Cuando las startups tecnológicas, como Airbnb, están revolucionando el mercado y todavía no tenemos medidas eficientes para regularlas.

Número de viviendas disponibles en Airbnb en Barcelona (izquierda) y en Madrid (derecha). Fuente de imagen: Sabemos digital.

Lo que empezó como una startup tecnológica creada por dos veinteañeros por la necesidad de pagar el alquiler de su casa, hoy en día es una multinacional que crea, sin querer, una de las mayores especulaciones en alquileres inmobiliarios en las grandes ciudades europeas. En este caso, las ciudades que más afectadas se están viendo son las españolas, donde no existe ningún tipo de regulación en lo que a alquileres respecta, a pesar de la gran crisis inmobiliaria que sufrió el país en el 2008. Las medidas adoptadas por aquel entonces solo regulan y controlan la compra-venta de inmuebles, pero no contemplan en ningún momento la demanda y oferta en materia de alquiler.

Éste es un problema que se está viendo muy reflejado en el abusivo precio de dichos alquileres. Alquileres que en Madrid o Barcelona han visto una subida a un nivel próximo al de Londres. Pisos de dos habitaciones a más de media hora de Madrid centro en transporte público los podemos encontrar por 1 200 euros sin gastos incluidos. En la zona tres de Londres, y a treinta minutos del centro en transporte público, el alquiler ronda los 1 500 sin gastos incluidos.

La gran diferencia es que Inglaterra tiene una subida en sus sueldos año tras año, que, aunque no sea considerablemente alta, va acorde con los precios de vida. Sin embargo, en España, la gran mayoría de sueldos llevan congelados años o las subidas son mínimas. Por lo tanto, en las grandes ciudades españolas se está encontrado un grave problema a la hora de encontrar una vivienda asequible.

Podríamos hablar de una época optimista si los salarios estuviesen al alza acorde con el precio del metro cuadrado, pero lo cierto es que no es el caso. Por eso, el mercado no ve con buenos ojos esta nueva especulación. Y es que, cuanto mayor es la parte del sueldo que se gasta en la vivienda, menor es la parte destinada al ocio, la comida u otros bienes de servicio.

Para que lo entendamos con datos: el precio del alquiler por media en España creció un 18,7 % en 2017, según datos que ofrece el portal Idealista. Mientras, el salario bruto, según el INE (Instituto Nacional de Estadística), aumentó un 0,1 % hasta los 22 806 euros anuales. Nos salen las cuentas, ¿verdad?

Si continuamos hablando de cifras, es cierto que hay una gran subida en compra-venta de viviendas, lo cual es un dato significativo que indica que aquella crisis del 2008 es tiempo pasado. Según el Informe anual  “Situación inmobiliaria en España 2018” realizado por BBVA Research, indica que en España se vendieron 521 846 viviendas, lo que supone un 15,8 % más que en el mismo periodo del año anterior. En este mismo informe también leemos que las previsiones para este año, 2018, indican que se realizarán cerca de 550 000 transacciones, lo que conllevará una revalorización de la vivienda en un 4,9 %.

Fuente de imagen: www.hogarmania.com.

Según los expertos, no podemos hablar de una burbuja inmobiliaria, en primer lugar porque las hipotecas están muy lejos de los valores del 2007. Otro dato significativo es que una parte de la población con un  poder adquisitivo mínimo se está replanteando la compra de un inmueble ante la inflación de los alquileres porque se pueden encontrar hipotecas de entre 400 y 500 euros al mes. Mientras, el alquiler medio de una habitación en una de las grandes urbes españolas ronda los 400 euros sin gastos y en zonas bastante alejadas del centro de la ciudad.

El modelo Airbnb no solo afecta a esta especulación de los alquileres, sino que hay tanta oferta de vivienda turística que está cambiando la forma de alquileres en ciudades como Sevilla. Así pues, en esta ciudad, donde hasta hace un año se realizaban contratos de viviendas para estudiantes, a día de hoy es casi imposible encontrar un inmueble de estas características. Además, el precio de los alquileres ha subido un 35 %.

Madrid y Barcelona están en la misma situación: la escasez de vivienda hace que los estudiantes decidan irse hacia las afueras de las ciudades para poder pagarse el alquiler, ya que un estudiante, por lo general, no puede permitirse pagar más de 350 euros por una habitación.

Otro de los frentes abiertos en el conflicto entre las ciudades y el modelo Airbnb son los vecinos, ya que, en muchas ocasiones, los vecinos de viviendas destinadas al alquiler turístico han tenido que recurrir a denunciar a los propietarios que ponen sus viviendas a disposición de este tipo de negocios y, en casos más extremos, se han visto obligados a abandonar sus inmuebles. Por este motivo, la administración ha empezado a considerar tomar medidas.

Con todo esto, estamos ante un cambio de la forma de vida, de hacer turismo y de compartir casa, e incluso vemos que han surgido nuevos modelos de empresa que, a día de hoy, ni siquiera las administraciones estatales ni las locales saben cómo legislar y controlar para el beneficio de todos. ¿O es que se nos ha olvidado ya la guerra de Uber en el Reino Unido?

Categories: Economía Noticias

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