hitler
La casa amarilla es la casa en la que Adolf Hitler nació en 1889

La casa está situada en la localidad de Braunau, al oeste de Austria, y desde tiempos del tercer Reich es lugar de peregrinación de grupos neonazis y de extrema derecha, algo que al gobierno le lleva por el camino de la amargura, pues no quieren que el país alpino se relacione con el dictador. Por este motivo es que quieren demoler el edificio, dejando solamente el sótano, y construir un inmueble que impida que se relacione el lugar con su pasado.

Historia

Los problemas comenzaron en realidad cuando el gobierno comunicó a la propietaria legal de la casa, que lleva desocupada desde 2011, la decisión de demoler el edificio. Por si no había ya bastante malestar con el tema, el gobierno está pagando a la propietaria un alquiler mensual de alrededor de 4000 dólares mensuales de las arcas del Estado para tenerla vacía.

Alternativas

De hecho, hay varias ideas para hacer que este edificio vuelva a soundofmusic_gbqla vida, como una casa museo, aunque dicha idea se descartara por respeto a las víctimas del holocausto, o crear una asociación, bautizada ya como la Casa de la Responsabilidad donde los jóvenes pudieran acudir para debatir sobre el pasado y el futuro.

No todo es negro

Austria, pese a ser el lugar de nacimiento de Adolf Hitler, también lo fue de otros miles de personas que tuvieron que huir de sus casas por la persecución del régimen de las SS a comunidades como judíos o gitanos, entre otros. Ejemplo de ello es la familia von Trapp, que huyó de Austria hacia EEUU en la década de los 40 con la excusa de que eran las estrellas de un musical, Sonrisas y lágrimas, o El son de la música, traducido literalmente del inglés, para no volver nunca más a Austria.

Conclusión

Pese a que no le quito la razón al gobierno austriaco, Austria ha sido siempre un país conservador que pasó de apoyar (al menos muchos lo hicieron) a Hitler con sus ideas nacionalsocialistas de crear una “única raza” a votar en las urnas a partidos ultraderechistas con ideas como defender el interés nacional ante todo.

Dicho esto, considero que se debería empezar por educar a las nuevas generaciones y enseñarles que el pasado tiene como consecuencia el presente y el futuro. La idea de que ahora se vota en las urnas y por ello es más legítimo votar a los extremistas no es suficiente. También Hitler fue votado en las urnas y ahora nadie quiere admitirlo.

En resumen, derribar la casa, al igual que cambiar las calles que contienen nombres de falangistas o las estatuas de Franco que se pretenden quitar en España, no sirven de nada si no se enseña a las nuevas generaciones que todo tiene consecuencias y que el pasado puede volver a repetirse en cualquier momento.

¿Y ustedes qué opinan? ¿Puede un país deshacerse tan fácilmente de su pasado o debería Austria hacer frente a lo que ocurrió y tratar de luchar para que no vuelva a ocurrir como hizo Alemania, con medidas como ilegalizar el neonazismo?

 

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