Cambio hacia la derecha

Theresa May junto a miembros de su partido en el Parlamento británico

En un momento en que parece que la derecha va ganando posiciones en medio mundo (EEUU, Francia, Alemania, Dinamarca, España, Reino Unido…) el Tribunal Superior británico anunciaba que se le podría exigir a la primera ministra, Theresa May, que es como una versión actual, que no moderna, de Margaret Tatcher, obtener el apoyo del Ejecutivo para poner en marcha su plan de aprobar la ley 50, es decir, las negociaciones con Europa para salir de la UE, eso sí, sin rasguños, o eso es al menos lo que pretenden.

En los últimos meses, May se reunía con dirigentes de distintos países con los que les conviene mantener acuerdos por en materia económica, como puede see EEUU o los países del golfo, o migratoria, como Polonia o India, que es además antigua colonia británica.

El Parlamento ha hablado

Las últimas noticias que nos llegan a los londinenses de Winchester es que, al parecer, May habría cedido a

Un hombre con una pancarta que dice “el artículo 50 es una carta de suicidio”.

las presiones de algunas personas de su propio partido y de diputados de otros partidos para que publicara la hoja de ruta que pretendería aplicar en las negociaciones con Bruselas, que quiere comenzar cuanto antes, a cambio, eso sí, de obtener el respaldo del Parlamento para salir adelante.

El Parlamento tendría así más tiempo de valorar si May necesitaría de apoyo de la cámara para poner en marcha la artillería y las negociaciones con el resto del continente, algo a lo que ella misma se negaba hace unas semanas, pues consideraba que era una decisión que ya se había tomado en el referendum.

Esperanzas

Ante la decisión, se han visto protestas en frente de Winchester, o sea, el Parlamento británico, con gente disfrazada de jueces con pancartas como esta pidiendo que se respete la soberanía británica y, en resumen, la decisión que el pueblo tomó en verano.

Una pancarta por el Brexit. “Dentro la democracia, fuera la hipocresía. Amamos la soberanía británica”.

En la calle, mientras tanto, aún hay quien dice que la decisión ya está tomada y que el Parlamento no es quien para decidir por la gente, mientras que otros aún tenemos la esperanza de que el Parlamento niegue el apoyo a May y que, por tanto, ésta no pueda actuar y que las consecuencias más directas del referendum se queden en eso, un mal sueño.

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