Miles de ciudadanos caribeños en Gran Bretaña están afectados por las políticas conservadoras del gobierno de May y se convierten, de nuevo, en ciudadanos de segunda

El Empire Windrush, uno de los primeros barcos en llegar a suelo británico con mano de obra caribeña. Fuente de imagen: www.echo-news.co.uk

Tras la Segunda Guerra Mundial, Gran Bretaña quedó devastada por la guerra, de modo que servicios como la sanidad o el transporte de ferrocarril se vieron duramente afectados, pues no había suficientes personas para cubrir los puestos de trabajo ofertados.

Esta generación es conocida en las islas como la generación Windrush, en honor al Empire Wondrush, el primer barco que ancló en el puerto de Tilbury Docks, Essex, en junio de 1948, con ciudadanos caribeños a bordo, en especial de países como Jamaica y Trinidad, así como de otros orígenes, con el fin de reconstruir el país.

Dos de los servicios más beneficiados, al menos en el sureste del país, fueron el NHS (Servicio de salud nacional) y el TFL (Transport for London, la empresa que gestiona los servicios del metro y los trenes de cercanías de la capital), pero también el servicio de correos, las cantinas o la compañía de autobuses, que necesitaba conductores urgentemente.

Los entresijos de la ley

A estos ciudadanos que venían de países de la Commonwealth (que se traduce como “Mancomunidad [Británica] de naciones”, y que hace referencia al conjunto de países que estaban bajo poder británico por ser antiguas colonias) se les ofreció en su momento la ciudadanía británica, de acuerdo con el British Nationality Act(Acta de Nacionalidad Británica) de 1948.

Esta ley es “un acta para proveer de la nacionalidad y la ciudadanía británicas y de las colonias por temas relacionados con los siguientes asuntos”, según el texto de dicha ley. Entre estos asuntos podemos destacar: nacimiento, registro de ciudadanía para individuos de la Commonwealth, registro por descendencia o naturalización de ciudadanos no británicos.

Cabe decir que, si traducimos el término Commonwealth de manera literal, éste significa “riqueza común”, cuando lo que indica, en realidad, es que los países de dicha unión están bajo la sombra de la metrópolis. Una idea que sigue presente en la actualidad, y una muestra más de la complejidad de la semántica británica en lo que a política internacional respecta.

La realidad era muy diferente a lo que les habían prometido

Muchos llegaron con la promesa de que se les consideraría británicos, pero la realidad a la que se enfrentaban era muy distinta. Era una época en la que incluso a sus vecinos irlandeses, que, según la ley mencionada anteriormente, sí que contaban con la nacionalidad británica, se les consideraba extranjeros.

Gran Bretaña era un país arrasado por la guerra en el que probablemente se mezclaban su odio hacia lo extranjero (por la destrucción del país debido a los bombardeos) con el temor a lo desconocido, pues en aquella época el analfabetismo era alto, y, con ello, el racismo.

La generación del Windrush en Gran Bretaña. Fuente de imagen: http://afroeurope.blogspot.co.uk.

Las cifras en la actualidad

Este país, en el que actualmente el 8% de la población es de origen inmigrante, con India y Polonia como países emisores a la cabeza, ha sido tradicionalmente un país receptor. No obstante, el racismo ha aumentado a unos niveles alarmantes desde los años 80 y 90, momento en que el mensaje conservador de que la inmigración suponía una amenaza para los trabajos de los nativos británicos empezó a hacer mella en la sociedad.

El gobierno conservador actual, liderado por Theresa May, hizo saber a más de un centenar de personas pertenecientes a la generación Windrush (es decir, aquellos ciudadanos caribeños que llegaron a las costas británicas entre 1948 y 1971 para trabajar, y que consideraban a las islas como la “Madre Patria”) que serían deportados, pues se consideraba que estaban en situación irregular en el país.

