La violencia de género, pese a la gravedad del problema, dejó de ser un tema tabú hace relativamente poco.

Campaña de prevención de la violencia de género. Fuente de imagen: http://apaexelche.com.

La violencia de género es un problema global que, si bien es cierto, afecta especialmente a mujeres que son o han sido maltratadas física o psicológicamente por sus parejas sentimentales, también afecta a hombres.

No obstante, el tipo de atención mediática que se lleva el segundo tipo de casos parece quitar peso al primero. De hecho, no es la primera vez que, por parte de la sociedad, se tilda de “zorra”, “bruja” y “asesina” a mujeres que, muy probablemente, llevan años tratando de escapar del calvario por el que tienen que pasar dado que las separaciones siguen estando mal vistas.

Además, la reacción de las fuerzas de seguridad y las denuncias siguen sin ser efectivas en muchos casos, y el acoso y maltrato psicológico al que algunos hombres someten a sus novias o esposas es tal que resulta prácticamente imposible salir de esa situación sin defenderse.

Esta es, se cree, la historia de Eva (nombre ficticio), una mujer que fue detenida en el domingo 2 de septiembre por haber asesinado presuntamente a su pareja sentimental.

Cabe destacar que, mientras que el alcalde del pueblo donde vivían lamentó lo ocurrido, también mostró su malestar con que el asesinato haya tenido lugar durante los días en que se celebran las fiestas locales, una muestra más de la falta de sensibilidad respecto a este problema. La mujer, por su parte, había denunciado a la víctima por malos tratos en 2017 y tenía una orden de alejamiento que expiraba un día después de los hechos que, aparentemente, tuvieron lugar tras una discusión de pareja.

Ideas arraigadas

En diciembre de 1997, una mujer llamada Ana Orantes se atrevió a ir a un programa de televisión para denunciar los malos tratos a los que había sido sometida por quien fuese su marido durante 40 años. Fue la primera en hacerlo. Dos semanas después, Ana fue asesinada.

Pese a las campañas de concienciación que se están llevando a cabo en todo el mundo, esta problemática sigue siendo tabú, especialmente cuando son los hombres los que la sufren.

Una de las razones es que la sociedad dictamina que el hombre ha de ser fuerte por naturaleza y que no tiene que dejarse doblegar por la mujer. Se enseña que los hombres débiles son unos “calzonazos” o “maricones”. Este último término es, además, extremadamente ofensivo para la comunidad LGTBI, que no es ajena a esta problemática.

La sociedad sigue sin aceptar que los hombres lleven a cabo tareas en casa que se suelen asignar a las mujeres, “por costumbre”, y se sigue considerando que los hombres que realizan tareas en casa lo hacen “para ayudar” y no porque viven en el domicilio y es su labor.  

Los partidos políticos

Los partidos políticos más conservadores, como el Partido Popular o Ciudadanos, niegan una y otra vez que este problema exista. No obstante, cuando los partidos contrarios llegan al poder y tratan de tomar medidas para solucionar problemas sociales, entre los que destacamos la violencia de género, creen tener la solución perfecta a un problema que acostumbran a ignorar.

Nuevas medidas legales y nueva controversia

El Congreso aprobó, de manera unánime, una de las primeras medidas propuestas por el Partido Socialista tras su llegada al poder: la formación de los jueces en materia de violencia de género.

No obstante, la discordia llegó con la propuesta del  “decretazo” en materia de violencia de género, propuesto por el PSOE y explicado en este artículo publicado en la página web del partido. Este decreto busca lograr, entre otros, los siguientes objetivos:

  • Modificar el Código Civil para garantizar la protección de las víctimas.
  • Devolver la competencia de violencia de género a las Comunidades Autónomas.
  • Una mayor dotación de fondos (y más equitativa).
  • “Repartir entre las autonomías una cantidad adicional de 9,5 millones para programas de asistencia social, planes personalizados de apoyo a las víctimas de violencia de género y planes de apoyo a víctimas de acoso o de agresiones sexuales.” (cita literal del artículo anteriormente mencionado).
  • Un Pacto de Estado en materia de violencia de género con una dotación de 200 millones para el primer año.
  • Permitir que sean los servicios sociales quienes establezcan si hay casos de violencia de género, ya que en muchas ocasiones las víctimas no se atreven a denunciar y hasta ahora se requería que la víctima confirmase que quería formular una denuncia para que las autoridades pudiesen actuar.
  • Permitir que l@s hij@s de los maltratadores se abstengan de declarar en el juicio contra su progenitor.

Frente a esto, los grupos políticos más conservadores, como el Partido Popular o Ciudadanos, así como los colegios de juristas y algunos psicólog@s afirman que esta medida pone en peligro la presunción de inocencia de los acusados, así como sus garantías de defensa.

El número de víctimas sigue aumentando

Cartel de la conferencia “Ignacio Jáuregui Lobera: Psiquiatrización de la violencia de género: el papel de los Medios de Comunicación”. Fuente: Universidad Complutense de Madrid.

Hasta el 20 de agosto de este mismo año, el número de mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas en España llegó a 26. En 2017, 48 mujeres y 8 menores de edad fueron asesinad@s en casos de violencia de género. A todo esto hay que sumarle l@s 27 menores que quedaron huérfan@s en ese mismo periodo.

Otro dato que resulta alarmante es que, en 2017, el número de menores de edad víctimas de violencia de género protegidas aumentó en un 14,8 % con respecto al año anterior, mientras que el número de mujeres víctimas mayores de edad protegidas aumentó en algo menos del 10 %.

Aumentan también las denuncias

Los que aparecen en los medios no son los únicos casos de violencia de género. Solamente en España se pusieron, en 2017, 166 620 denuncias por este mismo motivo, una cifra que aumentó en un 16,4 % en relación con 2016.

De estas denuncias, aproximadamente un 60 % son interpuestas por las propias mujeres, mientras que el resto corresponden a las autoridades (el mismo cuerpo de la policía), los centros médicos o a personas cercanas a las víctimas.

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