Fuente de imagen: Ilustración de Anjali Mehta para FERA (fera.com.ar).

¿Alguna vez nos pusimos a pensar desde cuando decir “hacés esto como niña” es un insulto?

¿Hace cuánto ser y hacer cosas como niña se convirtió en algo malo?

Grandes niñas valientes, como Mérida de Disney, hacen frente a los problemas que las aquejan por ser mujeres. En las calles, en las escuelas y en las fiestas.

Preadolescentes que eligen no hacerse las dormidas frente a la realidad que viven, y hablan a viva voz y discuten y preguntan y proponen.

La adolescencia es, en sí, una etapa de cuestionamientos a una misma y al status quo, pero es difícil hallar jóvenes que hagan esto público y que se involucren en luchas colectivas; sobre todo en comunidades pequeñas, donde el ojo está puesto en la crítica que no siempre es constructiva.

Tras una charla con tres niñas preadolescentes, surgieron cosas maravillosas. Saberse feministas tiene un impacto gigante en sus vida: se valoran, están seguras de lo que quieren, se apoyan entre ellas. Escucharlas es motivante, esperanzador y algo que llena de energía a cualquiera.

A. (resguardaremos sus identidades), de 14 años, nos decía: “Cuando tenía 12 comencé a informarme sobre feminismo gracias a mis hermanas y a las redes sociales; eso hizo que me de cuenta que el mundo es verdaderamente injusto con las mujeres, e hizo que me replantee un montón de cosas. Ser feminista implica deconstruirse y cambiar la manera de pensar sobre casi todo, es un proceso largo y difícil. Yo intento hacerlo día a día desde lo más simple. Como cuando estoy con mis amigas, intento no hablar mal de otras chicas por sus decisiones o acciones, cosa muy común en ciudades chicas como en la que vivo”

J., de 13 años, cuenta que: “hay que informarse, escuchar nuevas ideas y crear las propias, cuestionarse lo que nos dicen “desde arriba”, entender que alguien más necesita la ayuda que desde cualquier ámbito podemos dar, y querer generar un lugar más sano y justo para todos y todas”.

Cuando les consulté sobre cómo se sienten viviéndose feministas, la conclusión fue EMPODERADAS.

“Me siento muy cómoda, la reacción de los demás no influye en mi pensamiento y estoy dispuesta a seguir luchando”, afirma JP, de 13 años.

“Me siento bien y segura de mí misma, en parte gracias al feminismo. Hace dos años podía pasar horas llorando por lo que otros pensaran o dijeran sobre mí, y ahora sinceramente no me importa, aprendí a valorarme y amarme. Aprendí a pensar en mi misma por mi cuenta”, dice, orgullosa, A.

“Al principio me daba miedo lo que podían decir u opinar de mí, pero después de un tiempo pude superarlo y no darle importancia. Creo que gracias al feminismo soy una mejor persona, me siento mucho mejor conmigo misma, estoy más segura y me hace bien saber que, sin importar donde estoy, puedo hacer mi lucha. Y que cuando yo necesite la ayuda de mis compañeras, van a estar para sostenerme”, concluye J. con una fuerza que me deja con lágrimas en los ojos.

Fuente de imagen: Ilustración de Jéssica Fernández encontrada en la cuenta de Instagram @illustrated.doris.

Las tres coinciden en que si bien es una camino de construcción largo, tienen familias y amigas que las acompañan y apoyan, y que eso hace mucho más fácil el descubrimiento.

Ellas nos demuestran que la fuerza sale de adentro, que las ganas no tienen género, que los mandatos se pueden romper a fuerza de glitter y amistades. Que cuestionarse hace bien, que cambiar el mundo es posible y que el futuro ya llegó.

Ser niña es tener una fuerza imparable, es ser en todo momento ganas y corazón.

Ser niña es querer cambiar lo que hace daño, con amigas, con risas, con abrazos.

Ser niña es completamente maravilloso.

Seamos niñas siempre, hagamos cosas de niñas, luchemos como niñas.

Seamos imparables.

Categories: Feminismo Opinión

2 Comments

Lucha como una niña

  1. Nuestra vida es resiliencia siempre. Sororidad, hermanas, nunca estuvimos solas, no lo estamos y nunca más vamos a estarlo. La revolución será feminista o no será, de camino a casa quiero ser libre no la putita de buen orto, BASTA, no nos callan más. GB

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