¿Hasta qué punto censurar un comentario en una red social es propio de un país democrático?

Veinte segundos de tu vida es el tiempo que tardas en teclear algo más de ciento cuarenta caracteres en tu teléfono móvil y enviarlo a una red social. Esto puede llegar a suponer una condena entre rejas de entre tres y cinco años. Una locura, ¿verdad? Así es la España del siglo XXI, así es la quinta potencia de la Unión Europea en lo que a economía se refiere. Pero, ¿podemos situar a España cerca del pódium en lo que a derechos ciudadanos y de libertad de expresión se refiere?

Amnistía Internacional denunció el pasado 22 de febrero que España ha experimentado un retroceso en la libertad de expresión inquietante, y así lo documentó en el informe anual donde la ONG analiza la situación de 159 países. En este informe se pone de manifiesto lo siguiente: “Se restringió desproporcionadamente el derecho a la libertad de expresión y el derecho de reunión pacífica. Decenas de personas fueron procesadas por ‘enaltecimiento del terrorismo’ y ‘humillación a las víctimas’ en redes sociales”. Este mismo informe también hace referencia a “la fuerza excesiva utilizada contra manifestantes, a los desalojos hipotecarios y al número menos de refugiados acogidos”.

Pero centrémonos en la parte de las condenas y procedimientos judiciales contra aquellos usuarios de redes sociales que un día tuvieron la osadía de hacer una mala broma, o una canción poco acertada.

Todo comenzó allá por principios del 2016, en una plaza del barrio de Tetuán de Madrid, con el recién estrenado gobierno de Manuela Carmena. En la plaza se realizaban diferentes actuaciones para celebrar los carnavales en la ciudad. La obra de la discordia era “La Bruja y don Cristóbal”, representada con títeres, forma parte del antiguo género de los Títeres de Cachiporras.  Al finalizar la función, los representantes sacaron la pancarta que decía “Gora Alka- Eta”, por lo que unos padres que habían decidido llevar a sus hijos a ver la función decidieron alertar a la policía por el mensaje de dicha pancarta. La policía no dejó a estos artistas ni terminar la función, sino que fueron detenidos y acusados de enaltecimiento de terrorismo, cargo recogido por el  artículo 578 del Código Penal Español y que sanciona a quien enaltezca o justifique por cualquier medio de expresión pública o difusión a quienes participen o hayan participado en actos terroristas o que realicen actos humillantes para las víctimas del terrorismo.

Los días posteriores a la noticia todos los partidos políticos de la Comunidad de Madrid tomaron partido en dicho tema y condenaron el significado de la pancarta, así como lo poco acertado que estuvo en la obra. Ahora Madrid y la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, dejaron claro que no era un contenido infantil de la obra, pero añadieron que no era necesaria la actuación policial y la consiguiente condena.

Los titiriteros pasaron cinco días en la cárcel y fueron condenados a realizar comparecencias diarias en el juzgado más próximo a su domicilio y a una retirada del pasaporte, por lo que no podían salir del territorio nacional.

Un año después quedó archivada su causa. Para entonces España ya estaba sumida en un riesgo monumental donde empezaba a quebrantarse su libertad de expresión.

No hagas bromas ni comentarios en Twitter, ya que pueden suponer un año y medio de cárcel e incluso arruinarte la vida

Primero fue Alfredo Ramírez, el primer tuitero encarcelado por ensalzamiento de la banda ETA o los GRAPO en su perfil personal de Twitter, y que incluso tiene una sentencia dictada por la Audiencia Nacional y confirmada por el Tribunal Supremo. Ramírez expresó su opinión personal y política referente a este tema, tan delicado en la sociedad española, tras su salida de prisión.

Poco después, la protagonista era Cassandra Vera, una tuitera murciana que fue condenada a un año de prisión por la publicación, en su cuenta personal, de 13 comentarios en los cuales se burlaba sobre el asesinato a manos de ETA en 1973 de Luis Carrero Blanco, presidente del Gobierno con el dictador Francisco Franco.  Fue condenada a un año de prisión y siete de inhabilitación absoluta por un delito de enaltecimiento del terrorismo en su modalidad de humillación a las víctimas.

Para la joven estudiante esta condena implicó tener antecedentes penales, perder el derecho a beca y a presentarse a unas oposiciones para ser profesora. “Me han arruinado la vida”, tuiteó en el momento de conocer la sentencia.

Un año después de los hechos, el Tribunal Supremo ha absuelto a Vera, ya que la considera una sentencia desproporcionada. Poco después de saber la noticia, tuiteaba: “Muy contenta a nivel personal por el fin de un calvario judicial por el que nadie debería pasar. Pero muy preocupada por otras condenas como la de Valtonyc y otros raperos y tuiteros. Sigamos luchando por la libertad de expresión para todos”.

Otro caso también conocido fue el del vocalista de la banda Def con Dos, César Augusto Montaña Lehman, más conocido como “César Strawberry”, condenado por la publicación de seis tuits y un retuit entre 2013 y 2014.

Durante el juicio, Strawberry explicó el sentido de cada uno de los comentarios que realizó: “He utilizado el humor, el sarcasmo, la ironía para tratar de desconcertar y hacer pensar más allá de los dogmas políticos y religiosos que se nos inculcan desde pequeño (…) contra el centro comercial cultural que nos quiere inculcar el sistema. No defiendo el terrorismo, jamás en la vida lo he hecho, ni lo haré”.

Cuidado en los escenarios, el Estado español te perseguirá si no eres de Taburete (banda formada por el hijo de Bárcenas)

Tres años y medio de cárcel para el rapero Valtonyc, así lo confirmó la Sala Segunda del Tribunal Supremo, por injurias a la corona y enaltecimiento al terrorismo en sus canciones publicadas en Internet.

La sentencia considera que las canciones incluyen expresiones “en apoyo y alabanza” a las organizaciones terroristas Grapo y ETA, así como frases injuriosas contra el Rey y sus familiares, además de amenazas contra el presidente de la entidad españolista Círculo Balear, Jorge Campos. Los magistrados rechazan los argumentos presentados por Valtonyc en su recurso, en el que expuso que actuó amparado por su derecho a la libertad de expresión y a la creación artística. Defendió además que el rap es un tipo de música con letras “extremas, provocadoras, alegóricas y simbólicas”.

Pero España no tiene límites en lo que a censura se refiere, o al menos no es lo que está demostrando con todos y cada uno de los hechos relatados anteriormente. Lo más asombroso es que la propia Constitución Española reconoce y protege como derecho fundamental la Libertad de Expresión en su artículo número 20, donde, en su primer punto, dicta: “Se reconoce y protege los derechos  a expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción”.

Ahora, querido lector, te dejo reflexionando acerca de si España está vulnerando su propia constitución y si es un país que está progresando o si va en retroceso.

Categories: Política Sociedad

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