntáis tres o cuatro veces durante la noche si valdrá la pena hacer un viaje tan largo. Pero ya lo tenéis todo decidido, y no hay vuelta atrás. ¿Adónde os dirigís? Exacto, a Saigón, también conocida como Ciudad Ho Chi Minh, la puerta de entrada a Vietnam para casi todos los occidentales.

Hay muchas formas de llegar a Saigón desde España, a través de varios aeropuertos de enlace, porque no hay ni un solo aeropuerto español que ofrezca vuelos directos a Vietnam. El país está muy mal comunicado con Europa en general, puesto que hay cuatro vuelos semanales: dos desde Francia y otros dos desde Alemania. Los dos únicos destinos de esos vuelos son Saigón y Hanoi. Para el viaje que realiza Mario, el protagonista de la novela, yo elegí la ruta que me parecía más habitual: Barcelona-París-Saigón, que puede realizarse los miércoles en aviones de Air France o Air Vietnam.

La escala en París no suele durar mucho, unas tres horas, lo justo para cambiar de avión. Si no queréis ir muy justos de tiempo o hacer un poco de turismo por la capital francesa antes de dar el salto a Asia, entonces os recomiendo tomar un vuelo dos o tres días antes. No obstante, lo más habitual es que quienes viajan a Vietnam se detengan en París el tiempo justo para la escala. Procurad descansar un poco, pues los aviones de Air Vietnam, en clase turista, son muy incómodos, y os esperan no menos de doce horas de vuelo hasta la antigua capital de la Indochina francesa.

Mi personaje, al tener bastante dinero, viaja en primera clase. Las doce horas se le hacen, por tanto, un poquito más soportables, aunque no mucho.

Al llegar al hotel, estáis agotados; tenéis jetlag y la experiencia de haber hecho un viaje tan largo os ha dejado con el alma por los suelos. Intentáis haceros entender en inglés, pero casi nadie lo habla, y los que lo hablan, lo hacen de forma muy básica. Tras mil y un gestos, lográis hacer el check-in y subís a la habitación, donde, tras comer algo que habéis comprado en el aeropuerto, caéis rendidos.

Sala de espera en el aeropuerto de París-Charles de Gaulle.
Aeropuerto de Saigón-Thanh Son Nam.
Embajada de Vietnam en Francia.
Vista nocturna del Lotte Hotel de Saigón.
Fuente del Trocadero, París.
Categories: Literatura Viajes

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