Las denuncias por el terrible maltrato que sufren las gallinas ponedoras a diario empiezan a dar sus frutos.

Gallinas en jaulas. Fuente de imagen: Europa Press.

Atrocidades en la granja

Las organizaciones animalistas, como Anima Naturalis, llevan años denunciando las condiciones infames por las que pasan las gallinas ponedoras, especialmente las enjauladas. Dichas gallinas vivirán, a lo largo de toda su vida, en un espacio diminuto, que compartirán con otros ejemplares y en el que no podrán ni desplegar sus alas ni adoptar la postura adecuada para el descanso. Tampoco verán la luz del día, ni podrán disfrutar de baños de barro o picotear, actividades que realizan habitualmente las gallinas en libertad.

Por si esto fuera poco, en la industria avícola se dan muchas otras prácticas atroces, como el recorte de pico sin anestesia, para evitar que las gallinas se lastimen las unas a las otras por el malestar que sienten, o el drástico final de los pollitos machos, descartados al nacer. Estos pollitos, que no producen huevos y no son útiles para la industria cárnica, son triturados vivos a los pocos minutos de vida.

Por el fin de las gallinas enjauladas

Actualmente, una norma de la UE obliga al etiquetado individual de cada huevo para consumo humano en el territorio comunitario. Se trata de un código cuyo primer número indica el tipo de cría. Así pues, el 0 es para las gallinas criadas al aire libre y alimentadas con productos ecológicos. El 1 es para las gallinas criadas al aire libre pero con una alimentación no ecológica. El 2 es para aquellas gallinas que se crían en suelo pero no disfrutan del aire libre. Y el 3 es para las menos afortunadas, las gallinas enjauladas. Sin embargo, algunas marcas, como la catalana Roig, tras el descontento de organizaciones locales por publicidad engañosa, ha creado una categoría a medida, entre la 1 y la 2. Los huevos en esta zona de nadie no pueden pertenecen a la categoría 1 porque, según la empresa, sus gallinas disfrutan de algunos privilegios de las gallinas tipo 1, pero a estas no les pueden ofrecer el espacio físico que exige la normativa para dicha categoría.

Pollitos a punto de ser triturados. Fuente de imagen: Público.es

Por suerte, y a base de sacar a la luz prácticas como las mencionadas más arriba, la la concienciación de la sociedad por la vida animal y el medio ambiente crecen. Esto se manifiesta en el hecho que, en los últimos meses, varias empresas han anunciado que dejarán de vender o usar huevos obtenidos a partir de gallinas enjauladas. Un ejemplo lo encontramos en la cadena de supermercados de origen alemán Lidl que, desde el pasado mes de enero, es la primera en España que ya no comercializa huevos de gallinas criadas en jaulas. Otros gigantes empresariales, como El Corte Inglés o Mercadona, no podrán proceder a la implementación total de esta medida hasta el 2025 y el 2023, respectivamente.

Por otro lado, el Pacma tiene previsto pedir desde instancias europeas la prohibición de la venta de huevos de gallinas criadas en jaulas en España. Se seguiría así el ejemplo de Francia, que se ha marcado como fecha límite el año 2022. Para este año, no será posible en la República Francesa comprar huevos procedentes de aves enjauladas. En la misma línea, Igualdad Animal, organización internacional dedicada a la defensa de los animales, ha empezado una petición para que DIA, grupo de distribución español, elimine los huevos de jaula. También se dan iniciativas en otros sectores, como la del banco ético Triodos Bank, que promueve el consumo de huevos respetuosos con el entorno mediante la concesión de crédito a empresas productoras de huevos del tipo 0.

Un poco de luz (del día)

Gallinas en libertad. Fuente de imagen: www.omlet.us

Todas estas propuestas y medidas responden a una demanda real de la población, y no son solo fruto de la presión animalista. Así se refleja en los datos. Según un artículo del rotativo La Vanguardia de finales de 2017, un 94 % de los españoles considera importante proteger a los animales de granja. Y según datos de 2017 del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente de España, ya un 13 % del consumo de huevos procedía de métodos alternativos a las jaulas. Parece ser pues que la población está interesada en reinventar la alimentación tradicional y se ha vuelto más concienciada con el bienestar animal y el medio ambiente.

A pesar de todos estos avances, las asociaciones animalistas promulgan que la forma más segura de no estar participando del maltrato animal es evitar el consumo de huevos. Para ello, promueven el uso de alimentos alternativos que aporten los mismos nutrientes.

Categories: Noticias Salud

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