Las elecciones rusas dejan a Europa expectante

Mujer frente a un cartel con los candidatos a las elecciones rusas. Fuente de imagen: SERGEI ILNITSKY, Agencia EFE.

Cuando se habla de democracia, Rusia no es exactamente el primer país en el que la gente acostumbra a pensar. Es una nación que históricamente se ha caracterizado más por su tiranía y opresión a ojos de la sociedad occidental, desde la época de los zares, pasando por el periodo comunista e incluso los últimos años, que por la libertad de expresión y elección de la ciudadanía. La ironía es muy caprichosa, y esta vez le toca a Rusia decidir si quiere que Vladímir Putin sea su presidente por otro mandato completo; es decir, otros seis años enteros.

¿Guerra fría?

Estas elecciones llegan en un momento de tensión diplomática especial entre Rusia y otra gran potencia europea: el Reino Unido. Recordemos que, a inicios de mes de marzo, 23 diplomáticos rusos fueron expulsados a raíz del envenenamiento de un ex-espía ruso en el Reino Unido y de su hija. Sergei Skripal, el exespía, había trabajado para el gobierno británico suministrando información sobre los servicios de inteligencia rusos, y después de pasar cuatro años en prisión, fue liberado por Moscú y pidió asilo en Inglaterra, donde vivía con su hija. A pesar de esto, seguía siendo visto por el Kremlin como un gran enemigo para la madre patria.

Los rusos eligen hoy presidente de la Federación, es decir, jefe de estado, que según la constitución del país es parte de la estructura bicéfala (junto al primer ministro) que toma las riendas del poder ejecutivo. Dicho de otro modo, en Rusia el jefe de estado no es una figura neutral como en muchos otros países, sino que colabora activamente en la gestión del Estado y es, además, el supremo comandante de las Fuerzas Armadas. Actualmente, dicho cargo lo ocupa Vladímir Putin desde mayo de 2012 (quien acaba ahora su legítimo mandato de 6 años), pero recordemos que no es esta la primera vez que Putin entró en el gobierno ruso.

¿Quién es Vladimir Putin?

Vladimir Putin, actual Presidente de Rusia y uno de los potenciales candidatos en las nuevas elecciones. Fuente de imagen: Slate.

Vladímir Putin empezó su carrera como presidente de la Federación después de la inesperada renuncia de Borís Yeltsin el 31 de diciembre de 1999. Por aquel entonces, Putin era primer ministro, y tomó el cargo de presidente interino siguiendo lo que dicta la constitución del país; cargo que ratificó después de las elecciones de marzo de 2000. Se mantuvo en la misma posición durante el máximo permitido de dos mandatos consecutivos, que por aquel entonces tenían una duración máxima de cuatro años cada uno, hasta que pasó a un “segundo plano” como primer ministro con Medvédev como presidente, en 2008. Durante este año el senado aprobó la extensión de años de mandato de cuatro a seis, por lo que cuando Putin fue reelegido como presidente de la Federación en 2012, ya lo podía ser durante los próximos seis años e incluso otros seis consecutivos, si saliera vencedor en las elecciones de hoy.

Según la ley rusa, el candidato a Presidente debe resultar vencedor con mayoría absoluta; de no ser así, se debe llevar a cabo una segunda ronda tres semanas más tarde. Si bien otros siete candidatos además de Putin se presentan para ser elegidos, las encuestas dan como vencedor al que fuera ya presidente. Parece que la población rusa, que ya conoce bien y de primera mano cómo es vivir bajo el mandato de Putin, no quiere conocer otras opciones. El actual presidente y candidato bien lo sabe, y aprovecha la situación para sacar a relucir con orgullo el “éxito” de la anexión de Crimea a Rusia en 2014, siempre bajo su mandato como supremo comandante de las Fuerzas Armadas.

Hay que analizar la historia de Rusia para entender por quién votan

¿Pero por qué todo este apoyo popular? Recordemos que la historia de Rusia, políticamente hablando, es muy irregular, y la mayoría de la población con derecho a voto  ha vivido en la época comunista o prácticamente ha conocido sólo el mandato de Putin, ya que Yeltsin, que estuvo al cargo entre 1991 y 1999, perdió enormemente su popularidad debido a la crisis que vivió el país durante los años 90. Hay que tener en mente que la idiosincrasia de la sociedad rusa y sus valores son algo especial e inesperado, y a ojos de la gran mayoría del pueblo ruso, Putin es el salvador de la madre patria. Ha prometido, a cambio de una lealtad incondicional, el resurgimiento de la gran nación rusa, y desde el año 2000 es él quien, de un modo u otro, toma las riendas del país ininterrumpidamente.

No obstante, esta vez ha habido alguien que ha intentado hacer sombra al invencible magnate ruso. Su nombre: Alexéi Navalny. Navalny es un hombre de negocios ruso que descubrió una trama de corrupción e irregularidades en grandes empresas rusas, por lo que empezó a escribir un blog al respecto que rápidamente ganó popularidad en un sector de la población rusa. Después de abanderar cibernéticamente la lucha contra la corrupción, decidió pasar oficialmente a la política; en 2013 se presentó a las elecciones de alcalde a Moscú. El Kremlin, por supuesto, intentó impedirlo a toda costa poniendo mil trabas y censurando su campaña política, pero aún así consiguió un 27% de votos.

Putin vs. Navalny

Navalny, candidato opositor a las elecciones rusas de 2018. Fuente de imagen: Evgeny Feldman.

Para las elecciones de 2018, en las que Navalny también se presentó, propuso una serie de reformas que encendieron la ira de Putin y de sus socios; en especial, el impuesto a los oligarcas, que obligaría a las grandes empresas estatales (privatizadas después de la caída del comunismo) a pagar una gran cantidad de dinero en impuestos. Acusó al gobierno ruso de haberse convertido en un poder autoritario y de estar todavía anclado en el pasado.

Su candidatura, como era de esperar, fue rechazada y vetada por la comisión electoral rusa con el pretexto de una supuesta acusación por fraude, así que el candidato que podía potencialmente unir fuerzas de la oposición al actual presidente defiende ahora un boicot a las elecciones. Una vez derrocado el principal enemigo, el problema al que se enfrentaría ahora Putin sería la abstención.

Aun así todo parece indicar que nada va a cambiar en el panorama político ruso. Las encuestas dan como vencedor a Putin con un 70% de votos, y con una participación también del 70%, por lo que quedaría un 10% que sería repartido entre los siete candidatos restantes. Aparentemente, el coloso defensor de la gran Rusia no va a perder su posición, y la ciudadanía lo va a seguir ciegamente allí donde los lleve.

Categories: Acontecimientos

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