Tal y como recoge el diario Independent, basándose en datos del Observatorio de Migración de la Universisad de Oxford, de algo más de un millón que llegaron entre 1948 y 1973, unas 50.000 personas residen aún en Reino Unido sin haber regularizado su estatus migratorio, lo que pone trabas a la hora de acceder a un trabajo o a un tratamiento en el NHS.

Algunos se dieron cuenta de esto en momentos críticos. Por ejemplo, a  Albert Thompson, tras ser diagnosticado un cáncer, se le comunicó que no le podrían tratar a menos que no presentase un pasaporte británico, si no pagaba una suma de 54.000 libras esterlinas.

Otros perdieron su trabajo. Por ejemplo, Michael Braithwaite, quien llegó al país en los 60 y que trabajaba como asistente en necesidades especiales en un colegio, fue despedido debido a que no tenía una tarjeta de identidad biométrica actualizada. En un artículo de the Guardian, Braithwaite comenta que nunca había solicitado un pasaporte británico y declaró “porque pensaba que éramos británicos”, ya que se le había concedido automáticamente el derecho a permanecer en el país por haber llegado antes de 1973.

No obstante, tal y como se menciona en el artículo destacado, desde 2013, el gobierno de May ha obligado a los arrendadores, al NHS y a los centros de contratación, como los Job Centres, a llevar a cabo una revisión de la documentación, lo que supone un problema para aquellos que no tienen los papeles que acreditan su derecho a permanecer en regla.

Las quejas no se han hecho esperar

Ya son varios los representantes de países caribeños, como el primer ministro jamaicano, que destacaron, a mediados de abril, la aportación de sus conciudadanos para reconstruir el Reino Unido y que han exigido a Theresa May que solucione el problema, a lo que ésta ha respondido que lamenta mucho los problemas y la ansiedad causada en estos ciudadanos.

Tal y como recoge la agencia Reuters, a algunas de estas personas consideradas erróneamente inmigrantes ilegales se las ha detenido y amenazado con deportarlas.

La ministra de inmigración, Caroline Nokes, escribió a los ministros y embajadores caribeños que querían “asegurarles que no se producirán detenciones a la hora de ayudar a estos ciudadanos a conseguir su documentación”.

Sin embargo, hubo una confusión acerca de si ya se había producido alguna deportación. Fue David Lammy, representante del Partido Laborista, quien ya había denunciado en la Cámara de los Lores el asunto, quien afirmó vía Twitter que una mujer le había comunicado que su hijo estaba a punto de ser deportado esa semana.

Con vistas al futuro

Control de pasaportes en un aeropuerto británico. Fuente de imagen: IBTimes UK.

Mientras que los representantes de los países caribeños exigen soluciones y compasión hacia sus conciudadanos, y el gobierno conservador de Theresa May está tratando de estrechar lazos con sus antiguas colonias para darle mayor importancia al comercio entre los países de la Commonwealth tras el Brexit, los controles migratorios son cada vez más frecuentes en los negocios.

Algunas acciones rutinarias como alquilar una vivienda o abrir una cuenta bancaria son cada vez más complejas tras la votación en el referéndum del año pasado debido a la cantidad de trabas puestas a los foráneos, sin especial hincapié en su procedencia.

Con el fin de ganar votantes en los sectores más conservadores, el gobierno está tratando de reducir de manera considerable de la tasa de inmigración neta (diferencia entre inmigración entrante y saliente), sin hacer distinciones entre inmigración legal (ciudadanos con pasaporte europeo, en su mayoría, y que se supone que tienen el derecho a moverse libremente por el continente) o ilegal (es decir, gente que, o bien ha entrado de manera ilegal, o bien ha permanecido en el país pese a que su visado ha expirado).

Por un lado, hay quien considera que los extranjeros son una amenaza al tipo de vida típico de la isla. Por el otro, con el ritmo al que crece la economía, gracias en parte a que los extranjeros desempeñan actividades para las que los británicos consideran están demasiado preparados, se necesitarán cada vez más trabajadores de fuera para cubrir las demandas del mercado.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.