Viena, la capital de Austria, es una ciudad de Europa Central con mucha historia y cultura.

Es muy turística y es conocida por ser la capital del país de Mozart, así como por sus palacios, parques y museos.

Su magnificencia y refinamiento le dan un aire muy distinguido respecto a otras ciudades europeas. Aquí tenéis una lista de las experiencias que hay que vivir en Viena obligatoriamente si queréis presumir de haberla visitado.

1-      Comer una tarta Sacher en el Hotel Sacher

Tarta Sacher. Fuente de imagen: www.inspiredcitizen.com

La tarta Sacher, hecha con bizcocho de chocolate, cobertura de chocolate y rellena de mermelada de albaricoque, fue ideada en 1832 por Franz Sacher. En 1876, su hijo abrió el Hotel Sacher en el centro de Viena, y sus herederos obtuvieron los derechos para comercializar el postre con el nombre original.

2-      Ver la Cripta Imperial de Viena

Cripta Imperial de Viena. Fuente de imagen: Panoramafotos.net.

Es la cripta en la que se encuentra el féretro de la archiconocida emperatriz Sissi. Contiene, además, alrededor de 140 sarcófagos más pertenecientes a miembros de la realeza y aristocracia del antiguo Imperio Austrohúngaro. Fue consagrada en 1632.

3-      Subirse a la noria del parque Prater

La noria del parque Prater. Fuente de imagen: disfrutaviena.

El Prater es considerado el parque de atracciones más antiguo del mundo todavía en funcionamiento, y se encuentra al este de la ciudad. Contiene multitud de atracciones para todos los gustos, pero su noria gigante, de 60 metros de altura, es, sin duda alguna, todo un emblema de la ciudad. Fue inaugurada en 1897 y sigue en marcha desde entonces.

4-      Palacio de Schönbrunn

Palacio de Schönbrunn. Fuente de imagen: www.foto-tw.de.

El Palacio de Schönburnn es conocido también como el Versalles vienés. Su construcción finalizó alrededor del año 1700, y fue ordenado por el emperador Leopoldo I para su hijo José I. Años más tarde, María Teresa de Habsburgo lo convertiría en residencia veraniega para su familia. Consiste en unos impresionantes jardines y un complejo de estructuras ostentosas que dejan boquiabiertos a todos sus visitantes.

5-      Disfrutar de un concierto de música clásica en la Ópera

Ópera de Viena. Fuente de imagen: www.mozart.co.at.

¿Qué sería Viena sin la historia de la música clásica? Por la ciudad es muy frecuente encontrar gente vestida de época que ofrece “descuentos” a los turistas, aunque es más recomendable adquirir entradas por internet anticipadamente si ya sabéis de antemano a qué concierto queréis asistir, ya que normalmente salen mejor de precio.

6-      Degustar el auténtico Schnitzel

Schnitzel. Fuente de imagen: phoenixandphoenix.net.

El Schnitzel es el plato más característico de la cocina austríaca. Consiste en un escalope de ternera de dimensiones generosas, generalmente acompañado de patatas asadas o de ensalada.

7-      Palacio Imperial de Hofburg

Palacio Imperial de Hofburg. Fuente de imagen: www.hofburg.com.

Su estructura actual es del siglo XIX, pero en realidad existe desde el siglo XIII. Es la residencia oficial del presidente del país, y alberga, además de salas de conciertos de música clásica, el museo de Sissi. Como curiosidad, deberéis saber que su magnífico balcón fue el sitio en el que Hitler anunció la anexión de Austria a la Alemania nazi en 1938.

8-      Palacio Belvedere

Palacio Belvedere. Fuente de imagen: belvedere.at.

Es un conjunto de palacios de estilo barroco, dos convertidos en dos museos y un tercero, que actualmente es un hotel. Se construyó a inicios del siglo XVIII para Eugenio de Saboya, y más tarde fue adquirido por la emperatriz María Teresa. Se encuentra en el centro de la ciudad, es de fácil acceso y sus impresionantes vistas con sus jardines son sin duda algo imprescindible.

9-      Monumento a los Héroes del Ejército Rojo

Monumento a los Héroes del Ejército Rojo. Foto de Thomas Ledl publicada en Wikipedia.

Como curiosidad histórica, este es un punto interesante de Viena. Fue inaugurado en 1945 y conmemora a los 17.000 soldados soviéticos caídos durante la Ofensiva de Viena de abril de ese mismo año. Tras este evento, Viena pasó a manos del control soviético. Pocos saben que Viena quedó dividida en cuatro partes tras la Segunda Guerra Mundial, al igual que Berlín, y que no fue hasta 1955 cuando volvió a ser la capital de Austria.

 

Estos son, en resumen, algunos de los puntos más importantes y destacados de Viena. La capital austríaca es una ciudad imprescindible para los amantes de la historia, el arte y la música.

¿Os animáis a visitarla? ¿Habéis estado y nos queréis contar vuestra experiencia?

Podéis hacerlo por redes sociales, dejándonos un comentario a continuación o enviándonos un correo electrónico a lapalabrapurpura@gmail.com.

Categories: Viajes

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