Desde pequeños nos inculcan que hay que ser sinceros, no mentir, pero en España la verdad es muy relativa. Todo cambia en función de con quien hables. Cuando se habla de política o de historia siempre hay cinco mil versiones de todo, y lo cierto es que la libertad de expresión no existe, pues todo el mundo “dice la verdad”, su verdad, que además tratan de imponer a los demás, y no sólo no aceptan la tuya sino que encima te tiran piedras como oses abrir la boca.

Cuando se tratan temas peliagudos como la historia franquista parece que nadie quiere analizar el pasado, porque eso levanta ampollas y eso, según algunos, no es necesario, pues “el pasado pasado es”. Todo ello a pesar de que algunos carcas prefieran tratar de tapar sus acciones y fingir que no tienen consecuencias para nadie, pero hay otros miles de ciudadanos que se están cansando de que el país vuelva a tropezar con la misma piedra y que el gobierno castigue a quienes le avisan de que no va por el buen camino.

En ocasiones no queda otra que camuflar las ideas no políticamente correctas entre chistes para pasar así más desapercibido, pero no deja de ser irritante que en pleno siglo XXI no podamos hacer pleno uso de nuestra libertad de expresión en redes sociales. Una libertad de expresión de la que nos están privando, incluso con penas de prisión.

Esto es lo que le ha pasado a una joven estudiante de historia que, tras publicar una serie de chistes “desafortunados”, lo que es lo mismo, políticamente incorrectos, que molestan, en la red social twitter sobre el asesinato por parte de ETA de Carrero Blanco, se ha visto sentada en el banquillo y podría acabar pasando 18 meses entre rejas.

Además, la joven podría ver su vida arruinada completamente, pues en España se requiere un certificado de antecedentes penales para casi todo, y mientras creíamos que este tipo de actos ya no eran castigados por la ley tras pasar a vivir en una democracia, la “ley mordaza” del señor Rajoy ha hecho que el país pierda uno de los pilares de la existencia de una democracia real, que es la libertad, una libertad que se ha quebrado por todos lados.

Lo único para que sirve dicha ley es para equiparar delitos de asesinato o pederastia a los de libertad de expresión, de modo que si a una persona (sin antecedentes previos) le condenan a más de un año de cárcel, pueden cómo su vida se va al traste. ¿En serio creen los ministros del gobierno que es lo mismo criticar al gobierno, a la dictadura o a la monarquía que asesinar a alguien o agredir a una persona menor de edad sexualmente?

Con dicho certificado de antecedentes de los que no se va a poder deshacer ni convirtiéndose en monja, la chica vería como le podrían retirar la beca de estudios, sin la cual no puede continuar su educación (también gracias a Rajoy y a sus compadres), e incluso podrían prohibirle ejercer de maestra.

De hecho, esto no es de extrañar, pues es una manera más que tienen los represores de alejar de las aulas a sus opositores por considerarlos una amenaza para las futuras generaciones. ¿Nadie más lo ve como propio de la época franquista? ¿A qué esperan las instituciones internacionales para sancionar (o al menos llamarle la atención) al gobierno de Rajoy?

Por desgracia parece no ser el único caso de personas que han visto cómo esta ley ha cambiado sus vidas, y las que no, se cuidan mucho de no abrir la boca, por si acaso. De hecho, esta semana nos enteramos de otro caso, uno más de los muchos que se dan y de los pocos que se publican en los medios de comunicación.

Hablamos del cantante César Strawberry, del grupo Def con Dos, quien fue condenado por el Tribunal Supremo a un año de prisión por supuesto enaltecimiento del terrorismo (a pesar de haber sido absuelto por la Audiencia Nacional por el mismo caso) tras publicar, también en twitter, una serie de comentarios sobre Esperanza Aguirre o Carrero Blanco, como “El fascismo de Aguirre me hace añorar hasta los Grapo”, o “Cuántos deberían seguir el vuelo de Carrero Blanco”, que aunque desafortunados no merecen tal castigo.

El cantante César Strawberry en una intervención en el programa Al Rojo Vivo de La Sexta junto a una imagen de uno de sus twits.

Desde el exilio, escogido, viendo la situación, sólo cabe esperar que la población recapacite y que cuando les toque ir a votar, se acuerden de César, de la joven estudiante, y de todas las víctimas de la represión franquista y peperista, que no son pocas, aunque, para no apartarse de lo que es costumbre, como es normal en España, no interese hablar del tema.

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